¿PODEMOS ACTUAR DE UN MODO MÁS INTELIGENTE EN RELACIÓN A LAS DROGAS?

Existen pocos asuntos tan rodeados de estereotipos y prejuicios como el consumo de drogas. Una conducta sobre la cual, aún cuando la mayoría de las personas se consideran bien informadas, en la práctica las “informaciones” de unos, muchas veces se contradicen fuertemente con las de otros.

En ocasiones parecería incluso que, aunque supuestamente se está hablando de lo mismo, en realidad se hace referencia a realidades distintas.

Hay quienes piensan que los consumidores de drogas son unos viciosos irresponsables, mientras que otros los ven como unos auténticos vividores; para algunos, son enfermos necesitados de tratamiento, mientras otros los consideran personas inmaduras que cambiarán con la edad.

Algunas opiniones ven en las drogas una amenaza cierta de adicción, mientras otros ven en su uso el colmo de la libertad individual.

¿Cómo puede un mismo asunto provocar tantas y tan diferentes reacciones? ¿Cómo es posible que una misma conducta de lugar a tan diversos y apasionados posicionamientos?
¿Es posible poner un poco de claridad y certeza sobre el tema? ¿Podemos acceder a conocimientos científicos que nos ayuden a formarnos una visión más realista del asunto? ¿Es posible una visión que nos ayude a tomar las decisiones más inteligentes?

El fenómeno del consumo de drogas y adicciones es uno de los asuntos más complejos que vive la humanidad (por su relación con la química, la biología, la historia, la psicología, la filosofía, el arte).
En las páginas que siguen nos proponemos presentar una información objetiva, científica, útil para construir un conocimiento más racional sobre las drogas; para crear una percepción que ayude a adoptar una actitud autónoma y consciente frente al tema.

Jóvenes, padres, madres, educadores, y todo aquel que desee disponer de un mayor saber encontrará en esta publicación algunas claves de reflexión útiles para adoptar actitudes más serenas y racionales ante el consumo de drogas. No nace con vocación de enciclopedia, sino de guía, de brújula capaz de orientar la toma de decisiones con relación a un asunto, el consumo de drogas, ante el que tarde o temprano toda persona tiene que tomar sus propias decisiones.


LA INFORMACIÓN ES PODER… PARA DECIDIR

Algunas personas tienen miedo a brindar información sobre el tema drogas. Como si disponer de una información adecuada sobre ellas fomentase su consumo. Sin embargo, la realidad es otra bien distinta.

La información es un recurso indispensable para tomar decisiones inteligentes y autónomas ante cualquier desafío (el consumo de drogas, en este caso). Los riesgos reales proceden de la ignorancia.

No hay elección libre sin un saber adecuado.
Una sociedad más culta, más informada y mejor formada sobre el consumo de drogas, será más capaz de convivir en un mundo en el que éstas existen, reduciendo el riesgo de establecer con ellas relaciones conflictivas.

¿QUÉ TAL SI DEJAMOS DE LADO LOS PREJUICIOS E INTENTAMOS ACERCARNOS A UN SABER MÁS CIENTÍFICO?

DISTINTAS RELACIONES CON LAS DROGAS

¿QUÉ SON LAS DROGAS Y LAS ADICCIONES?

El ser humano puede hacerse dependiente de una amplia diversidad de objetos y hasta de personas. Es así que se puede hablar de dependencia al juego, a la televisión, a Internet, al sexo, etc…

Esto significa que el fenómeno de las adicciones excede la situación de dependencia de las drogas, y en el mismo se entrelazan factores individuales, familiares, sociales, culturales, que contribuyen al establecimiento de vínculos adictivos.

Prevenir, pues, implica actuar sobre todos los factores involucrados en la problemática.

DEFINICIONES
Una primera definición de drogas psicoactivas realizada por la
Organización Mundial de la Salud (OMS) nos permitirá tener una idea clara de lo que llamamos droga “Droga es toda sustancia de origen natural o sintético que al ser consumida alterará la fisiología del organismo”.

Según otra definición “Droga será cualquiera de las múltiples sustancias que el hombre ha usado, usa o inventará a lo largo de los siglos, con capacidad para modificar las funciones del organismo vivo que tienen que ver con su conducta, su juicio,
su comportamiento, su percepción o su estado de ánimo” (Jaime Funes Arteaga).

Teniendo en cuenta estas definiciones, no es adecuado hablar de “la droga” como un fenómeno único y uniforme. Considerando que existen diversas sustancias, consumidas de distintas formas por diversas personas en diferentes contextos y que pueden dar lugar a variados tipos de situaciones más o menos problemáticas, resulta más apropiado referirse “LAS DROGAS”.

