¿QUÉ ES?


¿QUÉ ES?

El Opus Dei, cuyo nombre en latín significa “Obra de Dios”, fue creado en Madrid en 1928 por el sacerdote español Josemaría Escrivá de Balaguer.

El objetivo, dicen, es introducir una nueva dimensión espiritual en el devenir cotidiano
El grupo intenta que los católicos laicos sientan la religión como una fuerza que dirige cada minuto de sus vidas y no sólo se limita a actividades como ir a misa o confesarse con un sacerdote.

El objetivo es introducir una nueva dimensión espiritual en el devenir cotidiano al que se considera desprovisto de fe y sentido.

El énfasis está puesto en servir a dios en el trabajo, tratando de lograr la perfección en cada tarea y siendo amables, colaboradores y caritativos con el resto, contagiando alegría.

Además se espera que los miembros con “vocación” –el ingreso es por invitación- cumplan una serie de rituales religiosos, realicen sacrificios o mortificaciones, y hagan proselitismo con las personas de su entorno.

En suma, deben seguir lo que la organización llama el “espíritu del Opus Dei”.

El especialista británico Stephen Tomkins, autor de “Breve historia de la cristiandad”, lo explica de esta manera: el Opus Dei exige una especie de voto monástico, aunque no en un monasterio sino en medio de la sociedad.

La espiritualidad del movimiento se basa en la obra de Escrivá de Balaguer “Camino”, una serie de 999 meditaciones para orientar a los fieles.

El fundador del Opus Dei fue canonizado por el papa Juan Pablo II en 2002.

La “Obra” -como la llaman los propios miembros- es un grupo relativamente pequeño dentro de una iglesia católica con 1.000 millones de fieles en todo el mundo.

Según sus propias cifras, actualmente cuenta con cerca de 85.000 integrantes de 80 nacionalidades, aunque en algunos países como el Reino Unido su presencia es mínima.

Unos 30.000 miembros (más del 35%) se encuentran en España, país que fue la cuna de la organización y que sigue siendo su principal bastión.

El Opus Dei también reconoce una fuerte presencia en América Latina, con otros 30.000 integrantes en países de fuerte raigambre católica como México, Guatemala, Argentina, Chile, Venezuela, Colombia y Perú.

Desde el punto de vista doctrinario, la “Obra” sostiene una posición ultraconservadora y es contraria al divorcio, el aborto, la anticoncepción, la eutanasia, la clonación y los derechos de los homosexuales.

Miembros : Tipos

El Opus Dei asegura que hay “una sola vocación” de servir a dios, pero que hay distintas formas de vivirla, reflejadas en distintas categorías de miembros hombres y mujeres:

NUMERARIOS. Son los que eligen permanecer célibes, generalmente viven en centros del Opus Dei. Se calcula que un 20% de los miembros de la “Obra” son numerarios. De este grupo suelen salir clérigos de la prelatura.

Muchos numerarios (salvo los que tienen funciones dentro de la organización) trabajan en empleos corrientes. Donan la totalidad de su salario a la organización y piden dinero para sus necesidades.

El portavoz del Opus Dei en el Reino Unido, Jack Valero, explica que los numerarios se encargan de la dirección espiritual y la formación de los demás miembros. Para ello, dice, tienen una educación especial -filosófica, teológica y doctrinal- que dura muchos años.

Son también los que, por disponibilidad, se trasladan a aquellos países donde la “Obra” pretende expandirse. Asimismo, suelen ser activos en el proselitismo (por ejemplo, reclutar nuevos miembros), según reconocieron numerarios con los que dialogó BBC Mundo.

Miembros y ex miembros de este grupo también contaron que se practican regularmente varias formas de mortificación. Por ejemplo: colocar sobre el muslo el “cilicio” (una malla de metal con puntas) y azotarse con las “disciplinas” (una cuerda que termina en varios brazos con pequeños nudos).

SUPERNUMERARIOS. Son los miembros casados o solteros que por su vida familiar están menos disponibles para las actividades de la prelatura. Su vocación es la misma que la de los numerarios, pero su colaboración en dinero y tiempo es menor.
Conforman el grupo mayoritario dentro de la organización: el 70% del total de miembros, según el Opus Dei.

AGREGADOS. Como los numerarios, eligen el celibato pero no viven en centros del Opus Dei, frecuentemente por razones personales, quizás porque deben cuidar a sus padres ancianos o tienen un negocio familiar que interferiría con su disponibilidad.

