IDENTIDAD

Identidad, una palabra de la cual hoy día tanto se habla.

Identidad y diversidad, dos palabras que están en el comentario del acontecer no solo nacional sino mundial.

Cada uno quiere tener el “derecho” de ser lo que quiere ser, lo proclama en aras de su “libertad”.

Pero, será realmente libertad o será que es otra “moda” impuesta, que, como todas las modas, no sabemos bien donde comenzó.

Es cierto que la libertad es un derecho humano fundamental, libertad de expresión, de circulación, etc., pero también es cierto que nuestra libertad y nuestros derechos terminan cuando comienzan los derechos de los demás.

Muchas veces se toman decisiones, cruciales, sin tener en cuenta la opinión de otros, o sin medir las consecuencias negativas que nuestras decisiones, o nuestros actos, acarrean en otros.

Vivimos en democracia, si, tenemos libertad, si, pero la libertad no es anarquía, la libertad es eso, ser libre, cada individuo, basado en el libre albedrío que Dios nos ha dado, de tomar las decisiones que considere adecuadas en cada situación, pero haciéndose responsables de las mismas.

Ahora, en esas decisiones van a incidir un sin número de factores, como ser: personalidad,  educación,  cultura, etc.

Cada persona es única e irrepetible pero, adquiere su IDENTIDAD del medio que lo rodea, de su entorno inmediato, en primera instancia y luego de su contacto con el mundo exterior. Un niño, ni bien nace, trae consigo una carga genética en cuanto a color de cabello, de piel, de ojos, estatura, predisposiciones a ciertas enfermedades, etc., pero también trae consigo herencia en cuanto al carácter, a su manera de reaccionar frente a determinadas circunstancias, lo ha adquirido mediante “improntas” en el vientre materno.

Estas “improntas” son, según la psicología, “impresiones” que quedan gravadas en la psiquis del niño, aún desde el vientre materno. Por lo tanto todo lo que ella viva, ya sea bueno o malo, va a incidir en la personalidad del niño.

Posteriormente, el medio ambiente que lo rodea va formando la personalidad del niño y se va forjando así su IDENTIDAD, muchas veces esa identidad no es la real, o la natural, sino la “impuesta”, por el entorno inmediato y posteriormente mediante su relacionamiento con el medio externo.

El primer contacto social que el niño posee es en el ceno familiar, si esta  primera relación social es satisfactoria, el niño crecerá con una buena autoestima y poseerá una identidad acorde , de lo contrario , si esta primera experiencia social es traumática , el niño tratará de suplir esta carencia con experiencias externas a su familia , tomando como modelos , para forjar su identidad, a figuras de extraños que , muchas veces, llevan al niño a  adquirir conductas patológicas, vicios sociales, etc., que tal vez no se manifiesten en su niñez pero si vayas despertándose en su adolescencia y en su adultez.

Por eso es tan importante para el normal desarrollo de la identidad del niño, el seno familiar, que el niño posea la solidez de una familia compuesta por su padre y madre.

Tanto para la formación de la identidad del niño, como de la niña, es fundamental la figura materna como la paterna, ya que éstas aportan, cada una en su tiempo, las pautas de comportamiento para cada sexo, ya sea niña o varón.

En los casos de familias monoparentales es necesario que siempre haya una figura familiar sólida, del mismo sexo del padre ausente, con la cual el niño pueda identificarse y suplir esa falta. Es sumamente necesario que así sea para que adquiera una correcta  identidad de roles, de acuerdo a su sexo.

Recordemos lo que asegura la psicología, que los niños aprenden mucho mas por lo que ven, que por lo que se les dice, ellos van a adquirir la personalidad y la identidad de acuerdo a lo que nos ven hacer a los adultos.

Por eso, antes de preguntarnos, los adultos,” ¿qué le pasa a mi hijo, porqué se comporta de tal o cual manera?  “mirémonos a nosotros mismos, analicémonos, veamos que hemos hecho para que ese niño tenga ese comportamiento u haya adquirido tal identidad.

Tratemos, a tiempo, de revertir esa situación para que cuando crezca sea un adolescente  y un adulto sano, en todas las áreas de su vida. Sobretodo no dejemos jamás que se interrumpa la comunicación, debemos escuchar a los niños y adolescentes, recordemos que ello aún no han recorrido el camino que nosotros hemos recorrido y que necesitan ser comprendidos y valorados, nosotros sí podemos “bajar” a su nivel, pero es imposible que ellos puedan “subir” al nuestro, si los obligamos a que lo hagan es ahí cuando producimos traumas y situaciones tan dañinas que pueden llevar al niño o adolescente a asumir una falsa identidaD.

Irene Marsiglia

Promotora Social y Legal

28 Sep '08

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