NO TODAS LAS DROGAS SON IGUALES

Como se dijo, las drogas no constituyen una realidad única, sino que están caracterizadas por una notable diversidad. Ya ha quedado atrás la mención a “la droga”, expresión que no solo no agrega información, sino que dificulta la comprensión global del fenómeno.

Para hacernos una idea más real del fenómeno, veamos, a modo de apunte, una clasificación de las diversas sustancias, atendiendo a su principal efecto sobre el cerebro humano.
De acuerdo con este criterio, el árbol de las drogas está formado por tres grandes ramas:

Drogas depresoras del sistema nervioso central
Drogas estimulantes del sistema nervioso central
Drogas perturbadoras del sistema nervioso central

Drogas depresoras del sistema nervioso central

Se trata de una familia de sustancias que tienen en común la capacidad para entorpecer el funcionamiento habitual del cerebro, provocando reacciones que pueden ir desde la desinhibición hasta el coma, en un proceso de adormecimiento cerebral.
Las más importantes de este grupo son:

  • Alcohol
  • Opiáceos: heroína, morfina, metadona, propoxifeno, meperidina, etc.
  • Tranquilizantes: pastillas para calmar la ansiedad
  • Hipnóticos: pastillas para dormir
  • Solventes (inhalantes): pegamentos, nafta, pinturas, etc.

Drogas estimulantes del sistema nervioso central

Grupo de sustancias que aceleran el funcionamiento habitual del cerebro, provocando un estado de activación que puede ir por ejemplo, desde una mayor dificultad para dormir tras el consumo de café, hasta un estado de hiperactividad tras el consumo de cocaína o anfetaminas.

Entre estas drogas, podemos destacar por su relevancia las siguientes:

Estimulantes mayores: anfetaminas y cocaína
Estimulantes menores: nicotina
Xantinas: cafeína, teobromina, etc.

Drogas perturbadoras del sistema nervioso central
Sustancias que trastocan el funcionamiento del cerebro, dando lugar a distorsiones perceptivas, alucinaciones, ilusiones etc.:

LSD
Hongos del género psilocibes
Datura arborea (Floripón)
Derivados del cannabis: marihuana, hachís, etc.
Drogas de síntesis: éxtasis, Eva, etc.

Las drogas pueden consumirse por diversas vías:

  • Fumada (como ocurre con el tabaco)
  • Ingerida por vía oral (como el alcohol o las drogas de síntesis)
  • Inhalada (como la cocaína y los pegamentos)
  • Inyectada (como la cocaína y heroína)

Ya sea una u otra la vía elegida, el destino final de la sustancia siempre será el mismo: el cerebro del consumidor, al que llegará a través de la sangre. Una vez en su destino, cada sustancia producirá alteraciones específicas.

EL CONSUMO DE LAS DROGAS

NO METER TODO EN LA MISMA BOLSA: APRENDAMOS A DIFERENCIAR

Aunque en general tendemos a ver todo consumo de drogas como la misma cosa, también aquí nos encontramos ante situaciones muy diferentes. Aprender a distinguir, nos ayudará a llamar a cada situación por su nombre, y atribuirle el significado que realmente le corresponde.

Ni todo consumidor de drogas es un “drogadicto”, ni todo consumo de drogas en el que no haya dependencia es por completo inofensivo.

Aunque las relaciones con las drogas sean tantas y tan diversas como consumidores, convengamos al menos en la necesidad de establecer tres tipos básicos: uso, abuso y dependencia.

Veámoslos con algún detalle.

Uso

Entendemos por uso aquel tipo de consumo de drogas en el que, bien por su cantidad, por su frecuencia o por la propia situación física, psíquica y social del sujeto, no se evidencian consecuencias en el consumidor ni en su entorno.

Se trata por lo tanto de un uso no problemático.

En la práctica es muy difícil definir un consumo como “uso”, ya que son tantos los factores a considerar que lo que para el consumidor podría parecer un uso moderado, puede estar traspasando las fronteras del abuso para otro observador.

Es preciso, entonces, afinar la mirada antes de valorar como
“uso” una determinada forma de consumo. No basta con fijarse en la frecuencia, porque podrían darse consumos esporádicos en los que el sujeto abusara rotundamente de la sustancia.

Tampoco podemos atender sólo a la cantidad, ya que podría haber consumos en apariencia no excesivos, pero repetidos con tanta frecuencia que podrían estar dando cuenta de una dependencia.

Es preciso también tener en cuenta el entorno del sujeto: puede tratarse de un consumo de drogas que, además de perjudicar al sujeto, afectara gravemente a terceros.