Los críticos dicen que en este grupo se “discrimina” a quienes no cuentan con formación universitaria o provienen de familias más sencillas. Pero el sacerdote español del Opus Dei José Carlos Martín de la Hoz lo niega afirmando que en este grupo también hay intelectuales, además de “albañiles”.

Como en el caso de los numerarios, los miembros agregados pueden convertirse en sacerdotes.

NUMERARIAS AUXILIARES. En general mujeres que optan por el celibato y están a cargo de lo que el Opus Dei llama “administración” de los centros. De hecho, esto significa -según dijo a BBC Mundo la numeraria auxiliar española María Emperatriz Cantalejo- cocinar, lavar, hacer las compras y atender la puerta y el teléfono, “como una madre de familia”.

Cantalejo reconoció que los hombres no tienen que estar cuando entran las mujeres a su centro a hacer las tareas, para evitar tentaciones. Los críticos ven a este grupo como un ejemplo de la discriminación de la mujer en el Opus Dei.
Además existen los llamados cooperadores. No son considerados miembros del Opus Dei, pero aportan dinero y tiempo para las iniciativas de la “Obra”. No se les exige ser católicos. El Opus Dei afirma que es la primera institución de la iglesia que tiene cooperadores no cristianos.

Actividades

Según Valero, todos los días los integrantes de la “Obra” van a misa, hacen oración mental, rezan el Rosario, leen la Biblia y hacen una lectura espiritual, es decir, un libro clásico o moderno que puede contribuir al desarrollo espiritual. Y una vez por semana se confiesan.

Además, dice, participan en una charla semanal con quien se encarga de su formación, un retiro espiritual mensual, un curso de retiro anual de varios días y, también cada año, un curso de formación de varias jornadas.

Esto en términos generales. Después hay algunas prácticas particulares para cada tipo de miembro. Por ejemplo, las mortificaciones corporales en el caso de los numerarios.


Cómo se entra

El ingreso al Opus Dei es por invitación y, al ser verbales todas las respuestas de la organización en el proceso de admisión de los laicos, estos no tienen prueba alguna de su pertenencia a la “Obra”.

Para unirse o irse hay que escribirle una carta al prelado
Miembros y ex miembros contaron a BBC Mundo cuáles son los pasos de la incorporación. Primero, dijeron, se determina si la persona tiene “vocación”. Participan en esta decisión, por ejemplo, los directores de los centros del Opus Dei, el numerario laico que la trata o un sacerdote.

Carta de admisión. El aspirante debe escribirle al prelado del Opus Dei solicitando su incorporación como determinado tipo de miembro, según le hayan aconsejado quienes “descubrieron” su vocación. Esto se llama “pitar” dentro del Opus Dei. El postulante debe esperar como mínimo seis meses antes de que se le conteste afirmativa o negativamente. Durante ese tiempo se le explican aspectos del Opus Dei.

Admisión. El nuevo miembro se incorpora jurídicamente y en los primeros cinco años –como mínimo- debe renovar su compromiso anualmente, cada 19 de marzo, que es la festividad de San José. “Es un simple contrato verbal entre la ‘Obra’ y cada uno de sus miembros”, explica a BBC Mundo el numerario español Xavi Basozabal. Si no hace la renovación anual, el aspirante automáticamente deja de pertenecer jurídicamente al Opus Dei.

Fidelidad. Después de cinco años llega un momento en que el postulante puede hacer una promesa definitiva de seguir el “espíritu del Opus Dei”. Es aquí cuando los numerarios y agregados se ponen un anillo como señal del compromiso que han adquirido.

Además hacen un testamento. Según Raquel Rodríguez, de la oficina de información del Opus Dei en España, “sólo se ceden los bienes que son fruto del trabajo, no los heredados”. Pero dos ex numerarias del Opus Dei, Carmen Charo y Ana Azanza, aseguraron a BBC Mundo que se deja absolutamente todo al Opus Dei.

Dispensa. Quien ha hecho la fidelidad y quiere irse, debe escribir una carta al prelado pidiéndole que le dispense de los compromisos adquiridos. “Como casi todo en el Opus Dei, la respuesta es verbal”, afirma Rodríguez. Algunos ex miembros se han quejado de que la “Obra” les hizo reescribir una y otra vez la carta para que pareciera agradecida y no incluyera reproches al Opus Dei.

