UNA MIRADA INTELIGENTE…




Foto de la supuesta tumba de Jesús



1) Otra vez, ya se hace molesto.

Ya no es común ver en las calles de Montevideo aquellos picaditos de fútbol; partidos desordenados, jugados a las patadas en plena calle, durante los cuales era habitual tener que detener el juego para dejar que pasaran los vehículos, o que tras un vigoroso puntapié, la pelota fuera a parar a la casa de los vecinos. En general, era un vecino el que se beneficiaba casi exclusivamente con el pelotazo; “don Pedro”, “don Cosme”, o “doña María”, entonces, amenazaban enojados con descuartizar la pelota, o llamar a la policía.


No, ya no es habitual. Pero nos ha quedado, como parte del argot ciudadano, usada con relativa frecuencia, la expresión: “otra vez la pelota en la casa de doña María”, queriendo significar que alguien, nuevamente, ha incurrido en el mismo error, en igual equivocación, o en una testarudez antes ya cometida.


2) La tumba perdida de alguien.

Un nuevo año (no en Hogwarts); el fin del letargo veraniego para quienes vivimos en el hemisferio sur (que también existe), pero fundamentalmente, el fin del carnaval y, por lo tanto, la proximidad de la Semana Santa, se ve jalonado OTRA VEZ, por la polémica acerca de la figura de Jesucristo. Esta vez, los responsables de disparar dicha polémica se aplicaron a fondo, jugándosela toda: dicen haber encontrado la TUMBA perdida de Jesucristo, donde estarían los restos de aquel de quién la Biblia dice que venció a la muerte, resucitando al tercer día de ser crucificado, para luego ascender corporalmente a los cielos.


Numerosos artículos publicados en internet hacen referencia al descubrimiento, por lo que me limitaré a un breve sumario de lo que puede leerse al respecto. El debate se abre con un documental, exhibido por el Canal Discovery, producido por el director cinematográfico James Cameron (“Titanic”, 1997), y di rigido por el judío canadiense Simcha Jacobovici, titulado “La Tumba perdida de Jesús”. Los responsables afirman que el documental es el producto de 5 años de trabajo “silencioso y secreto”, sobre las investigaciones realizadas en una tumba descubierta en Talpiot, un suburbio al sur de Jerusalén, en 1980. Dicha tumba, llamada el “Osario de Jacob” contenía diez osarios, seis de los cuales están identificados con los siguientes nombres: María; Mateo; Jesús, hijo de José; María, Jofa (o José); y Judas, hijo de Jesús.


3) El invento más redituable.

Ahora bien, eso es lo que se encontró. Los realizadores del documental dicen que esta tumba contiene los restos de Jesús de Nazaret y su familia. ¿Basados en qué? En primer lugar, en la antigüedad de la tumba. Los osarios tienen aproximadamente dos mil años de antigüedad; eso parece incuestionable (ningún artículo sobre el tema, incluyendo la opinión de destacados arqueólogos, lo cuestiona). Por lo tanto, provienen del siglo primero de la era cristiana; más o menos, la época de Jesús.

En segundo lugar, recurren a la combinación de nombres. En la tumba aparecen los restos de un tal “Jesús, hijo de José”. Hay dos Marías, por lo que una es identificada como la Madre de Jesús, y la otra, que figura como “Mariamene” o “Mariamana” (los artículos difieren), que significaría “María la del Maestro”. Aquí cabe preguntarse por qué esta “María la del Maestro” es identificada de inmediato con María Magdalena, a la que se insiste, otra vez, en adjudicarle un romance con Jesús. A cualquiera que leyera con objetividad los evangelios del Nuevo Testamento, sobre todo el de San Juan, se le ocurriría que esa tal “María la del Maestro” bien podría ser María de Betania, otra María (había muchísimas en Israel en aquel tiempo), bien distinta de la Magdalena. Así que ni siquiera es seguro que “Mariamene” sea María Magdalena, sino que solo es una suposición. Respecto a esto, me gustaría que la afirmación de James Cameron de que los primitivos textos cristianos llamaban a la Magdalena “María la del Maestro”, fuera refrendada por una autoridad en arqueología bíblica.

