¿CONDUCEN A DIOS TODAS LAS RELIGIONES?


¿CONDUCEN A DIOS TODAS LAS RELIGIONES?

 


Durante los días que siguieron a los catastróficos sucesos terroristas del 11 de septiembre de 2001, el presidente George W. Bush convocó a un día nacional de oración. Instó a las personas de todas las creencias a orar por Estados Unidos. Se televisaron servicios interreligiosos desde la Catedral Nacional en Washington, D.C. y del Yankee Stadium, en Nueva York. Estos servicios incluyeron a clérigos del judaísmo, el cristianismo, el islamismo, el budismo y el hinduismo. Ofrecieron oraciones al Dios que fue llamado colectivamente “el Dios de Abraham, el Dios de Mahoma y el Padre de Jesucristo”. La conocida personalidad de la televisión Oprah Winfrey condujo el servicio celebrado en la ciudad de Nueva York y declaró audazmente que todas las personas oran el mismo Dios.

¿Tiene razón Oprah? ¿Adoran los judíos, los cristianos, los musulmanes y los hindúes al mismo Dios? De ser así, las personas de todas estas creencias pueden vivir pacíficamente en este mundo, ¿no es así?
El pluralismo religioso es la creencia de que todas las religiones –ciertamente todas las religiones más importantes, o las religiones éticas– son caminos igualmente válidos para llegar a Dios o a la realidad última. Para el pluralista, hay muchos caminos religiosos que conducen a Dios y a la salvación. Y, sin embargo, dado el ambiente cultural actual de globalismo, multiculturalismo, relativismo (tanto en la verdad como en la moral), y especialmente el espíritu postmoderno, el clima creciente de pluralismo religioso plantea un serio desafío a la integridad de la fe cristiana.

El pluralismo religioso popular
Al ingresar al siglo XXI, Estados Unidos encarna una significativa diversidad étnica, racial, cultural y religiosa. Los habitantes urbanos y suburbanos provienen de todas partes del globo. Una persona puede tener un vecino del sudeste asiático o de Australia de un lado y del otro alguien originario de India, África, Europa o el Oriente Medio. Estados Unidos, como nación democrática, otorga un gran valor a los principios de la tolerancia, especialmente la tolerancia de la expresión religiosa. La Declaración de Derechos (Bill of Rights) garantiza a los ciudadanos estadounidenses el derecho al libre ejercicio de la religión.

Lamentablemente, algunas personas entienden que el concepto de tolerancia por igual de las expresiones religiosas significa que todas las religiones son igualmente verdaderas y son, por lo tanto, caminos igualmente válidos hacia Dios. De hecho, la democracia se ha aplicado a la verdad última.1 Este enfoque, en apariencia “políticamente correcto”, de la religión, si bien popular en esta cultura, representa un pensamiento profundamente intrincado. La aceptación del pluralismo social (la tolerancia de las diversas expresiones religiosas) no implica lógicamente la verdad del pluralismo metafísico (que todas las afirmaciones de verdad religiosa son igualmente válidas y simultáneamente verdaderas).

Consideraciones importantes
El concepto popular de que todas las religiones son verdaderas pasa por alto tres consideraciones imperativas. A fin de analizar y responder al tema del pluralismo religioso, es necesario reconocer y comprender cada uno de estos puntos.

1. Si bien las religiones del mundo ciertamente comparten algunas creencias comunes y especialmente valores morales, hay diferencias fundamentales e irreconciliables que las dividen claramente en muchos puntos crucialmente importantes, que incluyen la naturaleza de Dios, el origen y el centro de la revelación, el predicamento humano, la naturaleza de la salvación y el destino de la humanidad.2 Existe una plétora de puntos de vistas solo con relación a la naturaleza de Dios (o la realidad última). Algunas religiones afirman el monoteísmo (un Dios); otras, el politeísmo (muchos dioses); todavía otras afirman el panteísmo (todo es Dios); y algunas llegan a afirmar el ateísmo (ningún Dios).3 En el judaísmo4 y el islamismo, Dios es personal (y singular); en el cristianismo, Dios es claramente más que personal y singular (superpersonal y trino5); mientras que en ramas del hinduismo y el budismo Dios es menos que personal y singular (apersonal y difuso).6