Cómo funciona

La estructura del Opus Dei aparece como una trama compleja en la que se cruzan autoridades religiosas, laicas y diversas jurisdicciones.

En la sede central del Opus Dei en España viven numerarios hombres
En 1982 el papa Juan Pablo II convirtió a la agrupación en “prelatura personal”, en un hecho sin precedentes en la historia de la iglesia católica.

En otras palabras, el grupo pasó a ser una suerte de diócesis supraterritorial que no está sometida ni a la jurisdicción ni a la autoridad de los obispos, sino que responde directamente al pontífice. Esto le ha dado relativa independencia dentro de la iglesia.

Críticos señalan que de esta manera se ha conformado un “núcleo de poder” en el Vaticano, de una “iglesia dentro de la iglesia”. El portavoz del Opus Dei en el Reino Unido, Jack Valero, lo niega e insiste en que el Papa no permitiría que algo así ocurriera.

La sede central del Opus Dei se encuentra en Roma, con lo que se ha querido subrayar el carácter universal del movimiento. Quien está a cargo de ella es el prelado y sucesor de Escrivá de Balaguer, monseñor Javier Echevarría, un obispo de nacionalidad española.

Más abajo en la estructura, la organización posee vicarios regionales. Por ejemplo, en el caso de España quien ocupa este puesto es Ramón Herrando.

Altos cargos 

Las altas funciones directivas las desempeñan clérigos, si bien se trata de una agrupación predominantemente laica en la que apenas 1.800 miembros (poco más del 2%) son sacerdotes. El clero de la prelatura suele provenir de los fieles dispuestos al sacerdocio.

“El gobierno supremo y los vicarios son sacerdotes”, admite a BBC Mundo Raquel Rodríguez, de la oficina de información del Opus Dei en España.

Sin embargo, explica, los laicos tienen dos órganos que los representan en Roma, con los que el prelado gobierna de forma colegiada: el Consejo General (hombres) y la Asesoría Central (mujeres).

Y en cada país funciona una Comisión Regional (hombres) y una Asesoría Regional (mujeres), que reportan a los sacerdotes que actúan como vicarios regionales.

Finalmente, en el nivel local existen centros que organizan la formación y atención de los fieles. En estos sitios que pretenden erigirse en “casas de familia cristiana” viven miembros numerarios (célibes). Hay “casas” separadas para hombres y para mujeres. Sus autoridades (el llamado “consejo local”) son laicas: un director, un subdirector y un secretario.

Clérigos del Opus Dei se encargan de la capilla de cada centro: celebrar misa, recibir confesiones y brindar guía espiritual a los miembros.

Para elegir a la máxima autoridad del Opus Dei –el prelado- hay un número determinado de electores. El voto de los hombres es vinculante, mientras que el de las mujeres tiene un mero carácter consultivo. El resultado debe ser confirmado por el papa.

¿Discriminación por sexo? Según Rodríguez, no lo es “porque el prelado se elige de entre los hombres”.

Jurisdicciones 

También en Roma funciona la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, que se describe a sí misma como una asociación de clérigos “intrínsecamente unida al Opus Dei”.

El sacerdote español José Carlos Martín de la Hoz explica a BBC Mundo: “Los clérigos que pertenecen a la ‘Obra’ reciben orientaciones del prelado del Opus Dei, tanto en lo espiritual como en cuanto a encargos pastorales concretos, y para lo que sería la praxis ordinaria siguen los lineamientos de su diócesis (bajo la autoridad del obispo local)”.

Todo esto ha llevado a algunos analistas a preguntarse sobre la verdadera naturaleza del Opus Dei: ¿no se genera una confusión de roles y jurisdicciones?, o, ¿cómo un movimiento que predica la santidad en medio del mundo, que el propio Escrivá de Balaguer fundó como laico, terminó “enquistándose” en la estructura del Vaticano?

“No hay conflicto de jurisdicciones, sino una perfecta armonía”, asegura Martín de la Hoz.

Y explica que el Opus Dei es una parte de la iglesia católica, una institución cuya novedad consiste en que un clero propio y una gran masa de laicos trabajan juntos. Agrega que está dirigida por sacerdotes para mantener la orientación religiosa. Las funciones de cada uno, reitera, están “claras”.

