SEMEJANTES A CRISTO


SEMEJANTES A CRISTO
Hace ya seis semanas que vengo usando el tiempo del Sermón Dominical para enfatizar que, como cristianos, necesitamos SER SEMEJANTES A CRISTO EN TODA NUESTRA MANERA DE VIVIR. La “locura humana” ya sin límites, hará pasar a la historia a esta etapa del planeta y sus habitantes como siniestra y malévola.
Es tal la locura social, que discutimos en los parlamentos y ámbitos diversos si tenemos o no que matar a quienes son engendrados por una mujer y un hombre.
Si hemos condenado las matanzas que han producido y producen las guerras, ¿cómo es que no rechazamos en forma categórica y drástica la matanza que se hace de vidas humanas en vientres de mujeres?

Los pinchan, los succionan, los ahogan y usan otros métodos terroríficos. Millones son muertos en todo el mundo. Muchos en nuestro Uruguay.
La práctica de la Eutanasia ya es parte de los estilos de vida en diversos países del mundo.
Cesar la vida de ancianos o de enfermos se ha tornado costumbre.

Seguramente los historiadores del futuro dirán que fuimos una generación egoísta, cruel, lujuriosa, codiciosa y cruelmente materialista.
En el relato de Jesús en Mateo 18: 21 al 35, se nos muestra crudamente como los seres humanos, nos tratamos los unos a los otros.
Hay un saldo en contra de compasión, perdón y misericordia.
Se nos ha perdonado mucho a los que nos consideramos cristianos y por lo tanto debemos practicar el perdón con nuestro prójimo.
Se nos ha prestado a los seres humanos el tesoro más valioso que existe sobre la tierra y en todo el universo: LA VIDA. No somos quienes debemos legislar sobre el derecho a la vida de nadie, menos de un bebé en el vientre de una mujer.

Si una mujer y un hombre no pueden hacerse responsables de la vida que pueden generar teniendo relaciones sexuales, tampoco tienen derecho a tener esas relaciones que solo buscan el placer egoísta.
Los Jóvenes cristianos deben abstenerse de relaciones sexuales hasta que se casen como Dios manda.
El uso del condón no habilita a nadie que se precie de cristiano, a tener relaciones sexuales que son irresponsables y opuestas a la Voluntad de Dios. Se nos ha prestado también claramente la distinción de género sexual: mujer y hombre creados así por Dios. No hay un tercer sexo y si lo hay no es creado por Dios, sino por la lujuria y desviación humana. Hombre y Mujer, ese es el vínculo matrimonial correcto. Otras formas son pecaminosas e infernales. Se nos prestado un gran capital como al personaje de la historia de
Jesús…¿qué haremos con el y qué haremos con el prójimo?

 
Pr. Lemuel Larrosa
Tomado de El Heraldo de Piebu
 
Iglesia En Marcha. Net
26 Oct '07

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