Algunas de las tradiciones religiosas del mundo ven a Dios como plenamente trascendente (más allá del mundo), otras como plenamente inmanente (dentro del mundo) y todavía otras como trascendente e inmanente a la vez. Algunas religiones ven a Dios como infinito en naturaleza y no identificable con el mundo, en tanto que en otras religiones Dios es finito y está identificado con el mundo. Claramente no existe un acuerdo universal entre las religiones del mundo en cuanto a quién o qué es Dios realmente. En palabras del erudito Harold A. Netland: “Un análisis cuidadoso de los fundamentos básicos de las diversas tradiciones religiosas demuestra que, lejos de enseñar lo mismo, las principales religiones tienen perspectivas radicalmente distintas de la realidad religiosa última”.7

La identificación del problema último de la humanidad (pecado, ignorancia, falta de conocimiento), la respuesta humana necesaria (fe, obediencia, meditación) y cómo ese dilema debe ser resuelto en términos de encontrar lo divino (salvación, liberación, conocimiento) crea otros marcados contrastes entre las religiones. Existen diferencias fundamentales entre la religión dominante de Occidente, el cristianismo, y la religión dominante de Oriente, el hinduismo. El cristianismo afirma que la redención en Cristo, para el creyente, involucra una relación eterna personal con Dios después de la muerte. El hinduismo, por otra parte, afirma un ciclo de renacimientos que llevan finalmente a la absorción de la conciencia individual en Dios o la realidad última. Estas dos visiones de la realidad futura son simplemente irreconciliables.8

2. Las religiones del mundo son tan diversas en sus creencias y en la orientación de sus cosmovisiones que se resisten a los intentos por reducirlos a un único tema o esencia común. Por cierto, este vasto y complejo conjunto de perspectivas religiosas hace que el reduccionismo religioso sea una empresa completamente dudosa. Alister E. McGrath, un teólogo de Oxford, señala: “Hay un consenso creciente de que es seriamente engañoso considerar a las diferentes tradiciones religiosas del mundo como variaciones de un único tema”.9

Netland saca una conclusión similar sobre los intentos de consolidar las religiones de acuerdo con un único objetivo salvífico: “Es altamente engañoso hablar como si todas las religiones comparten una meta soteriológica común y simplemente difieren en el medio para alcanzarla”.10

Los intentos de reducir una variedad de religiones a su mínimo común denominador suelen tener éxito solo en distorsionar las religiones. La homogeneización de las religiones es un precio costoso a pagar para solucionar los problemas de la diversidad religiosa, porque finalmente las religiones deben sacrificar las mismas características que las hacen únicas y atractivas en primer lugar. Además, las diversas religiones no se avienen a ninguna categoría reduccionista específica.
Si bien algunos identifican correctamente los valores éticos similares como un tema común, un análisis más cercano pone en evidencia que aun los principios morales similares obtienen su motivación y fundamentación de visiones básicamente diferentes de la naturaleza de la realidad. La religión no puede ser reducida simplemente a la ética, porque la religión hace afirmaciones acerca de la naturaleza última de la realidad (la metafísica), a la que la ética apela para su justificación. La renombrada autoridad sobre religiones mundiales, el profesor Huston Smith, de la Universidad de California en Berkeley, claramente rechaza la idea de que todas las religiones son básicamente iguales:

“Porque tan pronto [la noción de igualdad] va más allá de las vagas generalidades –‘toda religión tiene alguna versión de la Regla de Oro’–, fracasa ante el hecho de la que las religiones difieren en lo que consideran esencial y no negociable”.11
Los valores éticos similares compartidos por religiones como el cristianismo, el budismo, el hinduismo y el confucianismo no pueden ser separados de las doctrinas distintivas promovidas por esas religiones específicas. Esta cualidad distintiva es especialmente cierta en términos del cristianismo histórico, porque el cristianismo no es principalmente un sistema de ética. Más bien, la ética cristiana fluye de una relación redentora con Dios a través de la persona de Jesucristo. Por lo tanto, las enseñanzas éticas de Jesús en el Nuevo Testamento no pueden ser separadas de las doctrinas cristianas únicas que emergen directamente de los grandes sucesos redentores de la vida de Jesús (como la encarnación, la expiación y la resurrección). En otras palabras, la verdad de la ética cristiana está atada a la verdad de la teología cristiana.