Luego vendría Jofa, o José, un hermano de Jesús; otra vez algo que se supone, pues si bien los evangelios del Nuevo Testamento dicen que Jesús de Nazaret tenía un hermano llamado José (Mateo 13:55; Marcos 6:3), no sabemos si este Jesús hijo de José, inhumado en esta tumba, y este otro José, eran hermanos. Después viene Mateo (que no sería el apóstol, muerto como mártir en Etiopía en el 60 d.C.); de éste se dice que sería un pariente de Jesús, afirmación que no surge de las inscripciones registradas en los osarios, sino que es una nueva suposición, por lo que estoy de acuerdo con lo que dice Francisco Rico Toro Rivas, en su artículo sobre el tema en Los Tiempos.com: este Mateo sería “algún “cuate” o medio pariente (porque este personaje no encaja de otro modo en la historia)”.

Finalmente está Matía Judas, del que se dice que sería el hijo de Jesús y María Magdalena. Y dale con el romance entre Jesús y María Magdalena. Otra vez la pelota en la casa de doña María. El fantasma de Dan Brown y su código da vinci parece sobrevolar a James Cameron y compañía, susurrando: “a ver, muchachos, vamos a darle otro poco más de manija a este asunto, así gano unos cuantos millones de dólares más yo también”.


4) Todo muy científico.

La afirmación de que ésta sería la tumba de Jesús de Nazaret y su familia se basa, según el equipo de James Cameron, en cálculos de probabilidad estadística, y en pruebas de ADN. En cuanto a la probabilidad estadística, se fundamenta en que tal combinación de nombres como la encontrada en la tumba “se da una vez de cada 600”. Sí, la verdad que sería improbable, si la tumba hubiera sido encontrada en una aldea pequeña, como la Belén del siglo primero, o aún, tal vez, en Nazaret. Pero en una metrópoli populosa como Jerusalén, en la que, cuando fue destruida por los romanos en el 70 d.C., murieron un millón de judíos, y otros centenares de miles fueron deportados a todas las regiones del Imperio Romano, una ciudad capital de una nación y centro de peregrinaje, amén de nudo de rutas de aquel sector del Imperio, una probabilidad de una en 600 no me asusta. Asumiendo que es correcto dicho cálculo probabilístico (1 en 600), si suponemos, siendo conservadores, que en la Jerusalén de ese tiempo había seiscientos mil residentes estables, entonces habría mil familias con esa combinación de nombres.


Sobre las mentadas pruebas de ADN, caben algunas puntualizaciones. Hoy en día, los estudios de ADN parecen haberse transformado en una suerte de piedra filosofal que conduce a todas las verdades. Salvo los genetistas que trabajan en ello, el resto de los simples mortales no entendemos cómo funciona eso del “adeene”. Entonces, si por televisión nos dicen que “pruebas de ADN demuestran que esos restos son de Jesús”, nos quedamos tan impresionados, que no se nos ocurre pensar. Pensar: el ADN de esos huesos, ¿lo compararon con el de quién? ¿Dónde hay un mapa cromosómico completo de las células del cuerpo de Jesucristo, para que pueda afirmarse que esos huesos son sus restos?


Entonces, si uno hurga un poco, descubre que en realidad, las pruebas de ADN se les realizaron a los restos de “Jesús hijo de José” y “Mariamene”; y esas pruebas determinaron que estas dos buenas personas no estaban emparentadas entre sí por lazos de sangre, por lo que, se vuelve a suponer por el hecho de que compartieran la tumba, debieron estar casados. Y de esta forma, se refuerza el argumento de la milenaria y romántica telenovela: “Jesús hijo de José” y “Mariamene” no serían otros que el feliz matrimonio Jesucristo – María Magdalena (el fantasma de Dan Brown susurra y susurra, y mientras tanto cuenta los billetes).