Sin embargo, hay quienes tienen una distinta interpretación de la actual estructura del Opus Dei, a la que califican de “engendro” que no responde a su propósito original. Estos afirman que la “Obra” se ha clericalizado.

Qué posee?

Según el diario El Mundo, de España, el Opus Dei está presente en todos los ámbitos de la sociedad.

La Universidad de Navarra trata de reflejar el “espíritu del Opus Dei”
Dice que en todo el mundo la doctrina de la “Obra” se imparte en más de 500 colegios y universidades, y que medio centenar de radios, 12 productoras de cine y televisión, 604 periódicos y revistas y 38 agencias de noticias difunden su mensaje.

Por su parte, el Opus Dei afirma que entre sus “obras corporativas” únicamente figuran universidades, escuelas, residencias de estudiantes, clubes juveniles, hospitales y obras sociales para personas con menos recursos, no medios de comunicación. Y no da cifras precisas.

Según Raquel Rodríguez, de la Oficina de Información de la prelatura en España, tan sólo en su país hay 80 colegios con los que el Opus Dei tiene “contrato formal”: “La ‘Obra” Se encarga de la formación católica y la capellanía”. Pero dice que en el mundo es “imposible” saber cuántos hay.

“Por otra parte, muchísimos sacerdotes de la prelatura atienden instituciones educativas pero de manera personal, sin contrato”, añade.

En cuanto a las casas de altos estudios, el Opus Dei cuenta -entre otras- con las universidades de Navarra (España), Austral (Argentina), de Piura (Perú) y de La Sabana (Colombia).

El prelado del Opus Dei, Javier Echevarría, es por ejemplo gran canciller de la Universidad de Navarra.

Los críticos dicen que la “Obra” tiende a concentrar sus instituciones en –o cerca de- ciudades importantes o en la proximidad de centros universitarios no asociados, para atraer a nuevos miembros.

Rodríguez niega esto último, pero admite que hay cierta concentración en centros urbanos.

Recursos 

El Opus Dei está descentralizado en un sinnúmero de fundaciones en todo el mundo y no publica sus cuentas generales.

Los fondos que obtiene de los aportes de sus miembros -dice la agrupación religiosa- se utilizan para las necesidades pastorales (entre ellas, la formación y el mantenimiento de sacerdotes de la “Obra”).

Algunos observadores se preguntan dónde va el resto del dinero, en especial la porción que va a la sede central en Roma. Parte de él probablemente es utilizado para el mantenimiento de las instituciones allí, pero se ignora qué ocurre con el remanente

¿CONFESIÓN?

El Opus Dei ha captado recientemente la atención del público debido al éxito de la novela “El código Da Vinci”, del estadounidense Dan Brown, y el próximo estreno de la película basada en esta obra.

El Opus Dei dice que el autor de “El código Da Vinci” se equivoca
El libro presenta al grupo como una secta siniestra y misteriosa, que está en el centro de una batalla internacional por controlar el Santo Grial, el cual -según Brown- no es el cáliz de la Última Cena sino María Magdalena y la supuesta descendencia que Jesús dejó en su vientre.

Sin embargo, más allá de la novela de Brown, el Opus Dei genera controversia desde hace décadas.
Este brazo de la iglesia católica ha sido acusado de buscar poder político y económico, de ser elitista, de manipular a sus miembros, de utilizar técnicas agresivas de reclutamiento, de secretismo, de misoginia, de promover la mortificación corporal y de ser fundamentalista en sus ideas, opuestas a la sociedad moderna.

Sin embargo, miles de personas en todo el mundo miran la “Obra” con admiración, ven en el legado de Escrivá de Balaguer un camino para dar sentido a la vida cotidiana por lo general secularizada, como una forma de estar cerca de dios en cada tarea, y se sienten injuriados por “El Código Da Vinci. “Somos gente normal”, insisten.

El Opus Dei suele negar las acusaciones en su contra o relativizar las que considera generalizaciones o bien tratar de aclarar las afirmaciones que juzga como malentendidos, aunque admite que algunos de sus miembros –no la institución- pueden haber cometido errores en el pasado.

Sin embargo, críticos y ex miembros de la organización consultados por BBC Mundo insisten en que algunas prácticas cuestionables están en tiempo presente y son estructurales.