3. Las leyes formales de la lógica demuestran la imposibilidad de que todas las afirmaciones de verdad religiosas puedan ser verdaderas al mismo tiempo y de la misma forma (la ley de falta de contradicción: A no puede ser igual a A y a no A). Por ejemplo, Jesucristo no puede ser simultáneamente Dios encarnado (cristianismo) y no ser Dios encarnado (judaísmo, islamismo). Las afirmaciones religiosas contradictorias tienen un valor de verdad opuesto, lo que significa que se niegan mutuamente. Por lo tanto, exactamente una es verdadera y la otra, falsa. Y, por lo tanto, Jesucristo es Dios encarnado o no es Dios encarnado; no hay ninguna posición intermedia posible (la ley del tercero excluido: o A o no A).
Dado que tanto los judíos como los cristianos y musulmanes conciben la identidad de Jesús de Nazaret de formas distintas, hablando lógicamente, sus concepciones simplemente no pueden ser todas ciertas. Si bien es lógicamente posible que las tres posiciones sean falsas, ciertamente no pueden ser todas verdaderas. Por lo tanto, las afirmaciones del pluralismo religioso popular no se atienen a las leyes evidentes del pensamiento. Este hecho llevó al filósofo cristiano Ronald H. Nash a concluir que “todo aquel que quiere convertirse en pluralista debe primero abandonar los principios mismos de la lógica que hacen posible todo pensamiento, acción y comunicación significativos”.12

Algunas personas argumentan que aplicar la lógica a la religión es falaz o engañoso. Insisten en que la verdad última viene a través de alguna especie de intuición no racional. Su argumento los delata, sin embargo, porque al argumentar contra la lógica deben primero presuponer las leyes de la lógica para intentar una refutación. Hacer esto, por supuesto, es contradictorio. Como señalan los apologistas cristianos Norman Geisler y Ronald Brooks: “Aun aquellos que dicen que ‘la lógica no se aplica a Dios’ usan la lógica en esa misma declaración”.13

Divorciarse de las leyes evidentes del pensamiento cuando se trata de la realidad última es resignarse a la irracionalidad. Netland explica que es un precio demasiado grande para que pague la mayoría de las personas, porque requiere “abandonar la posibilidad de una afirmación o declaración significativa acerca de cualquier cosa, incluyendo afirmaciones acerca de la realidad religiosa última. Una persona que rechaza el principio de la falta de contradicción queda reducida al silencio total, porque ha abandonado una condición necesaria para cualquier posición coherente o significativa”.14

Un enfoque filosófico del pluralismo
Algunos filósofos y eruditos religiosos creen que hay una forma de hacer que el pluralismo religioso sea intelectualmente sostenible. ¿Acaso no podría ser, tal vez, que las contradicciones entre las religiones del mundo son solo aparentes, en vez de reales? Es decir, quizá todas las religiones están experimentando la misma realidad divina, pero de formas distintas. Después de todo, ¿no está en el meollo de la mayoría de las religiones un encuentro con un Dios misterioso e insondable? Ciertamente Dios trasciende la mente humana finita.
El destacado pensador pluralista John Hick15 usa una forma oriental habitual de ilustrar este punto, llamada la analogía del elefante. En esta analogía, varios ciegos se encuentran con un elefante por primera vez. Cada uno palpa una parte distinta del animal, y luego intenta determinar la verdad acerca de la esencia de su ser. Un hombre toca una pata y ve al elefante como una “columna viviente”. Otro hombre toma la trompa y contempla una serpiente. El que toca el colmillo cree que el elefante es una “filosa reja de arado”. Si bien cada uno expresa un aspecto importante de la realidad total, ninguno aprehende la entidad completa.16