Caben destacarse las aseveraciones del arqueólogo israelí Amós Kloner, profesor de la Universidad Bar-Ilan y arqueólogo oficial del distrito de Jerusalén, y quién es el descubridor oficial de la tumba en cuestión. Kloner afirma que el documental, que fue precedido, recuerda, por un documental de idéntico argumento, producido por la BBC en 1996, es “una farsa y una estrategia para vender”. También denostó al canal Discovery por hacer uso de una “estrategia de mercadeo”, y dijo que “Afirmar que la tumba de Jesús ha sido encontrada no se basa en ninguna prueba y es sólo una maniobra para vender”. Sus argumentos serían que:


  1. Los nombres inscritos en las tumbas eran muy comunes en la era del Segundo Templo.
  2. Que la inscripción “Jesús hijo de José” ha sido encontrada en muchas otras tumbas en Jerusalén.
  3. “Es muy poco probable que Jesús y sus parientes tuvieran una tumba familiar. Ellos eran una familia de Galilea sin vínculos en Jerusalén. La tumba de Talpiot perteneció en cambio a una familia de clase media del primer siglo de nuestra era”.

Otro académico, el profesor Stephen Pfann, experto en Biblia de la Universidad de la Tierra Santa de Jerusalén, se mostró escéptico acerca de la teoría presentada en el documental de Cameron y compañía. Dijo: “No creo que los cristianos se lo crean”, y adjudico al documental, en una escala de uno al diez, un “uno o uno y medio”. Añadió que ni siquiera está seguro de que el nombre registrado en el osario sea Jesús, siendo probable que el hombre sea Hanun.

5) Descuartizando la historia 2, el regreso.

James Cameron dijo que la investigación “saluda la existencia real de estas personas”, y se aduce que el hallazgo de la tumba podría ser uno de los grandes descubrimientos arqueológicos de la historia moderna, pues probaría la existencia física de Jesús de Nazaret. Esto merece ser comentado con detenimiento. Si Cameron y compañía quieren congraciarse con los cristianos, que lógicamente están poniendo el grito en el cielo en el mundo entero ante este aberrante documental, lo peor que pueden hacer es decir que la investigación realizada demuestra que Jesús de Nazaret existió realmente. ¿Quién le diría a los cristianos, que creen a rajatabla que Jesucristo resucitó de entre los muertos, “miren, demostramos que Jesús existió; vean, aquí está su cadáver”?

¿Usted cree que estas personas son estúpidas, se burlan de los creyentes, o sufrieron un golpe en la cabeza? Nada de eso. Solo quieren ganar dinero; mucho dinero.


Yo soy uruguayo. Creo que el general José Gervasio Artigas existió, y luchó por la libertad de mi tierra. Pero no lo creo porque en la Plaza Independencia de Montevideo, en el Mausoleo, hay una urna contenida en una caja de cristal, dentro de la cual, se me enseñó, están los restos del General Artigas. Porque en esa urna podrían estar los restos de otra persona, o incluso, podría estar vacía. Yo creo que el General Artigas existió y luchó por la libertad de mi tierra, porque la Historia registra el testimonio documental de innumerables testigos oculares de la vida y los hechos de Artigas, al punto que se haría ridículo negar el carácter histórico de la persona de nuestro máximo héroe.

Yo soy cristiano. Creo que Jesucristo existió y ejerció su ministerio público en la Palestina de hace 2000 años, que murió crucificado bajo el gobierno de Poncio Pilato, en Jerusalén, en la Pascua del año 30, y que resucitó de entre los muertos y ascendió corporalmente a los cielos. ¿Por qué? Porque la Historia registra el testimonio documental de innumerables testigos oculares de la vida y los hechos de Jesucristo. ¿Qué son, para empezar, los libros del Nuevo Testamento de la Biblia? Varios de ellos son documentos escritos, que registran hechos, hechos contemporáneos de las personas que escribían. ¿O fábulas acaso?

Comencemos con Lucas. En su evangelio, capítulo 1, versículo 1 al 3, dice:

Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra, me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, o excelentísimo Teófilo”.

Más adelante, en el capítulo 3, versículos 1 y 2, habla del inicio del ministerio público de Juan el Bautista, en estos términos:

En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto”.

Fechas, lugares, y nombres de personajes públicos, reyes, gobernadores y líderes religiosos, referentes fácilmente identificables para cualquiera que habitara el Imperio Romano, ubican en el tiempo y en el espacio la historia a narrar. La verdad que esto no parece el inicio de una fábula, las que generalmente empiezan diciendo: “Hace mucho tiempo, en una tierra muy lejana…”.


