TEMEROSOS

TEMEROSOS

 

La autoría del libro de Proverbios se le dio desde siempre al Rey Salomón (hijo de David), conocido por su sabiduría y discernimiento en todas las cosas.
 
Mientras otros reyes pedían a Dios que les diera fortuna, tierras, un gran ejército, Salomón le pidió sabiduría.
 
Claro…podemos pensar que no está mal lo de pedir PODER en las cosas materiales, todos lo hacemos, queremos nuestra casa, nuestro auto, nuestro…nuestro.., pero olvidamos pedir “eso” esencial para poder mantener todo lo que nos da Dios…y sin duda el ingrediente principal es la sabiduría.
Salomón fue pobre? NO!, fue uno de los reyes más prósperos.
 
El versículo de hoy nos dice que el TEMOR de Dios es manantial de vida.
 
¿Perdón?…Dije… ¿Temor?…¿Qué es temor de Dios? Ah! Tenerle miedo por las calamidades que nos puede enviar porque somos malos.¡¡NO!!, el temor de Dios refiere al RESPETO a Dios.
Respetar su Palabra, sus lineamientos, sus caminos, su omnipotencia, su divinidad. Si perdemos ese temor (respeto), ya no nos interesarán sus caminos y decidiremos según nuestras propias conveniencias. Temor de Dios es pensar si lo que hacemos o vamos a hacer le agradaría a EL, claro que para ello debemos conocer el corazón de Dios, leamos su Palabra diariamente, es Dios revelándose a los hombres.
 
Si somos respetuosos de las cosas de Dios sabiendo que TODO ES SUYO, porque es Dios creador de todo, y si le damos el real “papel protagónico” en nuestra vida, será para nosotros “manantial de vida” y nos apartará de los lazos de la muerte.
 
Acá Salomón no habla de la muerte literalmente, no es por dejar de respirar, sino de los lazos que nos envuelven por causa de la desobediencia a Dios.
 
O estamos en su camino, o estamos en el “otro”, el que lleva a la perdición.
Es a esa muerte que se refiere, a la eterna, a la sin retorno, a la que muchos están viviendo hoy acá en la Tierra, como preámbulo de la que vendrá luego.
 
Esta muerte es provocada por no reconocer a Dios como quién es…Nuestro Padre, y a su unigénito Jesús (el Cristo) como Señor y Salvador de nuestra vida. Tratemos cada día de decir a una persona al menos, que Jesús es quien más le ama, quien entregó su vida para salvación nuestra, quien nos dice todos los días “ven a mí”.
 
El temor de Dios es buen consejero y Salomón lo sabía, y por esa razón quedó escrito en este libro y nosotros lo podemos leer hoy. Dios quiso que vos y yo lo supiéramos, porque nos ama y quiere lo mejor para nosotros.
 
Seamos temerosos, es conveniente.
 
Bendiciones,
 
Verónica Sequeiros

Iglesia En Marcha.Net

26 Ago '07

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