Según esta analogía, un puede atribuir las diferencias entre las religiones del mundo a la incapacidad de la humanidad para comprender la realidad infinita de Dios. Hick aplica la famosa distinción objetiva/subjetiva kantiana entre el mundo como es (el mundo objetivo o noumenológico) y el mundo como aparece a la conciencia humana (el mundo subjetivo fenomenológico) al problema de la diversidad religiosa. Arguye que uno debe distinguir entre la realidad última (los “noumenos” divinos) de la realidad última según la experimentan los seres humanos finitos (los fenómenos divinos).
La teoría pluralista de Hick coloca a la realidad divina última más allá de las deidades particulares de las diferentes religiones. Esta realidad última divina no se experimenta directamente, sino que, en cambio, es filtrada a través de las diferentes lentes históricas y culturales de la humanidad. Por lo tanto, las personas encuentran la misma realidad divina (Mahoma, Krishna, Jesús) de formas diferentes, debido a sus diferentes percepciones y prejuicios históricos, culturales o filosóficos. Sigue explicando:
“Estos diferentes personajes son, por lo tanto, en parte proyecciones de la Realidad divina en la conciencia humana, y en parte proyecciones de la conciencia humana misma tal como ha sido formada por culturas históricas específicas”.17

Para Hick, cada religión es válida porque cada creencia brinda un encuentro genuino (si bien obviamente limitado) con la realidad última. Las religiones del mundo representan “diferentes ‘rostros’, ‘máscaras’ o personajes de Dios, la Realidad Última”.18
Y, dado que Hick piensa que la religión tiene que ver, en última instancia, con la transformación existencial (la ética) y no con creencias doctrinales específicas, entonces todos los caminos religiosos son aceptables porque todas las principales religiones son capaces de transformar a una persona de estar “centrada en sí misma” a estar “centrada en lo divino”. Hick considera que el pluralismo religioso es una hipótesis mucho más atractiva que el “escepticismo” total de la religión, por un lado, o el “dogmatismo” religioso tradicional, por el otro.

En respuesta al pluralismo filosófico Hick, podemos decir que si bien su visión pluralista apela a muchos, tanto por su aparente tolerancia como por su intento de unificación de la religión, no deja de estar plagado de serios problemas. Un análisis de los puntos de vista de Hick debería comenzar con un cuidadoso escrutinio de la analogía del elefante.

Al pensar en la analogía del elefante, nadie cuestiona la realidad de los prejuicios y el conocimiento limitado de parte de la humanidad al encontrarse con Dios, pero estas concesiones no contribuyen en nada para fortalecer las principales debilidades de esta analogía en cuanto al conocimiento que uno tiene de Dios; a saber, que nadie –o, en este caso, ninguna religión– puede conocer en realidad a Dios satisfactoriamente.19
Pero, si Dios es, en términos generales, no conocible, entonces ¿cómo puede uno saber que Dios no es conocible?20
 
De hecho, para el caso, ¿sabría uno siquiera que Dios existe? ¿Cómo sabe Hick tanto acerca de los detalles interiores de la realidad última incomprensible? Especialmente dado que esta realidad última –en la visión de Hick– no se revela en la naturaleza ni en proposiciones.

Irónicamente, mientras que la analogía del elefante intenta validar la verdad de todas las religiones, en realidad lo que consigue es mostrar que ninguna religión logra revelar a Dios adecuadamente. Así que, en vez de afirmar la verdad religiosa, la analogía demuestra que todas las religiones, al menos en gran medida, son falsas o engañosas.21 Las religiones ciertamente podrán brindar algunos valores éticos centrales pero, como señalamos anteriormente, estos valores morales similares están motivados por puntos de vista esencialmente diferentes de la naturaleza de la realidad y arraigados en ellos. En la religión, la ética no puede estar divorciada de las afirmaciones de verdad metafísicas. Lo que es bueno debe entenderse a la luz de lo que es real y verdadero. Las acciones no existen en el vacío, aparte de la verdad.