Secretismo
El Opus Dei dice que no pone en conocimiento público quién es o deja de ser miembro de la organización porque esta información es de carácter privado, y afirma que deja a la libre elección de cada miembro el reconocimiento de este hecho.
Pero los críticos suelen recordar el artículo 191 de la constitución original de la “Obra” (1950), que -según dicen- rezaba: “Los miembros numerarios y supernumerarios sepan bien que deberán observar siempre un prudente silencio sobre los nombres de otros asociados y que no deberán revelar nunca a nadie que ellos mismos pertenecen al Opus”.

Esto ha creado la sospecha que el Opus Dei funciona como una sociedad secreta.

Los detractores explican que ese artículo fue alterado en una revisión de los estatutos del Opus Dei en la década de los 80, cuando la organización se convirtió en prelatura personal.

El Parlamento italiano investigó al Opus Dei en 1986 y concluyó que no era una sociedad secreta.

En los últimos años la “Obra” ha hecho esfuerzos por cambiar la percepción que se tiene de ella tanto dentro como fuera de la iglesia católica, presentándose como una organización abierta y transparente.

Sin embargo, ex miembros del Opus Dei dijeron a BBC Mundo que con frecuencia las personas encargadas de actividades proselitistas –en particular de “pescar” a nuevos miembros- no se dan a conocer como integrantes de la agrupación.

Y dicen que algo similar suele ocurrir con aquellos miembros que tienen presencia en el mundo de la política y las empresas: al no revelarse -y al ser el proselitismo una tarea clave- no se sabe hasta qué punto sus decisiones son influidas por el Opus Dei.

El portavoz de la “Obra” en el Reino Unido, Jack Valero, insiste en que todas las actividades de la prelatura son “abiertas. Y asegura que los miembros pueden tener “el trabajo que se les dé la gana” y el Opus Dei “no se mete en él como institución” .

Elitismo

Los observadores suelen coincidir en que los miembros más visibles del Opus Dei tienen alta educación y buenos salarios.
La ex numeraria Carmen Charo dice que, tras irse, le ha costado quitarse prejuicios
Según el diario El Mundo, de España, la “Obra” es además una de las organizaciones religiosas con mayor presencia en las élites políticas, económicas, culturales y sociales.

Quizás por todo esto se ha acusado al Opus Dei de elitista.
Los miembros de la organización con los que habló BBC Mundo lo negaron.
Raquel Rodríguez, de la Oficina de Información de la prelatura en España, dijo: “Hay gente de todas clases sociales”. Y pone como ejemplo una obra corporativa del Opus Dei en Vallecas, un barrio de Madrid que antes era marginal, o su presencia en países en desarrollo.

Con ella coincidieron otros miembros de la organización que entrevistó BBC Mundo.

Con todo, desde el punto de vista sociológico, la “Obra” tiende a atraer a personas educadas, trabajadoras y conservadoras, dice el periodista católico estadounidense John Allen. Aunque cree que no es una política institucional.

Rodríguez admite: “Es verdad que tiende a atraer a gente con inquietudes intelectuales (…) Es que se trata de una fe razonada, no la del carbonero, como decía Escrivá”.

“Pero eso es lo que se ve”, insiste. “Llegan pobres y sin educación, y se forman y cambian de clase social en el Opus Dei”.

Sin embargo, ex miembros de la agrupación que hablaron con BBC Mundo dijeron que en su experiencia personal conocieron a muy pocas (o ninguna) persona de extracción humilde dentro de la institución.

Por ejemplo, la española Carmen Charo, quien fue numeraria, contó que tras irse de la “Obra” una de las cosas que más le ha costado es quitarse prejuicios sociales incorporados en la prelatura.

“Tú cuando conoces a alguien te fijas mucho en si tiene buen estilo a la hora de vestir, si tiene buen porte, si físicamente es una persona agraciada o no, que estatus social tiene, qué estudios, si intelectualmente puede dar el nivel para la labor del Opus Dei”.

Asimismo, ex miembros sostienen que la “Obra” tiende a promover la mentalidad de “persona elegida”, algo que la organización niega.

Machismo
Los críticos han acusado a Josemaría Escrivá de machista y de haber impreso, desde el inicio, esa característica al Opus Dei.
Según la misma prelatura, en 1930 (dos años después de la fundación de la “Obra”) “Dios hace entender a san Josemaría que el Opus Dei es también para las mujeres” y se crea una sección para ellas.

