DECLARACION SOBRE EL PROYECTO DE LEY DE EDUCACION RELIGIOSA OBLIGATORIA EN LA PROVINCIA DE SALTA

Deseamos llamar la atención y reflexionar con ustedes sobre la recurrente cuestión de la educación religiosa en la escuela pública. Esta vez, es un proyecto de ley de la Provincia de Salta que propicia la educación religiosa obligatoria en las escuelas del estado el que nos mueve a volver sobre este tema.

A partir de la ley 1420 de 1884, los bautistas hemos participado en todos los debates ciudadanos sobre educación pública defendiendo sus cinco cualidades fundamentales: universal (“común”, en el lenguaje del siglo 19), laica, obligatoria, gratuita y gradual. Son los formidables resultados de este programa los que nos animan a continuar sosteniéndolo: en sus primeros cincuenta años de aplicación consecuente ya había logrado transformar a numerosos grupos de personas de todo el mundo, gran parte de ellos analfabetos, en una nación unida, inteligente, laboriosa y pacífica.

Debemos reconocer con tristeza que, desde hace ya varias décadas, asistimos a una progresiva degradación de nuestra educación.  En nuestra opinión, esta decadencia es una consecuencia, tan triste como inevitable, de la desnaturalización del sistema diseñado por aquellos grandes educadores. No es nuestra intención abordar la totalidad de este enorme problema en esta breve declaración sino detenernos en uno solo de sus aspectos: las consecuencias de la enseñanza obligatoria de la  religión sobre los estudiantes y el sistema educativo.

Creemos, por supuesto, que es necesario que los niños conozcan el misterio de Dios y de su Hijo, Jesucristo, desde pequeños. Sin embargo, también creemos que esa experiencia solo es posible en el marco de la libertad de conciencia. La imposición obligatoria de la educación religiosa contradice, por lo tanto,  la naturaleza misma de la experiencia espiritual cristiana, y no sólo la cristiana, también la de cualquier otra experiencia religiosa, porque la libertad de conciencia tiene fundamento en la dignidad de la persona humana y comprende a todos, incluso a los que no creen

La laicidad, por otra parte, es un requisito imprescindible del  sistema educativo de una sociedad plural y democrática. Sin ella se corrompe el principio de universalidad que propende a una educación igualitaria para todos.

La enseñanza de doctrinas religiosas a niños de diversas religiones, o sin ninguna religión, impone su segregación en grupos para que, separados, aprendan contenidos diferentes. Nuestro país ya ha hecho esta experiencia durante los años 40´; los evangélicos tenemos de ella un amargo recuerdo pues fuimos obligados a separarnos de nuestros compañeros de estudios durante la clase de religión. Estamos convencidos que una política semejante no contribuye a una formación pluralista sino a profundizar la desintegración nacional. La laicidad es, entonces, un requisito de funcionamiento del sistema educativo que se relaciona directamente con su calidad universal.

Naturalmente, defender la laicidad de la educación pública no significa, en absoluto, aprobar que los contenidos educativos o la acción de los docentes  manipulen las conciencias de los estudiantes para predisponerlos contra las religiones o, aún más importante, contra Dios mismo.

La finalidad de la escuela laica, es bueno decirlo claramente, no es la promoción del ateísmo. Tal proceder, además de una grave falta ética, es una violación del deber jurídico de neutralidad que debe guiar todas las políticas del estado democrático que se relacionan con la religión de sus ciudadanos y habitantes.

Estamos seguros de ser consecuentes con lo que hemos dicho hasta aquí al compartir con ustedes ésta, nuestra última reflexión: La Biblia, además de ser la Palabra de Dios, forma parte de la gran literatura que ha dado fundamento y sentido a la condición humana, y desde allí ha influido, decisivamente, en la filosofía, la ética, la psicología, la historia, las ciencias sociales, las ideas políticas, las artes, entre otras áreas de la actividad humana.  En nuestra opinión, los programas y  bibliografía de cada una de esas materias no pueden omitir el estudio de esos textos bíblicos sin perjudicar la formación del estudiante.

Al difundir esta declaración, pedimos a Dios que la luz del Señor Jesucristo, el Maestro de maestros, guíe a los legisladores y pueblo de la Provincia de Salta en la trascendente decisión que se proponen tomar.

Asociación Bautista Argentina

Iglesia En Marcha.Net

23 Sep '08

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