La analogía tiene fallas especialmente, sin embargo, cuando se la ve desde el punto de vista del cristianismo ortodoxo histórico. Según el cristianismo, Dios ha entrado personalmente al mundo del tiempo y el espacio, en la persona histórica de Jesucristo (Juan 1:1, 14, 18). Este mismo Jesús hace afirmaciones exclusivas de autoridad divina y posee las prerrogativas de la deidad que son incompatibles con los puntos de vista homogeneizadores y acomodaticios de los pluralistas religiosos (ej: Juan 8:58, 10:30).22

Para acomodar el Dios incognoscible del pluralismo, el cristianismo se vería forzado a renunciar a todas sus doctrinas distintivas, incluyendo la encarnación, la trinidad y la expiación. Según notó el teólogo de Oxford Alister E. McGrath: “La identidad del cristianismo está vinculado inseparablemente con la condición única de Cristo que, a su vez, está fundada en la resurrección y la encarnación”.23
Si la analogía fuera a reflejar el cristianismo histórico, uno encontraría que el elefante cura la ceguera de los hombres y se presenta personalmente. Porque la afirmación cristiana es que Dios se revela personalmente, íntimamente, únicamente y decisivamente en Jesucristo.

Para que funcione la analogía del elefante y para que el pluralismo religioso sea cierto, las afirmaciones del cristianismo histórico deben ser falsas. Porque, de acuerdo con las palabras de Jesús en el Nuevo Testamento, “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9). “Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre” (Juan 14:7). De nuevo, es fundamental para el mensaje del cristianismo histórico la sorprendente afirmación de que Dios vino a la tierra en la carne y ha sido conocido personalmente entre los hombres.

Las palabras del apóstol Pablo resumen esta verdad cristiana central: “Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo” (Colosenses 2:9). Más aún, una lectura imparcial del Nuevo Testamento revela que la fe en Jesucristo es considerada la exclusiva y única forma de encontrarse con Dios. “‘Yo soy el camino, la verdad y la vida’, le contestó Jesús. ‘Nadie llega al Padre sino por mí’”. El apóstol Pedro dijo acerca de Jesús: “En ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos” (Hechos 4:12).
Las razones de Hick para abrazar el pluralismo religioso por sobre el cristianismo histórico y ortodoxo (la fe de su juventud) se encuentran en su rechazo de la Biblia como una revelación proposicional de Dios y su convicción de que la doctrina cristiana de la encarnación es, a la vez, no histórica y lógicamente incoherente.24
Él argumenta clamorosamente que la encarnación es un mito.25
Hick también considera la posición del cristianismo histórico del exclusivismo religioso como intelectualmente estrecho y moralmente inaceptable. Pero el denodado rechazo de Hick de las afirmaciones de verdad del cristianismo histórico crea un problema lógico para su amplia afirmación pluralista.

El filósofo cristiano C. Stephen Evans señala que “es una parte esencial de la fe cristiana que Jesús es Dios de una forma única y exclusiva. Sigue de esto que todas las religiones no pueden ser verdaderas por igual. Si todas las religiones son verdaderas por igual, entonces el cristianismo es falso y, por lo tanto, no todas las religiones son verdaderas”.26
Al final, la posición correcta debe ser una de estas dos: (1) el cristianismo y todas las demás religiones exclusivas están equivocadas, y el resto de las religiones, que son inclusivas, están en lo correcto; o (2) todas las religiones están equivocadas metafísicamente. En otras palabras, lo que logra hacer el pluralismo es redefinir la religión a lo largo de la transformación ética y simplemente descartar toda afirmación de verdad concreta que podría terminar por crear contradicciones entre las religiones. En un sentido muy real, un pluralista no puede tomar en serio las afirmaciones de verdad de ninguna religión.
Si bien algunas personas creen que las afirmaciones exclusivas del cristianismo son pueblerinas y arrogantes, en realidad las propias afirmaciones pluralistas de ellas son despectivas de prácticamente todas las características distintivas de una religión. Además, el punto de vista de ellas promueve algo distinto que un análisis neutral u objetivo de la religión. Porque la idea de una realidad última incognoscible está íntimamente vinculada con una comprensión monista oriental de lo divino. Estos proponentes parecen estar tomando la posición sumamente pomposa de que ellos, a diferencia del mundo religioso, realmente conocen al elefante.