Los detractores dicen que en realidad Escrivá percibió que los centros de la organización religiosa no hubieran podido funcionar sin que hubiese alguien –del sexo femenino- que realizara las tareas domésticas y administrativas.

El Opus Dei lo niega.
La organización suele responder que las mujeres representan el 55% de sus miembros y que, al igual que los hombres, desempeñan cargos directivos.

Pero lo cierto es que no acceden a las más altas funciones, que están reservadas a los varones.

De hecho -según admite el propio Opus Dei-, a la hora de elegir la cabeza de la “Obra” (el prelado) el voto de las mujeres es consultivo, mientras que el de los hombres es vinculante.

¿Cómo explican esto las mismas seguidoras de Escrivá? “Una mujer, como no convive con el prelado, no lo conoce tanto como quienes están en estrecha convivencia con él”, dice a BBC Mundo la numeraria María Marcos.

“Entonces el hecho de que nuestro voto sea consultivo, pues me parece que tiene una razón de ser. Si no la tuviera, si fuera una discriminación por razón del sexo, no me parecería bien”, completa.

Un tipo de membresía del Opus Dei, la de las numerarias auxiliares, suele ser señalada por los críticos como ejemplo de “explotación sexista” de la mujeres. Se trata de las integrantes de la “Obra” que se dedican habitualmente a la atención doméstica de los centros.

María Emperatriz Cantalejo, una numeraria auxiliar, dijo a BBC Mundo que personas como ella “son como la columna vertebral” del Opus Dei” y hacen “lo que haría una madre de familia en su casa”.

¿Y por qué no se encargan los hombres? “La mayoría de las mujeres pueden hacer ese trabajo quizás con esa mano femenina que deja cada cosa en su sitio, con orden, atención, esmero”, responde.

Reclutamiento

Una de las principales críticas que se hacen al Opus Dei es su supuesto proselitismo agresivo, que algunos adentro aparentemente llaman “pescar”.

Mercedes contó a BBC Mundo que se unió al Opus Dei a los 15 años
Los detractores afirman que la “Obra” en ocasiones usa dos tácticas para atraer a nuevos miembros.
La primera, dicen, consiste en emplear la amistad como “señuelo” para hacer sentir a gusto a la persona en la que se ve una “vocación” y luego llevarla a un centro del Opus Dei, a una charla o a confesarse con el sacerdote de esa casa, con el objetivo de conseguir su incorporación.

La segunda táctica, observan los críticos, es aprovechar crisis personales y familiares (a veces amplificándolas) para atraer a probables aspirantes.

Muchos de los miembros y ex miembros con los que dialogó BBC Mundo dijeron que entraron al Opus Dei a través de amigos. Los primeros negaron el presunto sentido utilitario de la amistad; los segundos lo ratificaron.

En cuanto al supuesto aprovechamiento de crisis, los integrantes del Opus Dei entrevistados aseguraron que su incorporación fue libre y bien pensada, mientras que algunos de los que se fueron admitieron que se habían unido a la “Obra” en medio de problemas familiares y que con los años percibieron que no fueron del todo libres en aquel momento.

El portavoz de la agrupación en el Reino Unido comenta: “Si lo que hacemos es ‘agresivo’, entonces hay que concluir que somos lo más ineficiente que existe. Somos 85.000 miembros y se añaden 1.000 al año en todo el mundo, o sea menos de uno por cada 85”.

A lo que añade: “Lo que he dicho no quita que de vez en cuando algún miembro joven tenga ‘demasiado entusiasmo’ y dé la impresión de ser demasiado agresivo. En estos casos luego la gente madura y lo hace menos. Pero queda algún que otro error en el camino…”.

Adolescencia

Quizás uno de los puntos más controvertidos es el proselitismo en adolescentes.

El difunto primado de Inglaterra, George Basil Hume, estaba tan preocupado por las actividades del Opus Dei en su diócesis que en la década de los 80 recomendó que se impidiera el ingreso a la “Obra” de menores de 18 años.

La ex numeraria española Agustina López de los Mozos, que tenía 16 años cuando entró en contacto con el Opus Dei, resume a BBC Mundo su experiencia: “Eres una persona joven o adolescente, cuando tu afectividad está a medio hacer (…) estás en una etapa difícil o abierta a todo, con una serie de carencias y preguntas. Ellos consiguen hacer que te sientas querida, imprescindible, muy bien recibida. También hay un poco de rebeldía con tus padres”.

