DECLARACIÓN DE MONTERREY

 

 

DECLARACIÓN DE MONTERREY

 

Reunidos en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, México, los representantes de las asociaciones religiosas y alianzas evangélicas nacionales que integramos el Foro Iberoamericano de Diálogo Evangélico (FIDE), luego de reflexionar sobre la situación de nuestros países y de la región, hemos decidido expresar una profunda preocupación por temas comunes que afectan a nuestros países y a la región en pleno, y que pasamos a detallar:

1) Creemos que la persona humana es creada por Dios y existe desde el momento mismo de la concepción. Cualquier forma de detener el desarrollo del embrión luego de la concepción es terminar con una vida para la cual Dios tiene un plan perfecto. Con preocupación vemos como los Estados han venido siendo permisivos en aceptar o considerar la aceptación de estas prácticas, bajo la presión de grupos que defienden diferentes formas de aborto las cuales condenamos por atentar contra el mismo Dios de la Vida y contra la vida en abundancia que Él quiere para cada ser humano. Clamamos por un respeto integral de los derechos de la niñez en especial por temas inaceptables como el abuso y todas las formas de explotación.

2) Creemos en el fundamental valor de la familia como eje básico de la sociedad, y en la conformación de ésta por matrimonios entre un hombre y una mujer, capaces responsablemente de brindar un ambiente adecuado para traer hijos al mundo, y formarlos en plenitud, según los principios y modelos expresados en la Biblia. Con preocupación vemos como otras formas de unión entre personas del mismo sexo, buscan atentar contra el orden establecido por Dios, y distorsionan el contexto correcto para formar la niñez y adolescencia en los valores espirituales en que creemos, y que hemos aprendido de las Sagradas Escrituras.

3) Creemos que los niños, niñas y adolescente necesitan de un hogar que le brinde las condiciones familiares básicas para sus necesidades materiales, emocionales, morales y espirituales, según lo proponen y expresan los valores del evangelio. Con preocupación vemos en nuestros países formas de acogimiento, y hasta de adopción, basadas en relaciones del mismo género, fuera totalmente del plan de Dios, y que equivocadamente se podrían considerar como buenas para desarrollar a la niñez de nuestros países.

4) Creemos que como ciudadanos de nuestros países, los cristianos evangélicos tenemos los mismos derechos de expresar nuestras creencias religiosas y nuestro culto en libertad e igualdad de condiciones civiles que el resto de nuestros compatriotas. Con preocupación observamos que en algunos lugares de nuestra región, aún se evidencian muestras de persecución y discriminación que atenta contra estos derechos. Defendemos como expresiones nacionales de la iglesia cristiana evangélica el derecho que por justicia tenemos de congregarnos y expresar nuestra pasión por el evangelio y por el Señor del evangelio, según nos indica la Palabra de Dios.

5) Como lo hemos mencionado en el pasado, creemos que el Reino de Dios es un Reino de justicia y solidaridad. Con preocupación observamos el avance cruel de la pobreza, y de una forma extrema en Iberoamérica, lo cual es la causa de grandes privaciones y exclusión de la mayoría de la población de nuestras naciones. Nos comprometemos como comunidades locales, junto con nuestras estructuras, en la reducción de este flagelo, y la promoción del desarrollo sostenible y responsable, a través de acciones individuales y de las acciones concertadas con otros actores de la sociedad. 

Sabemos como cristianos que la solución integral a estas realidades se inicia con una un reconocimiento de nuestros errores y de la transformación del corazón de las personas. Por esto hacemos un llamado a los habitantes de la región para que volvamos nuestras vidas hacia Dios y nos dejemos transformar en su perfecto plan. 

Asimismo, consecuentes con la Palabra de Dios, trasmitimos una voz de alarma y un llamado enérgico a todos los cristianos evangélicos de Iberoamérica, a los gobiernos y congresos nacionales para que integren acciones y que unan los esfuerzos que sean necesarios para detener todas las acciones tendientes a socavar los principios del Reino de Dios en nuestras sociedades, en especial, los que hemos mencionado en esta carta abierta a las naciones.

Las alianzas y asociaciones evangélicas de Iberoamérica que integran el FIDE:

Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, El Salvador, España, Ecuador, Honduras, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

 

Monterrey, Nuevo León, México, 23 de marzo del 2007.
 
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1 Abr '07

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