Verdad mítica o verdad histórica
Pensadores pluralistas como Joseph Campbell han argumentado que todas las religiones pueden ser simultáneamente verdaderas porque todas las religiones meramente hacen afirmaciones míticas y/o poéticas, y no afirmaciones de verdad históricas y objetivas. Esta aseveración, por supuesto, significa que todas las religiones del mundo son metafóricamente verdaderas pero literalmente falsas.27
Sin embargo, de nuevo, este punto de vista se opone abiertamente al cristianismo ortodoxo histórico. Sea que uno se vea inclinado a aceptarlas o no, las afirmaciones de verdad del cristianismo son históricas y objetivas en su naturaleza. Jesús de Nazaret nació bajo el gobierno de un emperador romano, César Augusto, y sufrió y murió a manos de un gobernador romano igualmente real, Poncio Pilato. La fe cristiana histórica resiste y desafía consistentemente todo intento por homogeneizar y mitologizar sus afirmaciones de verdad fundamentales. Los apóstoles vieron la resurrección de Jesús de los muertos y la informaron como un suceso objetivo e histórico.
El apóstol Pedro proclamó: “Cuando les dimos a conocer la venida de nuestro Señor Jesucristo en todo su poder, no estábamos siguiendo sutiles cuentos supersticiosos sino dando testimonio de su grandeza, que vimos con nuestros propios ojos” (2 Pedro 1:16).28 Según las leyes de la lógica y la veracidad histórica de la Biblia, el pluralismo, no importa cuán popular, no puede ser verdadero.

Referencias:
1-Peter Kreeft, Fundamentals of the Faith (San Francisco: Ignatius, 1988), 74-75; R.C. Sproul, Reason To Believe (Grand Rapids: Zondervan, 1982), 35.
2-William L. Rowe, Philosophy of Religion, 2d ed. (Belmont, CA: Wadsworth, 1993), 174-75.
3-La forma más primitiva del budismo –Theravada– es una creencia sin dioses.
4-La referencia aquí es a los adherentes tradicionales al judaísmo. Algunos grupos judíos (los judíos mesiánicos) retienen su herencia y tradición judías pero aceptan a Jesucristo (Yeshúa) como su Mesías y Salvador.
5-Esto se refleja en la doctrina única del cristianismo, la Trinidad, según la cual el Dios único y verdadero existe eternamente y simultáneamente como tres personas distintivas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Con relación a la Trinidad, ver Kenneth Richard Samples, “Thinking About The Trinity: ´One What and Three Whos,´” Facts For Faith 3 (Q3 2000), 8-13.
6-Richard L. Purtill, Thinking About Religion (Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall, 1978), 105-6.
7-Harold A. Netland, Dissonant Voices (Grand Rapids: Eerdmans, 1991), 37.
8-Rowe, 175.
9-Alister E. McGrath, An Introduction to Christianity (Cambridge, MA: Blackwell, 1997), 155. –
10-Netland, 160.
11-Huston Smith, The World´s Religions (New York: HarperCollins, 1994), 245.
12-Ronald H. Nash, Is Jesus the Only Savior? (Grand Rapids: Zondervan, 1994), 55. Para una discusión clara y perspicaz de las leyes formales de la lógica, ver Ronald H. Nash, The Word of God and the Mind of Man (Grand Rapids: Zondervan, 1982), 103-12.
13-Norman L. Geisler, and Ronald M. Brooks. Come Let Us Reason: An Introduction to Logical Thinking (Grand Rapids: Baker, 1990), 15.
14-Nash, Is Jesus the Only Savior?, 55.
15-Las obras de Hick sobre el pluralismo incluyen God and the Universe of Faiths (London: Macmillan, 1977) y Problems of Religious Pluralism, ed. (New York: St. Martin´s, 1985).
16-Citado en Michael Peterson, et al., Reason & Religious Belief (New York: Oxford University Press, 1991), 224.
17-John Hick, Philosophy of Religion, 4th ed. (Englewood Cliffs, NJ: Prentice Hall, 1990), 119.
18-John Hick. En More Than One Way?: Four Views on Salvation in a Pluralistic World, ed. Dennis L. Okholm and Timothy R. Phillips (Grand Rapids: Zondervan, 1995), 39.
19-See C. Stephen Evans, Philosophy of Religion: Thinking about Faith (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1985).
20-Nash, Is Jesus the Only Savior?, 36.
21-Michael Peterson, et al., Reason & Religious Belief, 226.
22-Para una introducción y defensa de la doctrina cristiana de la encarnación, ver Kenneth Richard Samples, “Thinking About The Incarnation: The Divine Word Become Flesh,” Facts For Faith 4 (Q4 2000): 34-41.
23-Alister E. McGrath, Intellectuals Don´t Need God & Other Modern Myths (Grand Rapids: Zondervan, 1993), 119.
24-Hick, More Than One Way?, 29-59.
25-John Hick, ed., The Myth of God Incarnate (London: SCM, 1977). Para una defensa filosófica de la doctrina cristiana de la encarnación, ver Thomas V. Morris, The Logic of God Incarnate (Ithaca, NY: Cornell University Press, 1986).
26-C. Stephen Evans, Why Believe?: Reason and Mystery as Pointers to God (Grand Rapids: Eerdmans, 1996), 141.
27-Ver la crítica de Douglas Groothuis del libro de Joseph Campbell: The Power of Myth en Christian Research Journal, Fall 1989, 28-Este artículo es una ampliación de otros dos artículos; ver Kenneth R. Samples, “Responding To Religious Pluralism,” Facts and Faith 12, no. 1, (1998), 12-14; y Kenneth R. Samples, “The Challenge of Religious Pluralism,” Christian Research Journal (Summer 1990), 39.

