¿QUÉ CAMINO SEGUIR?


¿QUÉ CAMINO SEGUIR?

Lectura: Salmo 40:11 al 17
 
¿Cuántas veces pensamos que estamos solos? Hablo de esa soledad que nadie puede llenar, sólo Dios… y de la otra…la que pensamos está a salvo cuando nos rodea el mundo, pero en realidad estamos solos.
Caminando por la ciudad podemos notar la soledad, en los otros y muchas veces…en nosotros…
 
El Rey David sabía de eso, cantaba por la misericordia de Dios, pero también clamaba por socorro. Pedía …”no te apartes de mí”…, ¿sufría soledad? ¡Claro!, como la sufrimos nosotros hoy día.
 
La soledad que sintió Jesús cuando fue abandonado por todos, incomprendido y burlado. Ël nos comprende perfectamente.
Los que creyeron en EL, luego ya no estaban tan seguros. Los mismos que lo amaban hacía unas horas, ya no sabían quién era.
 
David clama porque sus maldades lo han alcanzado.
¿Qué es la maldad? ¿Es solamente hacer mal a otros?….no …es más que eso, es apartarnos del camino de Dios, es creer que hay otra solución para nuestros problemas, es creer que somos capaces con nuestra propia energía de “socorrernos”. Es pensar que Dios acepta nuestros “permisos” de vez en cuando, cerrando un ojo para que hagamos lo que no es conveniente a nuestra vida. Esto también genera sentimiento de soledad, por que nos alejamos de su Verdad.
 
David no podía “levantar la vista” por sus maldades que lo habían alcanzado. ¿No podía quizás mirar a su Dios a los ojos? ¿Podemos hoy mirarlo, o también a nosotros nos falla el corazón por el peso de nuestros “permisos”?
 
Dice David en este y otros salmos, “…aunque maquinen en tu contra en secreto, te desechen, te humillen…y aunque tu maldad te alcance…”, si lees el salmo verás que pide a Dios que intervenga…

Me preguntaba…¿Está mal pedir que Dios avergüence al impío, como vemos que lo hizo David? No!, porque Dios es Dios de Justicia, pidamos justicia, no venganza. Jehová es tu ayuda y tu libertador y JAMÁS SE TARDA! Aunque hay veces que parece que desesperamos por su respuesta, sin escuchar su voz.
Pero cuidado, no siempre nuestros problemas vienen de actores externos. Busquemos también en nuestro interior, examinémonos.
 

 
David concluye este canto sabiendo que a pesar de su soledad y aflicción, Jehová siempre acude al de corazón arrepentido, porque constantemente estamos en el pensamiento de Dios.
 
¡Es tiempo de reflexionar en qué camino queremos andar!
 
 
Bendiciones
 
Verónica Sequeiros

Iglesia En Marcha. net

26 Sep '07

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