VANA ILUSION


VANA ILUSION

Lectura Ecl. Cap.2

Alfred Nobel, con sus inventos sobre explosivos, hizo una gran fortuna vendiéndolos, como armamento a gobiernos. Murió su hermano, y la prensa lo confundió. Alfred leyó su propia necrológica, y también que se lo recordaría como el inventor de la dinamita que dio mayor potencial de destrucción a los ejércitos.

Consternado, se sintió como un mercader de la muerte y la devastación. Así, utilizó su fortuna para crear una fundación que premiaría todo invento útil a la humanidad, que no fuera destructivo.

Su riqueza y su éxito como inventor, fueron mera vanidad para él. Todos los años oímos y comentamos sobre los Premios Nobel, pero sus candidatos, ¿tendrán conciencia del origen de ese premio? ¿Y nosotros detrás de qué “éxitos” o “inventos” corremos?
¿Necesitaremos leer nuestra necrológica para corregir el rumbo de nuestras vidas?

Eclesiastés fue un hombre rico, famoso, sabio, gozó de muchos placeres, fue constructor de grandes obras, pero en su madurez, solo sintió una amarga decepción de su vida.

Su profundo y pesimista discurso, finalmente nos exhorta a Honrar a Dios, cumplir sus mandatos, porque algún día deberemos rendir cuentas, aun de lo hecho en secreto.

 



Con alegría honremos a Dios con nuestras vidas, y no vivamos ciegos detrás de lo vano.
 
Dr. Marcel Legarra
 
Iglesia En Marcha. Net
22 Dic '07

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