Luego Juan, en el capítulo 19 de su evangelio, versículo 35, tras narrar que del cadáver de Jesús, abierto por una lanza, salió sangre mezclada con agua, dice:

Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis”.

Con esto, parece decir: “miren, yo sé que es increíble, pero créanlo, porque yo lo vi”.

Pedro, en su segunda carta universal, capítulo 1, versículo 16, dice:

no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad”.

Pablo, en su primera carta a la iglesia de Corinto, capítulo 15, versículos 3 al 8, dice:

primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mi”.

Al “yo lo vi”, del apóstol Pablo, se agrega esa referencia a más de quinientas personas, muchas de las cuales “viven aún” (en ese tiempo); y con esa acotación, Pablo parece estar diciendo: “pueden ir a preguntarles”. Ahora, no es habitual, en el caso de una fábula, que el narrador invite a sus oyentes a ir y preguntarle a los testigos si la historia es verdadera o no.


En suma, desde el fondo de una historia de dos mil años, más de quinientos testigos oculares de la resurrección de Cristo levantan el dedo acusador contra quienes hoy pretenden haber encontrado el cadáver de Jesucristo.

A este cúmulo de testimonios bíblicos, se agregan los extrabíblicos, que son abundantes. La existencia de Jesús llamado el Cristo, cabeza de la secta de los cristianos, está mencionada en los Anales de Cornelio Tácito; hablando del incendio de Roma, dice:

“Nerón… cargó falsamente a las personas comúnmente llamadas cristianos con la culpa… Cristo, el fundador del nombre, fue ajusticiado por Poncio Pilato, procurador de Judea en el reino de Tiberio”.

Luciano, satírico del siglo II d.C., dice:

“el hombre que fue crucificado en Palestina por haber introducido este nuevo culto en el mundo… aún más, el primer legislador que ellos tuvieron, les persuadió de que todos ellos eran hermanos unos de otros”.

Flavio Josefo, historiador judío que se pasó a los romanos luego de ser capturado en la guerra final, antes de la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C., escribió un párrafo muy conocido en su libro Antigüedades, que ha sido cuestionado, y se ha llegado a decir que no pudo haberlo escrito, vaya uno a saber por qué (tal vez porque no conviene a los que pretenden que Jesús no es más que un mito de la Biblia):

“Ahora, había alrededor de este tiempo un hombre sabio, Jesús, si es que es lícito llamarlo un hombre, pues era un hacedor de maravillas, un maestro tal que los hombres recibían con agrado la verdad que les enseñaba. Atrajo a sí a muchos de los judíos y de los gentiles. Él era el Cristo, y cuando Pilato, a sugerencia de los principales entre nosotros, le condenó a ser crucificado, aquellos que le amaban desde un principio no le olvidaron, pues se volvió a aparecer vivo ante ellos al tercer día”.

Suetonio, historiador romano de principios del siglo II d.C., escribe en su Vida de Claudio:

“Como los judíos estaban provocando continuos disturbios bajo la instigación de Chrestus, los expulsó de Roma”.

Jesucristo es también mencionado en los escritos del historiador samaritano Talo, en la carta de Mara Bar Serapio, un manuscrito conservado en el Museo Británico, en los escritos de los más tempranos Padres Apostólicos, y también en los Talmudes Judíos, uno de los cuales, la Baraila, contiene:

“En la víspera de la Pascua colgaron a Yeshu, y el heraldo estuvo yendo delante de él durante cuarenta días, diciendo que Yeshu habría de ser apedreado por haber practicado la hechicería y haber engañado y descaminado a Israel. Que todo el que tuviera algo que decir en su defensa acudiera para alegar en su favor. Pero no se encontró a nadie que lo defendiera, y lo colgaron en la víspera de la Pascua”.

En síntesis, lo único que no necesitamos, es que James Cameron y compañía nos demuestren que Jesús existió realmente como personaje histórico. Ya lo sabemos. El mundo no basa su calendario actual en un mito.