Tal es el caso de un trabajador de la construcción que consume alcohol minutos antes de subir a un andamio, o bien de un trabajador del transporte que consumiendo la misma sustancia, pudiera causar un accidente de tránsito.

Abuso

Entendemos por abuso aquella forma de relación con las drogas en la que, bien por su cantidad, por su frecuencia y/o por la propia situación física, psíquica y social del sujeto, se producen consecuencias negativas para el consumidor y/o su entorno.

Las percepciones con respecto a los consumos de drogas, no siempre son correctas, por ejemplo, en caso del consumo de tabaco, algunas personas pueden pensar que fumar 1 cigarrillo al día podría no ser perjudicial o excesivo. Sin embargo, existe evidencia científica al respecto, y se ha comprobado que puede perjudicar la salud de algunas personas.

Por otra parte, alguien podría consumir cocaína en una sola ocasión, pero hacerlo en tal cantidad que desencadenara algún tipo de problema cardíaco. Puede que una mujer sea moderada en sus consumos habituales de alcohol y tabaco, pero si los mantiene durante el embarazo estará incurriendo en abuso.

O sea que, más allá de ideas preconcebidas, en cada caso tenemos que analizar los diversos elementos referentes a las sustancias, a las pautas de consumo y al contexto personal y social en el que el consumo tiene lugar, antes de decidir si nos encontramos en presencia de una situación de uso o de abuso.

Se ofrece aquí una pauta que puede ser útil para orientarnos inicialmente en cuanto a si se trata o no de un uso abusivo.

Durante un período relativamente prolongado (un año), debería estar presente alguna de las siguientes manifestaciones: complicaciones físicas y/o psíquicas relacionadas con el uso de la sustancia utilización repetida de una sustancia que conduce a una incapacidad para cumplir con las obligaciones utilización repetida de sustancias en situaciones cuyo uso puede comportar un peligro problemas judiciales ligados a la utilización de una sustancia problemas interpersonales o sociales persistentes o recurrentes causados o agravados por el uso de la sustancia

Dependencia

Siguiendo a la Organización Mundial de la Salud, podemos definir la dependencia como aquella pauta de comportamiento en la que el uso de una sustancia psicoactiva adquiere mayor importancia que otras conductas que antes eran consideradas como más importantes.

El consumo de drogas, que puedo haber comenzado como una experiencia esporádica sin aparente trascendencia, pasa a convertirse en una conducta en torno a la cual se organiza la vida del sujeto.

Éste dedicará la mayor parte de su tiempo a pensar en el consumo de drogas, a buscarlas, a obtener financiación para comprarlas, a consumirlas, a recuperarse de sus efectos, etc. Para poder hablar de dependencia es una condición imprescindible la presencia de un síndrome de abstinencia cuando se suprime el uso de la sustancia.

El concepto genérico de dependencia integra dos dimensiones:

Dependencia física

En este caso, el organismo se ha habituado a la presencia constante de la sustancia, de tal manera que necesita mantener un determinado nivel en sangre para funcionar con normalidad.
Cuando este nivel desciende por debajo de cierto límite aparece el síndrome de abstinencia que es característico de cada droga.
El concepto de dependencia física está muy asociado al de tolerancia que hemos visto. Es el proceso que se da, por ejemplo, con el alcohol. En los primeros consumos afecta notablemente aún a dosis muy bajas. Sin embargo, si se supera esta fase y el consumo se hace habitual, el organismo se va adaptando a la sustancia como medida de protección. Conviene aclarar que no todas las drogas psicoactivas son capaces de generar dependencia física. La evidencia de este fenómeno es la instalación de un conjunto de síntomas y signos a nivel corporal como por ejemplo: temblores, diarrea, vómitos, dolores musculares, sudoración abundante, dolor de cabeza, fiebre entre otros.

Dependencia psíquica

Esta se pone en manifiesto por la compulsión por consumir periódicamente la droga, para experimentar un estado afectivo agradable (placer, bienestar, euforia, sociabilidad, etc.) o para librarse de un estado afectivo desagradable (aburrimiento, timidez, estrés, etc.).
La dependencia física se puede superar tras un período de desintoxicación que, en función de cada droga, se prolonga durante un tiempo determinado.
Es más complejo desactivar la dependencia psíquica, ya que requiere de cambios en la conducta y emociones del sujeto que le permitan funcionar psíquicamente (obtener satisfacción, superar el aburrimiento, afrontar la ansiedad, tolerar la frustración, establecer relaciones, etc.) sin necesidad de recurrir a las drogas.

