DECLARACIÓN DE CREU SOBRE EL ABORTO

Dado que la cámara de Representantes del Parlamento de la República Oriental del Uruguay votará el próximo 4 de noviembre de 2008 un proyecto de ley titulado como “Defensa al Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva” que incluye la despenalización del aborto, y que cuenta con media sanción de Senadores, el Consejo de Representatividad Evangélica del Uruguay (CREU) dese expresar cuál es su posición en cuanto a este delicado tema, manifestando que:

1.       Todo ser humano tiene un valor trascendente y es especial, único e irrepetible. El derecho a la vida es un derecho natural inherente a todo hombre independientemente de su ideología, sexo o religión, es anterior al Estado y ninguna legislación positiva puede vulnerarlo.

2. A pesar de esto, el actual proyecto de ley desconoce la Convención Americana sobre los Derechos Humanos conocida como El Pacto de San José de Costa Rica, al que nuestro país suscribió y puede encontrarse en el sitio web de nuestro parlamento. El mismo declara: “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente.”[1]

3.      Todo ser humano tiene vida desde el mismo momento de la fecundación. El óvulo fecundado ya tiene el genoma completo de un nuevo ser,  por lo que ya es vida humana, y debe ser considerado como persona única desde ese mismo momento.

4.      El argumento de que la mujer es dueña de su propio cuerpo está fuera de discusión. Puede hacer con él lo que quiera, y responderá ante Dios por lo hecho, pero cuando en ese cuerpo está anidando otra vida su derecho debe dejar paso al derecho del otro y la sociedad debe tomar parte activa en la defensa del otro. Y el feto es “enteramente otro.

5.      Tampoco puede argumentarse que penalizar el aborto es atentar contra la libertad individual, porque la libertad individual termina cuando comienza el derecho ajeno, porque reconocemos que la libertad no es un derecho absoluto, sino que se halla subordinado al valor de la vida.

6.      El aborto es un crimen, supone la interrupción alevosa de una vida humana, con el agravante que se perpetra contra un ser completamente indefenso.

7.      Por todo lo expresado anteriormente, el aborto debe ser penalizado por el Estado, que tiene a su cargo el deber de velar por la vida y seguridad de las personas.

8.      La mejor manera de prevenir los abortos producidos por embarazos no planificados, es educar en la importancia de practicar una sexualidad responsable dentro del marco del matrimonio.

9.      Es necesario que la sociedad contenga en forma integral a los dos progenitores de esa nueva vida tentados de abortar, dándoles los apoyos necesarios para evitar un daño irreparable contra la vida de sus hijos y sufrir en carne propia los efectos del trauma post-aborto u otros trastornos psíquicos de por vida.

10.  Reconocemos la realidad de la penuria económica de muchas parejas enfrentadas a la opción de abortar, pero señalamos que hay otras soluciones para este drama social que no pasan por el aborto y que el Estado debe promover y a las cuales nos ofrecemos para ser parte de la solución.

11.   En caso que ninguno de ambos progenitores quiera o pueda criar al bebé en gestación el Estado deberá facilitar el proceso de adopción por el cual se le garantice al niño el derecho a la vida y un hogar que lo continente en todas sus necesidades básicas.

12.   Sobre todo, entendemos que cada ser humano es creación de Dios, propiedad de Dios y, por sobre todas las cosas, proyecto de Dios, y que devendrá inevitablemente en “ser personal” a  menos que el Creador determine lo contrario o que el hombre se interponga intencionalmente expulsando deliberadamente esa vida del vientre de la madre. En este sentido el texto bíblico es contundente: “Porque tú (Dios) formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre… No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.[2]

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El Consejo de Representatividad Evangélica del Uruguay (CREU) procura ser la voz de la comunidad evangélica, que adhiere a su declaración de fe y principios, en la forma más amplia y participativa posible. Su cometido es asumir la representación del pueblo y liderazgo evangélico ante las autoridades, la sociedad civil y la opinión pública, en todos los asuntos de interés general, que se considere requieren el consejo y punto de vista de los cristianos evangélicos. El número de afiliados actual supera los 700 iglesias y organizaciones de servicio.  Por informes: creuuruguay@adinet.com.uy


[1] http://www.parlamento.gub.uy/htmlstat/pl/pactos/Pact15737.htm

[2]Salmos 139,13-16

31 Oct '08

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