6) ¿Hacia dónde apunta esto?

Con una afectada actitud, esta gente dice: “Sé que dirán que tratamos de minar el cristianismo. Nada más lejos de la realidad”. Y debe ser así, nomás. Porque asegurar que se encontró el cadáver de Jesucristo no mina el cristianismo; simplemente, lo destruye. Si Jesús no resucitó, el cristianismo no tiene sentido. Jesús no fue sencillamente un profeta, un maestro de moral, o un líder religioso. Jesús fue (es) el Hijo de Dios y Salvador del mundo, que murió en sacrifico por nuestros pecados, y resucitó de los muertos, dándonos fe Dios, con su resurrección, de que el sacrificio de Cristo fue aceptado, y por lo tanto podemos ser salvos, redimidos, y perdonados. Más o menos, ese es un postulado básico de la fe de la Iglesia Cristiana. Si Jesús no resucitó, todo se viene abajo. Como escribió el apóstol Pablo:

“si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe” (1 Corintios 15:14).

Tal vez viendo la polémica descomunal, en cuyo centro iban a quedar metidos, o más probablemente para darle pabilo al debate (echar más leña al fuego), aseguran que el descubrimiento de la tumba no significa que Jesús no haya resucitado tres días después de su muerte. ¿Entonces? ¿Lo único que quieren decir es que en realidad encontraron la tumba vacía, evidencia de su resurrección; la auténtica, y no la que está bajo la Iglesia del Santo Sepulcro? ¿Quiere decir que el osario en el que está escrito “Jesús hijo de José” está vacío? ¿Sobre qué restos hicieron sus famosas pruebas de ADN, entonces?


El documental fue presentado el 26 de febrero pasado en Nueva York, con la presencia de un tal James D. Tabor, “especialista en estudios bíblicos de la Universidad de Chicago”. A este Tabor se le preguntó: “¿Lo que ustedes nos presentan significa que Jesucristo no resucitó y ascendió a los cielos? Lo pregunto porque la Biblia dice eso, y si es cierto lo que dicen ustedes, habría que volver a escribir la Biblia”. A esto, el citado “especialista” contestó: “bueno, creo que no habrá que rescribir la Biblia, es cuestión de interpretación. Mucha gente ya piensa que la Biblia habla de resurrección en términos espirituales, no corporales. Ya poca gente piensa que el cuerpo de Jesús se elevó y se perdió entre las nubes, como un superman”. Interesante; cabe preguntarse qué significan los números para este profesor de la Universidad de Chicago. Porque si tenemos en cuenta que la población mundial, actualmente, está cerca de los siete mil millones de almas, y que de esos siete mil millones, el 33% es cristiano, eso nos da un número aproximado de cristianos, por lo menos nominales, que supera los dos mil trescientos millones de almas. Supongamos que algunos de esos cristianos fueran tan, tan nominales, que hubieran dejado de creer en la resurrección corporal de Jesucristo, hecho, como dijimos, capital, central y esencial de la fe cristiana.


Supongamos que el 50% de los cristianos del mundo ya no creen en la resurrección corporal de Jesucristo. Eso nos dejaría como resultado que más de mil cien millones de almas en el mundo creen en la resurrección corporal de Jesucristo. Para el profesor Tabor, de la Universidad de Chicago, mil cien millones de almas, ¿es “poca gente”?

La falta absoluta de profesionalismo, implícita en el hecho de hacer con ligereza y ante la prensa declaraciones arbitrarias, tendenciosas, y carentes de fundamento, quita toda seriedad al individuo y a su discurso, y le hace no digno de ser considerado, y tenido seriamente en cuenta.

7) Dos mil años de atraso.

El descubrimiento de una tumba en la que podrían estar los restos de Jesús llega con un atraso de dos mil años, al menos para los intereses del Sanedrín judío que le condenó y entregó a la muerte, en manos de los romanos. Cuando al tercer día de la crucifixión de Cristo la tumba apareció vacía, y simultáneamente empezó a correr el rumor de que Él había resucitado, los sacerdotes, los fariseos, los líderes religiosos de Israel, indagaron, interrogaron a los soldados que habían quedado de guardia custodiando la tumba (en previsión de alguna maniobra urdida por los discípulos de Jesús, dados los anuncios hechos por Él de que resucitaría de entre los muertos), y finalmente comprobaron que así era: la tumba estaba vacía, y su cuerpo, no se sabía dónde había ido a parar.

