SUPERHAMBURGUESA

SUPERHAMBURGUESA

 
Habla de lo que ocurre en España, pero es apicable a nuestros países también. La comida chatarra ha invadido nuestras vidas… por eso es que Iglesia En Marcha. Net le hace llegar este tipo de información.

En plena batalla para frenar el avance de la obesidad en España (según datos oficiales, afecta ya al 15% de la población adulta y al 16% de los niños y jóvenes), la cadena norteamericana Burger King ha desafiado al Ministerio de Sanidad y acaba de sacar a la venta una hamburguesa gigante con tres pisos de carne y que tiene, al menos, 1.040 calorías (la empresa no detalla su aporte nutricional en su web).

Pero mucho antes de que en Galicia hubiese comida rápida estaba la de toda la vida, la gastronomía tradicional gallega, que tampoco se caracteriza por ser frugal. Platos tan típicos como el cocido y la empanada de bonito son prueba de ello. Sin embargo, ¿tienen estas recetas galaicas tantas grasas y calorías como la superhamburguesa estadounidense? La respuesta es que no. Comerse un plato de cocido gallego o una porción de empanada de bonito está lejos de tener los mismos efectos en la báscula y en la salud que ingerir una doble whopper . No digamos ya la triple. «La diferencia es sustancial», asegura Rosaura Leis, pediatra de la unidad de investigación en nutrición del Hospital Clínico de Santiago.

Un análisis de la composición nutricional de los tres alimentos (hecho con datos de la web de Burger King y del libro Menús saudables no comedor escolar , escrito por Leis y el catedrático Rafael Tojo) revela que la macrohamburguesa , con 971 calorías, dobla en aporte energético a un plato normal de cocido (522 calorías) y triplica el de una porción individual de empanada (335 calorías). Con los lípidos se da la misma proporción: la hamburguesa tiene 51 gramos de grasas, el cocido 28, y 17 la empanada.

Pero si vemos las grasas saturadas y trans (las que elevan los niveles del LDL, el colesterol malo, y disminuyen los del HDL, el bueno), la brecha entre los platos autóctonos y el foráneo se agranda más. La doble whopper tiene, según Sanidad, 25 gramos de grasas saturadas, más del doble que las del cocido (9,5) y ocho veces las de la empanada (3); y aporta 1,31 gramos de las trans, el cuádruple que el cocido y 22 veces más que la empanada.

Mayor ingesta de comida

Leis está convencida de que el auge de las raciones grandes ha disparado la obesidad. «Hay un estudio -explica Leis- que demuestra que si tienes 500 gramos de macarrones con queso, comes 300. Pero si hay un kilo, comes 425. Con más en el plato se consume más».

Y como nuestro metabolismo es tan preciso, ese exceso alimenticio acaba convirtiéndose en grasa si no hay ejercicio. Así, consumir 150 calorías de más cada día (las de un refresco, por ejemplo) supone cinco kilos más de peso al terminar el año. «No hay alimentos malos, sino dietas malas. No se puede hacer de la comida grasa la comida habitual, pero se puede tomar alguna vez», asegura Leis.

El documental Supersize me es un claro ejemplo de los efectos del consumo continuo de comida rápida. Morgan Spurlock se pasó un mes comiendo sólo porciones gigantes. Acabó con 11 kilos más y el colesterol por las nubes. «Galicia debe recuperar la pirámide nutricional de la dieta atlántica, en la que los alimentos menos sanos, como la bollería industrial y las carnes muy grasas, se consumen sólo excepcionalmente», recuerda la experta.

 
Por S. Basterrechea – La voz de Galicia/ www.iglesiaenmarcha.net
3 Dic '06

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