ABUSO INFANTIL

ABUSO INFANTIL  
 
Según el diccionario de la Real Academia Española, Cómplice, significa:
(Del Lat. complex, -ĭcis).
1. Adj. Que manifiesta o siente solidaridad o camaradería. Un gesto cómplice.
2. com. Der. Participante o asociado en crimen o culpa imputable a dos o más personas.
3. com. Der. Persona que, sin ser autora de un delito o una falta, coopera a su ejecución con actos anteriores o simultáneos.
 
Tal vez pueda ser fuerte esta aseveración, pero es real.
Se celebran días especiales a nivel nacional y/o internacional, sobre los derechos de los niños, sobre el abuso infantil; se dan conferencias, se muestran estadísticas, se realizan congresos, cosa que no digo que esté mal, pero,¿qué sucede, que cada vez hay mas abuso infantil?.
Se habla de violencia doméstica , de que mueren muchísimas mujeres a causa de la violencia, cada vez mas creciente, son asesinadas por sus parejas, o ex parejas, en un hecho violento, el cual no es un hecho en sí mismo sino el desenlace de toda una situación que se fue gestando a lo largo del tiempo.
Pero, ¿qué pasa con los niños?, no se ven manifestaciones que reclamen sus derechos, ellos no pueden hacerlas, ellos no tienen los medios para organizarse y reclamar.
Los niños son víctimas silenciosas, ¡¡ni que hablar de los bebés por nacer!! Los niños que son abusados sexualmente, psicológicamente, los que son golpeados en su cuerpo, su alma y su espíritu, estos niños no manifiestan con pancartas, ni tienen micrófonos en sus manos, ni organizaciones, ellos no escriben proclamas, no pintan paredes, ellos callan, guardan silencio, un silencio “peligroso”y “destructor”, un silencio, que, pasados unos años, irrumpe en la sociedad con manifestaciones de odio, violencia, drogadicción, alcoholismo, desviaciones sexuales y mas abusos, pues, la mayoría de las veces, la víctima se transforma en victimario.
El ser humano posee un mecanismo de autodefensa a nivel de su psiquis, cuando es víctima de un hecho traumático, la mayoría de las veces, la mente lo bloquea a nivel consciente, quedando “guardado” en su subconsciente, es decir que “parece” que no lo recuerda. Cuando este niño crece, este hecho sigue sin recordarse a nivel consciente, pero sí afecta su conducta pues, inconscientemente, actúa de acuerdo a esa vivencia que quedó “impresa” en su subconsciente. Es así que el individuo comienza a presentar trastornos de conducta, adicciones y otros comportamientos patológicos y solamente mediante el reconocimiento y sanidad de esas heridas del alma y del espíritu podrá ser encaminado en una nueva manera de vivir.
Por lo tanto es tan importante prestar atención especial a los niños, pues de la influencia que ellos reciban dependerá el adolescente y adulto que será mañana.
Y, como decía al comienzo de esta reflexión, cuando conocemos un hecho de abuso infantil y no lo denunciamos, nos convertimos en cómplices.
Lamentablemente muchas personas tienen conocimiento de estos hechos que suceden en su familia o en el vecindario  y callan, por temor a represarías o por el tan mentado “no te metas”.No una vez, sino que han sido varias, en conversaciones informales en algún ómnibus o en algún comercio, mientras esperaba ser atendida, surgió el comentario y la persona con quien hablaba me ha comentado que tiene conocimiento de algún tipo de abuso a niños, algunos muy pequeños! A lo que, inmediatamente le he indicado que deben poner en conocimiento, de manera urgente, a las autoridades competentes o llamar al 0800.5050, que es la línea gratuita que se ocupa de estos casos de abuso y maltrato a niños.
Como ciudadanos tenemos la responsabilidad y el deber de defender a los indefensos, de hacerles justicia y desatar los yugos que los oprimen. No podemos exigir a las autoridades que “hagan algo” si nosotros no estamos dispuestos a hacer algo desde nuestro entorno inmediato.
Todo lo que podamos hacer al respecto es importante.
La arena que disfrutamos en la playa no existiría si no hubiera un sin número de granitos de arena juntos, cada uno cuenta.
Si queremos que cambie nuestro país comencemos por nosotros, asumiendo cada uno los deberes y obligaciones que nos corresponde.
Si permitimos que la inocencia de los niños sea robada ¿qué podemos esperar de las generaciones futuras?
Hoy es el día en que debemos actuar, debemos tomar el compromiso de ayudar a esos niños, de lo contrario un día, lo crean o no, seremos confrontados y no podremos alegar que no teníamos conocimiento.
Irene Marsiglia
Promotora Social y Legal.
 
Iglesia En Marcha. Net
29 May '08

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