ACERCA DEL POLICONSUMO

Es frecuente que un consumidor habitual de drogas utilice más de una sustancia de abuso, aunque pueda señalar a una como la droga de elección. La pauta más habitual es el consumo combinado de diversas drogas.

A menudo, se trata de consumos combinados a lo largo de un mismo período.

Así, por ejemplo, hay personas que beben cantidades excesivas de alcohol a la vez que, fuman un paquete de cigarrillos, y consumen cocaína, todo ello en un mismo periodo de tiempo.

Las combinaciones posibles son numerosas, tanto en cuanto a las sustancias consumidas, como en cuanto a la distribución en el tiempo, en los días de la semana (por ej.: alcohol de lunes a viernes y alcohol y cocaína los fines de semana).

Esto significa que el poli consumo puede ser simultáneo o secuencial, alternado irregularmente, etc.

LO QUE ES Y LO QUE PARECE

Realidad y percepción social no siempre coinciden con relación al fenómeno de las drogas. De hecho, en muchas ocasiones, por un lado van los consumos reales y las dificultades derivadas de ellos, y por otro va la imagen que la sociedad tiene del asunto.

Es común escuchar que el consumo de drogas aumenta en una comunidad.

Este razonamiento muchas veces se basa en la percepción del fenómeno que tiene dicha comunidad, aún cuando al estudiar los datos reales sobre el consumo en la misma demuestren que el consumo se encuentra estable.

Como puede apreciarse, esta situación puede dar lugar a equívocos que terminen situando este asunto de las drogas en un plano alejado de la realidad.

Así, se puede pensar que “drogas” son sólo las sustancias que son consumidas por otros (aunque quien lo diga sea un adicto al tabaco). Se puede pensar también que las drogas son consumidas sólo por los jóvenes, cuando es evidente que existe un notable abuso de alcohol y otras drogas por parte de la sociedad adulta.

Es frecuente que se asocie el consumo de ciertas drogas a contextos y sujetos marginales considerándolo un uso indebido, mientras que se consideran dentro de la “normalidad” los abusos de otras sustancias por parte de amplísimos sectores en contextos de recreación. Es el caso de los consumos de fin de semana (con sustancias como el alcohol).

Es así que en algunas ocasiones nos encontramos con personas que consumen diversas sustancias de manera habitual, aunque no realicen tantas mezclas en un período tan corto. Puede que en una noche consuman abusivamente alcohol y marihuana, mientras que otra noche sea la cocaína que acompañe al alcohol.

En todo caso, se trata de una pauta de consumo que multiplica los riesgos asociados a las diversas sustancias.

Para que una sociedad responda con madurez a la problemática del uso de drogas, es necesario que se reflexione sobre los siguientes elementos:

No existe “la droga”, sino diversas sustancias que al ser consumidas producen diferentes efectos físicos, psíquicos y sociales, y distintos riesgos asociados.

Los problemas relacionados con las drogas no están vinculados únicamente a las sustancias consumidas, sino a las circunstancias personales del consumidor y al entorno social en el que tienen lugar dichos consumos.

También el alcohol y el tabaco son drogas, y de las que más se abusa, aunque sólo una parte de la sociedad las perciba como tales.

Los más graves problemas de salud pública asociados al consumo de drogas, no son atribuibles a las sustancias generalmente percibidas como tales (drogas ilegales), sino a las que se consideran sustancias de consumo y comercialización libre (alcohol y tabaco). Resulta elocuente resaltar que la primera causa de muerte prevenible vinculada al consumo de drogas en el Uruguay tiene que ver con las enfermedades cardiovasculares producidas por el consumo de tabaco.

No es acertada la tendencia a asociar cada droga con un único tipo de consumidor (por ejemplo, niño de la calle con pegamentos), sino que para las distintas sustancias hay una considerable variedad de usuarios, con los más diversos motivos para su consumo.

Las situaciones de abuso son reversibles si el individuo y su entorno más próximo cuentan con el soporte personal
y/o profesional adecuado.

Editado por

Junta Nacional de Drogas
Presidencia de la República Oriental del Uruguay
Presidente Lic. Jorge Vázquez
Secretario General Lic. Milton Romani Gerner
Basada en la Guía .Drogas = + Información – Riesgos. Editada por el Plan Nacional de Drogas del Reino de España de los
Autores: EDEX. Juan Carlos Melero y Jesús A. Pérez de
Arrospide.
Según autorización otorgada por el Plan Nacional de Drogas de España a la Junta Nacional de Drogas del Uruguay.

Boletin Vida Saludable /Iglesia En Marcha. Net

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