Puntos a recordar
Las religiones del mundo se resisten a los intentos de reducirlos a un único tema común. Por ejemplo, la naturaleza de Dios: un dios, muchos dioses, ningún dios; singular, trino; personal, superpersonal, apersonal; inmanente, trascendente, o ambos; finito o infinito. El problema último del hombre (pecado, ignorancia, falta de conocimiento), la respuesta humana necesaria (fe, obediencia, meditación) y cómo ese dilema se resuelve en términos de encontrar lo divino (salvación, liberación, conocimiento).
Las leyes formales de la lógica hacen que sea imposible que todas las afirmaciones de verdad religiosas puedan ser verdaderas al mismo tiempo y de la misma forma.
Cada vez que las afirmaciones de una religión contradicen directamente (niegan o contradicen) las afirmaciones de otra religión, entonces las dos afirmaciones no pueden ser verdaderas. Jesucristo no puede ser a la vez Dios encarnado (cristianismo) y no ser Dios encarnado (judaísmo, islamismo).
Una persona que argumenta en contra de la lógica debe primero presuponer las leyes de la lógica para intentar una refutación. Estos es contradictorio.
Un aspecto único y fundamental en el mensaje del cristianismo histórico es la afirmación asombrosa de que Dios vino a la Tierra en la carne y puede ser conocido personalmente entre los hombres.

Traducción: Alejandro Field ― Original: Do All Religions Lead to God? Copyright 1990 Reasons To Believe, P. O. Box 5978, Pasadena CA 91117 ― www.reasons.org  En Argentina: Razones para Creer – e-mail:argentina@reasons.org
 
 
21 Oct '06

Hay 2 Comentarios.

