¿QUÉ ES EL ABANDONO?

¿QUÉ ES EL ABANDONO?

Abandono:
(Según el diccionario de la Real Academia Española)
 
1. m. Acción y efecto de abandonar o abandonarse.
Abandonar:
(Según el diccionario de la Real Academia Española)
       
He elegido las definiciones acordes a este análisis.
1.   Dejar, desamparar a alguien o algo.
7.   Dejarse dominar por afectos, pasiones o vicios.
8.   Descuidar los intereses o las obligaciones.
9.   Descuidar el aseo y la compostura.
10. Caer de ánimo, rendirse en las adversidades y contratiempos.
 
Según la definición del diccionario, podemos ver que la palabra abandono no se refiere solamente a abandonar a alguien o algo sino que se aplica a nosotros mismos, en este análisis voy a hablar del abandono y desamparo de alguien.
Lamentablemente, en los tiempos que corren, el abandono ha aumentado de una manera alarmante. Ya no podemos hablar solamente del abandono como “dejar” abandonado a alguien, un niño, un adolescente, un adulto o adulto mayor, sino como “desamparar” a alguien.
El hecho de desamparar, muchas veces, no es fácil de percibir a simple vista, es decir, un niño abandonado en plena calle, es fácil de ser detectado y quien sea que lo vea puede tomar acciones para que esa situación de abandono termine, llevándolo a una institución donde lo protejan y hasta cabe la posibilidad que lo den en adopción.
Pero el desamparo es menos visible, muchas veces se lleva a cabo dentro del propio grupo familiar, afecta a todas las edades, pero últimamente se ha visto agravado en cuanto a la niñez, la adolescencia y la tercera edad.
Muchas veces estos grupos etarios no reciben los cuidados propios de su edad, están dentro de una familia o  “grupo de personas” que viven en una misma casa, comparten, a veces, los alimentos, la instalaciones de la vivienda, pero no hay, como lo debiera ser, una unidad en cuanto a grupo humano, con intereses en común, con planes en conjunto, con expectativas de futuro y esperanzas, solo “sobreviven” y buscan satisfacer sus intereses individuales en primer lugar, no importando, muchas veces, el bien común ni las consecuencias que acarrean, en los demás, las decisiones que tomen.
El cuidado de los mas pequeños de la casa se ve como una carga mas que como el placer de proyectarse en ellos y darles una educación para que, como decían los adultos de antaño. “quiero que mis hijos puedan llegar a ser lo que yo no pude ser, puedan estudiar y salir adelante…”
Lamentablemente el analfabetismo ha aumentado en nuestro país, de haber llegado a tener, años atrás, un porcentaje de 0 %, en la actualidad estamos en mas del 2 %. La frase de Artigas: “sean los Orientales tan ilustrados como valientes…”, no encaja para todos en estos tiempos.
Esto es desamparo.
No se concebía hace un tiempo que un niño no fuese a la escuela, es mas es  obligatorio. Hoy día muchos no van, pero muchas veces no es por no tener los medios, sino por no buscarlos o por distraer los recursos recibidos (como ser la asignación familiar) para otros fines. Da lo mismo sino van, igual, van a pedir en una esquina o a trabajar recolectando residuos.
Esto es desamparo.
Nuestra enseñanza pública, a pesar de las carencias que posee, sigue apoyando a los niños, sigue esforzándose para que sean “ilustrados”.
Que pasa entonces, volvemos a la definición con que comenzamos, hay desamparo en las familias, el afecto natural se está perdiendo, un niño muchas veces es una carga, se prefiere muchas veces que salga a la calle, a “jugar” y no que esté dentro, con sus preguntas, inquietudes y juegos de niño. En la calle están propensos a las “malas juntas” o a que alguna persona inescrupulosa le ofrezca el “cariño” y “atención” que en su casa no reciben.
Esto es desamparo.
Dónde están los abrazos, tan necesarios para esos niños y para todos, las caricias maternas, las conversaciones, los juegos familiares, las anécdotas, los cuentos antes de dormir, las canciones de cuna, el AMOR!!!!
Esto es desamparo.
Muchas veces se asocia el desamparo con las clases sociales mas necesitadas económicamente y no es así, detrás del confort, la buena educación, la holgura económica hay muchas veces mas desamparo, pues se deja a los niños mucho tiempo a cuidado de terceros que por mas esmero que pongan en la tarea nunca podrán suplantar la presencia de sus padres.
Lo que me preocupa es el hecho de que, si estos niños y adolescentes de hoy son desamparados por sus propias familias, serán adultos resentidos y desampararán mucho mas aún a sus hijos.
Una vez mas vuelvo a recalcar que debemos fomentar la vida familiar, debemos fortalecer los vínculos familiares.  Según versa una canción : “Es una especie en extinción…”  Su verdadero cometido que es AMPARAR, GUARDAR, EDUCAR, PROVEER PARA LAS NECESIDADES BÁSICAS DE LOS INTEGRANTES DEL GRUPO FAMILIAR, DAR Y RECIBIR AFECTO, EN UNA PALABRA AMAR AL OTRO COMO A NOSOTROS MISMOS.
Lamentablemente el desamparo muchas veces no se hace notorio hasta que se ven las consecuencias nefastas que ha provocado en el niño, adolescente, adulto o anciano.
Muchas veces al ver el altísimo índice de suicidios que hay en nuestro país (dos por día) nos preguntamos que está sucediendo, pero el suicidio es “la punta visible” de un iceberg, la parte mayor no está a la vista, está oculta y es formada por las raíces de amargura, las tristezas, abandonos y desamparos. Se desencadena en un segundo pero viene creciendo, lentamente,
Ningún proyecto psicológico o social tendrá efecto, si no está basado en la sanidad de estas heridas del alma y el espíritu y en la revalorización de quienes fueron abandonados y desamparados.
 
Irene Marsiglia – Promotora Social y Legal 
 
Iglesia En Marcha.Net
4 jun '08
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