El Opus Dei niega que haya manipulación en este sentido.

Pero lo cierto es que a partir de los 14 años una persona puede ser aspirante al Opus Dei aunque jurídicamente sólo pueda incorporarse a la “Obra” a los 18 años, explica Mercedes Bustos de Tauler, quien a partir de los 15 entró en aquella categoría en Madrid.

¿Pero puede una persona a tan temprana edad tener y entender su “vocación” e incluso estar vinculada a un centro de la organización, como en el caso de Mercedes?

“Esto es tan antiguo como el cristianismo (…) Hay niños muy santos, hay niños santificados (…) El espíritu del Opus Dei se puede vivir desde las más cortas edades, pero otra cosa es adquirir compromisos serios; eso ocurre más tarde”, responde José Carlos Martín de la Hoz, sacerdote español del Opus Dei en España.

No obstante, los detractores dudan que en todos los casos haya una diferencia real entre la incorporporación como aspirante y la jurídica.

¿Manipulación?

El Opus Dei ha sido acusado de manipular a algunos de sus integrantes de diversas formas, algo que la organización religiosa niega.

Ex miembros afirman que se controla todo el material; el Opus Dei dice que se “orienta”
Estas denuncias se refieren fundamentalmente a la vida de los miembros numerarios en los centros de la “Obra”.

Los críticos mencionan el presunto control absoluto sobre las actividades diarias de estos integrantes, quienes de por sí ya tienen estipuladas una serie de actividades diarias (ir a misa, orar, rezar el Rosario, realizar su encargo apostólico -por ejemplo, participar en la formación de otros-).

Se refieren, por ejemplo, a la lectura del correo personal (enviado y recibido) por parte de los directores de los centros del Opus Dei.

El sacerdote José Carlos Martín de la Hoz, de la prelatura en España, admite a BBC Mundo que esta práctica existe, pero aclara que es una manifestación de apertura y confianza de los fieles de la “Obra”.

Sin embargo, hay quienes ven en esto una invasión injustificada de la privacidad, más aún cuando quienes envían el correo –por ejemplo, familiares- no tienen conocimiento de ello.

Asimismo, ex integrantes del Opus Dei dijeron a BBC Mundo que en los centros de la “Obra” los directores controlan los libros que se leen. Para el Opus Dei, en cambio, sólo se trata de “aconsejar”.

Los detractores también suelen cuestionar el compromiso económico que hacen los numerarios al entregar el dinero que ganan y realizar un testamento cediendo sus pertenencias a instituciones del Opus Dei, dos hechos reconocidos por la prelatura.

Numerarios entrevistados por BBC Mundo contaron que, en caso de necesitar dinero lo piden al secretario del centro, que lo administra.

En el Opus Dei dicen que el compromiso financiero se justifica porque se ha hecho una suerte de voto de pobreza y porque los centros funcionan como “casas de familia”, y uno a sus parientes les daría todo.

Pero algunos ex miembros afirman que esta práctica, si bien consentida, a veces les generaba excesivas presiones económicas y –luego de irse- preocupación por el destino de los bienes cedidos en el testamento.
Conciencia

Quizás el asunto que más preocupa a los críticos es la presunta manipulación de las conciencias.

Uno de los puntos clave, dicen, es el presunto desconocimiento en el momento de pedir la admisión de las obligaciones y restricciones a las que los miembros numerarios van siendo sometidos posteriormente de forma progresiva.

“En la ‘Obra’ todo lo que te plantean te dicen que es así (…) aunque no lo entiendas, ya lo entenderás”, afirma la ex numeraria española Agustina López de los Mozos.

Sin embargo, el Opus Dei insiste en que las decisiones de sus miembros son siempre libres y con conocimiento de las condiciones.

Otro de los aspectos controvertidos es el papel “espiritual” que asumen los directores de los centros de la prelatura.

Ex miembros de la “Obra” con los que habló BBC Mundo señalaron que, siendo laicos, quienes cumplen esas funciones parecen abrogarse el derecho de descubrir “vocaciones” e interpretar lo que dios quiere para los fieles por incorporarse y ya incorporados.

Los críticos denuncian manipulación piscológica; el Opus Dei lo niega
El sacerdote José Carlos Martín de la Hoz, de la prelatura en España, explica que quien reza y busca la santidad en la vida cotidiana puede ver las “luces” a su alrededor.

