INVESTIGAN TIROTEO EN ESCUELA AMISH


INVESTIGAN TIROTEO EN ESCUELA AMISH
 
La policía investigaba hoy los motivos que pudieron llevar a un camionero estadounidense, aparentemente tranquilo y sin antecedentes criminales, a ejecutar a sangre fría a cinco niñas en una escuela rural de la comunidad religiosa amish, en Pensilvania.

 


Una niña de 7 años murió hoy “inmediatamente después de que se la desconectara de los sistemas artificiales de animación”, dijo Sean Young, portavoz del hospital Penn State Hershey, en Hershey, Pensilvania, lo que llevó el saldo a cinco fallecidas.
El atacante, un camionero de 32 años fuertemente armado, tomó la escuela amish ayer, dejando ir a adultos y a los alumnos varones para luego parar a 11 niñas contra el pizarrón, atarlas y dispararles con una pistola automática en la cabeza, “al estilo de una ejecución”, dijo la policía.  Después se mató, según la versión policial.

Cuando la Policía pudo entrar en la pequeña escuela rural, de una única clase, se encontró con un baño de sangre: dos niñas y una adolescente muertas, y las otras gravemente heridas, una de las cuales falleció horas más tarde, en el hospital.
Hoy había seis niñas en cuidados intensivos, algunas en estado grave. Son víctimas “de heridas múltiples, algunas en la cabeza”, dijo Jeffrey Miller, portavoz de la policía.

La identificación de las niñas fue complicada por la ausencia de fotos -en una comunidad que rechaza la tecnología- y por el hecho de que sus padres se niegan a tomar aviones. En medio de la confusión, algunas familias fueron trasladadas por tierra a hospitales equivocados, explicó.

El agresor, Charles Roberts, era un repartidor de leche, padre de tres hijos. La noche anterior al crimen trabajó normalmente, y por la mañana acompañó a sus hijos hasta la parada del autobús escolar, antes de tomar prestada una camioneta y dirigirse hacia la escuela Nickel Mines, 55 kilómetros al oeste de la ciudad de Filadelfia.
Dejó pocos elementos para explicar sus actos, que fueron no obstante premeditados.
Los investigadores de Pensilvania intentaban hoy “explicar lo inexplicable”, y revisaban una y otra vez las intrincadas notas suicidas que dejó y entrevistaban a sus amigos y familiares.

Miller contó que colegas testificaron que Roberts había estado deprimido en las semanas previas a la masacre. “Después de los hechos, en retrospectiva, (…) parecía estar bajo presión o estrés desde hacía un tiempo”, dijo Miller a la CNN.
Admitió que tal vez la Policía nunca esté 100% segura de qué fue lo que causó el ataque, aunque ayer dijo que Roberts habría actuado en venganza por algo que le había pasado hacía 20 años.

El policía indicó que la matanza no parecía estar motivada por odio hacia la secta pacifista amish, que se caracteriza por restringir el uso de tecnología moderna como los automóviles o la electricidad.
Los amish- una comunidad religiosa protestante descendiente de inmigrantes suizos- cuentan con unos 200.000 miembros en una veintena de estados en Estados Unidos, la mayoría en Pensilvania (este).
Sus pequeñas calesas negras, tiradas por caballos, se hicieron conocidas mundialmente con la película “Witness” (Testigo en peligro), de 1985, protagonizada por Harrison Ford y Kelly McGuillis.
Se trata del tercer caso de asesinatos en centros de estudio estadounidenses en una semana, lo que relanzó el debate sobre la posesión de armas de fuego.

“Algunos destacan que nada -y menos las leyes que controlan las armas- pueden detener a un demente, pero eso no significa que no haya que intentarlo”, estimó The Washington Post. “Esperamos que la catástrofe (…) despertará al país y lo llevará a hacer algo sobre una locura que puede controlar”.
Fuente: AFP/El País (Montevideo)
 
4 Oct '06

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