CARTA DE INTEGRANTES DE “MISIÓN MÉDICA A HAITÍ”


CARTA DE INTEGRANTES DE “MISIÓN MÉDICA A HAITÍ”

Estimados colegas y hermanos en Cristo ,
en nombre del equipo de la “Misión Médica a Haití” que el Señor los bendiga ricamente.
 
A manera de resúmen y muy brevemente ( ya que estamos escribiendo el informe final) contaremos algo de lo que el Señor nos permitió ver y hacer en Haití y República Dominicana desde el 10 de Noviembre al 23 de dicho mes.
 
Nuestra llegada a Santiago de los Caballeros ( Rep Dominicana) fue sin inconvenientes. Allí nos esperaba Esteban Campos (el hijo mayor del misionero Miguel Campos).
Nos trasladamos a la ciudad fronteriza de Dajabon para iniciar nuestra actividad en Ouanaminthe (Haití) luego de cruzar la frontera.
 
Si bién estabamos informados y prevenidos sobre la realidad haitiana nunca nos imaginamos la dureza de la realidad que vimos. Nuestro primer contacto visual con Haití mientras esperabamos en la aduana de Dajabón y luego la de Ouanaminthe, fué el adelanto de lo que viviríamos durante la siguiente semana.
 
El cruce de la frontera Dajabon-Ounaminthe nos causó una ímpresión visual y personal que dificilmente podamos olvidar . La gran cantidad de personas, la basura en cada lugar donde mirabamos, los olores y la misería eran un resumen físico de la realidad humana que veríamos en nuestra estadía en esa ciudad.
 
Si bién muchos de nosotros hemos visto pobreza en nuestras ciudadades, esta ciudad no se comparaba con nada de lo que hubieramos visto antes. No existen calles como las conocemos, en el mejor de los casos estas son de tierra, las aguas servidas corren por las polvorientas y a veces pantanosas calles. Las personas, los animales los autos y motos transitan sin ningún orden establecido.
No existe electricidad, agua potable ni red de saneamiento, lo que es un ambiente ideal para el desarrollo de las mas variadas patologías infecciosas, que pudimos atender.
Gracias a Dios la casa en la que nos alojabamos poseía una bomba manual de agua y un baño precario. Un lujo para aquellos lares.
 
Durante nuestra tarea en Ouanaminthe nos alojamos en una casa situada a escasas dos cuadras del cementerio.
Y a pesar de que nos habían dicho que los ritos vudú no eran cosas habituales, en ciertos momentos sentimos sensaciones que lindaban con el miedo.
 
Los sonidos por la noche nos sobrecogían y mas de uno nos sobresaltamos cuando una turba de personas pasó frente a nuestra casa golpeando y cantando algo en creol que no entendímos y que supusimos eran ritos vudú.
Pero gracias a Dios en ningún momento estuvimos en riesgo (que nos hubieramos dado cuenta).
 
En cuanto a la atención médica, pudimos atender a cientos de haitianos con un promedio de 100 personas al día.
En cada lugar de atención se agolpaban hasta 200 personas y en ciertas ocasiones agradecimos al contingente de la ONU que estuvo custodiando las actividades con tres blindados y de 10 a 15 soldados uruguayos. Ellos estuvieron con nosotros desde el comienzo y hasta el final de la actividad. Esto impactó tanto a nuestro equipo como a alguno de estos soldados, en la última oración vimos signos de emoción en los rostros de algunos. Sin duda, el gran trabajo que realiza nuestro hermano y misionero Miguel Campos y su familia con estos soldados, es el abono de una tierra que quizás de frutos aquí en Uruguay también.
 
Traemos una carga, cada uno de los que integramos el equipo.
Queremos transmitir el gran esfuerzo, dedicación y amor a la obra de Dios en Haití, que los misioneros tanto uruguayos, argentinos y puertorriqueños demuestran luego de muchos años de trabajo en estas durísimas tierras y bajo condiciones que muchos de nosotros pudimos palpar por pocos días.
Es de admirar y dignas de apoyo las vidas de las familias misioneras en estás tierras.
Fue de mucha emoción ver las lágrimas en los rostros de muchos de ellos cuando agradecían el apoyo que se les brindaba desde Uruguay, con el proyecto “Misión Médica a Haití”.
 
En palabras de nuestro hermano M. Campos, “…lo que ustedes han hecho aquí ( Haití) será recordado durante mucho tiempo…no solo por lo que hicieron sino por el amor que demostraron …” , nos dimos cuenta que si bién es cierto que solucionamos problemas de salud física a muchos, esto no se compara con la significación de esta misión para muchas de estas personas. Incluyendo, no solo a los haitianos, sino también a los soldados y misioneros en aquellas lejanas y olvidadas tierras.
 
Agradeciendo una vez mas a todo el pueblo cristiano que se ha unido para apoyar por medio de la “Misión Médica a Haití” el trabajo de los misioneros en estas tierras.
Reciban los saludos y agradecimientos de ellos y de las iglesias con los que hemos trabajado en Haití y República Dominicana.
 
En breve estaremos poniendo a disposición de todos aquellos que así lo deseen, el informe completo y fotos de esta gran labor del pueblo cristiano evangélico.
 
En el amor del Señor les saludan, los integrantes de la “Misión Médica a Haití”
 
Lic. Sheila Ferraz
Dr. Jorge Patpatian
Lic. Ximena Soares Neto

Dra. Malena Barrios

Dr. Alexis Zandrino

Dr. Eliezer Da Motta

www.iglesiaenmarcha.net

29 Nov '06

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