NUESTRO MAYO 2008


NUESTRO MAYO 2008

 


Qué valores guardamos, qué les legamos a las generaciones que nos sucederán? ¿O acaso estamos ante el surgimiento de una nueva manifestación cultural que echa por tierra el indeclinable valor de la tradición y la calidad, para canjearlo por el arriesgado concepto del “todo vale” y “todo es cultura”?
“Entonces deberíamos también admitir dócilmente la lapidación de la justicia talibán pa-ra la mujer adúltera, o la ablación del clítoris de las muchachas en ciertas tribus africanas. Los derechos humanos también incluyen los derechos de la Cultura”.
El tema ocasional -un montaje de “Bodas de Sangre”- es para el olvido.
El párrafo, no. Quien lo estampó tiene autoridad: Jorge Arbeleche, poeta, docente, ex Presidente de la Academia Nacional de Letras.
Pero no es la autoría lo que torna perdurables esos renglones. Es su tesis.
Indignado ante la versión de la Comedia Nacional -la de Justino Zavala Muniz, Margarita Xirgu y Alberto Candeau- condena sin ambages que en la obra de García Lorca se introduzca a un actor “disfrazado de Moria Casan, bajando las escaleras de un show de revistas del Maipo” .
Afirma que “eso es denigrante para quien lo hace y para quien lo ve” y provoca que “en los momentos más empinados de la tragedia” el público “se ríe”.
No lo anota un retrógrado sino alguien que se ganó el respeto de todos por la independencia con que sufrió la persecución de la dictadura; y que sabe, por poeta, cuánto se identifica la creación con la libertad.
Constituye un hecho trascendental que, en nuestro ma-yo de 2008, un as del mundo del arte salga al cruce de las teorías según las cuales todo es cultura y todo vale, asumiendo la responsabilidad de afirmar que la estética existe.
Más allá de lo episódico y por encima de la voluntad del autor de no entrar en polémicas, a nuestro juicio lo que proclama merece la máxima atención.
Por una razón muy sencilla: en el buen o el mal gusto que cultiva un pueblo, en su modo de articular lo clásico y lo efímero, en su manera de mirar el mundo desde el arte y el arte desde el mundo, se juega su porvenir muchísimo más que en la puja entre sub-pre-candidaturas y agencias de publicidad contratadas para armar menús electorales.
No ha de haber en el mundo medición por encuesta alguna que sea capaz de calibrar el daño que en nuestro país ha hecho el descenso progresivo a la guarangada.
Pero seamos francos: no es sólo en nuestro país.
La tesis de que por “respeto a la individualidad de las culturas” debe convivirse con prácticas atroces como las que cita Arbeleche, la doctrina según la cual hay que admitir cualquier cosa, se coló hasta en la Unesco, como bien denunció hace dos décadas Alain Finkielkraut en “La Derrota de la Cultura”.
No deja de ser simbólico. Hace exactamente 40 años, en mayo del 68 en Francia estallaba el cuestionamiento de todo. Hasta se sostuvo que “las matemáticas son fascistas”, negando la lógica y afirmando un “todo vale” cuya caricatura jibarizada soportamos hoy en nuestras playas.
Si 40 años después, por sobre partidos, recuperamos la belleza y la verdad como valores para guiarnos y no como vacuidades del lenguaje, si dejamos atrás la pereza del relativismo, ¡qué síntesis propia puede el Uruguay entregar como respuesta al mundo!
¡Otra vez!
 
Fuente “El País” / Iglesia En Marcha. Net
30 May '08

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