Pero los críticos dicen que en realidad lo que se intenta es identificar al Opus Dei con dios, de modo que las órdenes que dan los directores de los centros terminan revistiéndose de un carácter divino: el “espíritu del Opus Dei”.

Así lo explican en otras palabras: supuestamente una persona puede decir que no a un encargo, pero ante una negativa le recuerdan que ha dado toda su vida a la “Obra” y, por lo tanto, no debe darle la espalda a dios.

“Crean esa carga de culpa en tu conciencia y ésa es la manera de volver a meterte en el carril”, comenta la ex numeraria española Carmen Charo.

En la prelatura niegan que las cosas funcionen así y repiten que siempre hay libertad.

Ex miembros entrevistados por BBC Mundo también advirtieron que frecuentemente hay una superposición entre la dirección espiritual realizada por laicos y sacerdotes.

Mercedes Bustos de Tauler, una ex numeraria que sigue fiel al Opus Dei, reconoce a BBC Mundo que era orientada por ambos: “He abierto [el alma] en la confesión y en las conversaciones de la gente de la ‘Obra’ [directores o numerarios a cargo] con la que he hablado”.

Los críticos objetan que esa superposición entre la guía espiritual de laicos y sacerdotes se traduce en algunos casos en filtraciones. Por ejemplo: la presunta violación de secreto de confesión por parte del clérigo para reforzar la captación de un nuevo miembro o encarrillar a uno que disiente en lo íntimo.

El sacerdote del Opus Dei Martín de la Hoz niega tajantemente estas acusaciones.
El concepto de los centros como “familia” también es un punto polémico.
Agustina López de los Mozos, quien perteneció a la “Obra”, comenta: “No se puede decir que haya un ambiente de familia, como ellos dicen. Hay tantas normas por seguir que nunca se puede considerar familia. Además no hay confianza ni cariño entre unas personas y otras”.

En cambio, los numerarios con los que habló BBC Mundo aseguran que, en los ratos compartidos, la convivencia con otros miembros en las casas del Opus Dei es lo más cercano a un ambiente “familiar”.

La “Obra” también niega promover la incomunicación de los numerarios con su familia de sangre, algo que sus detractores afirman que hace.

Finalmente, algunos ex miembros han denunciado coacción psicológica hacia aquellos que desean abandonar el Opus Dei. Señalan que la formación que se recibe en la prelatura lleva a pensar que uno afuera no será feliz o su alma se condenará.

El Opus Dei asegura que uno se puede ir cuando quiere, sin que se lo impidan.

Pero hay quienes dicen que, luego de irse, integrantes de la “Obra” se les han acercado insistentemente para tratar de “regresarlos a su vocación”. El Opus Dei niega que institucionalmente se promueva algún tipo de persecución.

Mortificación

Los numerarios del Opus Dei practican varias formas de mortificación corporal. A continuación una lista de las que BBC Mundo pudo confirmar en entrevistas con algunos de ellos:

Cilicio. Se trata de una malla de metal con puntas que generalmente se ciñe al muslo. Se usa dos horas al día.

Disciplinas. Son cuerdas que terminan en varios brazos con pequeños nudos para azotarse una vez por semana.

Duchas frías. Son diarias.

Dormir sobre una superficie dura. Los hombres se acuestan sobre el suelo una vez por semana. (Ex miembros dijeron que las mujeres suelen dormir sobre una tabla colocada encima del colchón porque Escrivá de Balaguer decía que sus pasiones requerían más disciplina, algo que no confirmaron las numerarias con las que habló BBC Mundo).

Minuto heroico. Por la mañana hay costumbre de besar el suelo y decir una palabra en latín: “Serviam” (“Servir”).

Pequeñas mortificaciones. Por ejemplo: renuncias en las comidas como saltearse el postre.
Los numerarios sostienen que estas prácticas sirven para que el cuerpo y el espíritu sean dóciles a las exigencias apostólicas.

Y agregan que las mortificaciones han existido a lo largo de la historia de la iglesia catolica y fueron llevadas a cabo por muchos santos prominentes.

Sin embargo, los críticos sostienen que pueden ser contraproducentes para el desarrollo espiritual porque es posible que promuevan el orgullo y una actitud poco sana hacia el cuerpo.

 
Fuente: BBC Mundo
 

22 Oct '06

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