Según el evangelio de San Mateo, los líderes religiosos judíos pagaron a los soldados para que dijeran que, tras dormirse ellos, los discípulos habían robado el cuerpo. Como dice el apologista Josh McDowell en su libro Evidencia que Exige un Veredicto (Editorial Vida, Miami, 1982), los líderes religiosos judíos, interesados en suprimir el rumor de la resurrección de Jesús (inconveniente para ellos), solo tenían que mostrar el cuerpo muerto de Jesús. Eso habría acabado con el naciente movimiento, fundado en el hecho de que su Maestro había vencido a la muerte. El Sanedrín solo tenía que mostrar el cadáver; pero no lo tenían. ¿Cómo podían no tenerlo? Eran la autoridad religiosa y civil, y contaban con el apoyo de las autoridades romanas, interesadas en mantener la paz y la tranquilidad a toda costa. ¿Cómo podían no terminar encontrando el cadáver, para hacer cesar la agitación que el rumor de la resurrección provocaba? Pero nunca lo encontraron. Debieron recurrir a otro argumento para negar la resurrección (el robo), porque el cadáver jamás apareció.

Interesante; no apareció cuando hacía pocos días, pocas semanas, que lo habían matado. ¿Y estos individuos lo encontraron, dos mil años después, allí mismo en Jerusalén?

8) Cuarenta días después.

El cadáver de Jesús nunca apareció (tampoco ahora) porque, como indica la evidencia histórica documental de aquel tiempo, ese cuerpo muerto volvió a la vida. Es imposible que un cuerpo humano muerto y sepultado vuelva a la vida. Sí, claro que es imposible. Por eso es que tanto se procura negarlo. Pues aceptarlo implica tener que aceptar que existe Dios, que hay en el universo un poder superior al del hombre y la naturaleza, y que lo que la Santa Biblia dice, es así, mal que le pese a los que quieren conducir sus vidas según sus propios criterios, y no según los criterios de Dios.

Cuarenta días después de la resurrección, el cuerpo de Jesucristo abandonó este mundo, elevándose ante los ojos de sus discípulos. Esa premisa de la fe cristiana no es, no ha podido ser negada ni refutada por ningún argumento, prueba científica ni arqueológica que haya podido ser presentada.

El fantasma de Dan Brown, James Cameron, y compañía, mientras tanto, cuentan los billetes. En definitiva, eso es lo único que les interesa. Allá ellos; como dijo el mismo Jesús, “ya tienen su recompensa”.

Lo que a mi me interesa, lo que debe interesarnos, es mucho más glorioso y perdurable.

Pero ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que murieron es hecho, pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.

1 Corintios 15:20-23.

9) Artículos consultados.

  1. ¿La tumba perdida de Jesús? BBC Mundo.com. 26 de febrero de 2007.
  2. Un nuevo documental sobre Jesús desata la polémica. El País.com. 8/3/07.
  3. La tumba perdida de Jesús. Erebe.net – Tecnología y Actualidad. Febrero 26, 2007.
  4. Defiende James Cameron documental sobre Jesús. Internacionales esmas. Febrero 26, 2007.
  5. Afirman haber encontrado la tumba perdida de Jesús. YAHOO! México Noticias. 28 de febrero de 2007.
  6. Clérigos estallan contra La tumba perdida; Cameron la defiende en NY. La crónica de hoy (web). 27 de febrero de 2007.
  7. La tumba perdida de Jesús: ¿Qué es verdad y qué falso? El Observatodo (web). 8 de marzo 2007.
  8. La tumba perdida de Jesús: estrategia para vender. Inside the Gospel.org. Febrero 26, 2007.
  9. La tumba perdida de Jesús. Los tiempos.com. Marzo 6, 2007.

Dr. Alvaro Pandiani Figallo

Iglesia En Marcha. Net

12 Mar '07

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