  1. Jesús
    8:27 pm agosto 2, 2010

    La revelación progresiva de DIOS
    Bahá’ u’ lláh enseña que Dios ha ido educando a la humanidad a lo largo de la historia, mediante el envío de Mensajeros o Profetas a distintos pueblos y naciones. Cada uno de estos Mensajeros o Manifestaciones de Dios ha traído las enseñanzas de Dios adecuadas a la mentalidad o coyuntura histórica del pueblo para el que fueron reveladas. Cuando la civilización evoluciona y requiere nuevos conocimientos y leyes, un nuevo Mensajero surge entre los seres humanos para revelar nuevas enseñanzas. Por esta razón no hay motivo para la discordia religiosa, pues todos los grandes Mensajeros provienen de un único Dios y obedecen a un mismo propósito. Bahá ‘u’ lláh, el Mensajero de Dios para nuestra época, declara: “No puede haber duda alguna de que los pueblos del mundo, de cualquier raza o religión, derivan su inspiración de una única Fuente celestial y son los súbditos de un solo Dios. La diferencia entre las ordenanzas a las que están sometidos debe ser atribuida a los requisitos y exigencias variables de la época en la que fueron reveladas.”
    La redención no consiste en un hecho histórico externo a cada persona, al que se accede por la conversión y por unos sacramentos o ritos. La redención es la liberación del egoísmo y de la ignorancia, gracias a la luz que Dios derrama sobre todos los hombres en las diversas religiones, adaptándose a cada época y mentalidad.
    Krishna-3000 antes de Cristo. Moisés-1500 a.c. Zoroastro-900 a.c Buda-500 a.c . Jesucristo- Mahoma-622 después de Cristo. El Báb- 1844 d.c. y Bahá’u’lláh(La gloria de DIOS) 1863 d.c.
    Todo el mundo piensa que su religión es la única y los demás están mal, son falsa ya que Dios es solo nuestro y no como lo ven los demás, nuestra visión es tan materialista que hablamos nuestro Dios como una propiedad , como si fuera un vehículo, un coche, que hemos adquirido y que es mejor que el automóvil de los otros.
    . Por otro lado las religiones enseñan de un Dios Vivo y sin embargo pensamos que la enseñanza de Dios termina en nuestra religión y ÉL(DIOS) no tiene para enseñar más a la humanidad que lo que está en nuestro libro sagrado, es decir que Dios ha muerto para la humanidad.
    En general, poca gente comprende que la vida es movimiento y, progreso. Todas las cosas incluyendo la verdad espiritual deben de crecer y cambiar, ya que están vivas. El Mensajero de Dios nos trae nueva y más grande vida y todo en el mundo es cambio y renovación. El alma que no responde a este naciente Sol de la Verdad, la nueva Manifestación, está en verdad espiritualmente muerto.
    Bahá’u’lláh: Significa “La gloria de Dios”. Profeta Fundador de la Fe Bahá’í y la Manifestación de Dios para este Día. Nació Mírzá Husayn-‘Alí el 12 de noviembre de 1817 a una familia de la nobleza del distrito de Núr en Mazindarán, Persia. Su madre fue Khadíjih Khánum y su padre Mírzá Buzurg-i-Vazír, un cortesano. Padeció cuarenta años de sufrimientos, encarcelamientos, tribulaciones, destierros y cautiverio. Era el Prometido del Báb. Falleció en la Mansión de Bahjí a la edad de setenta y cuatro años el 29 de mayo de 1892. En su Testamento. “El Libro de Mi Convenio”. Bahá’u’lláh nombró a su hijo mayor, ‘Abdu’l-Bahá como Sucesor e Intérprete autorizado de sus Enseñanzas. Los Escritos de Bahá’u’lláh son numerosos y pasan de 15.000 Tablas ya coleccionadas.

  2. Porl lo que e leido en edsta pajna deduzco que piensas mucho pero que conocimiento real poco noquiero que interpretes esto ofensivamente de la realidad de DIOS solo puede ablar el que lo tenga yclaro eso quiere decir que Dios le de la facultad para que pueda decirlo y por supuesto diran ustede
    entonces el serh humano noes capaz de por si solo hacer nada desgraciadamesnte o por conocimientos que todavia se desconocen asi es por una logica aplastante si supieramos las cosas
    en otras palabras si tubieramos el conocimiento no especulariamos de esto y de lo otro por lo tanto no tenemos el preciado conocimiento EN EL MUNDO ALGUIEN LO TENDRA PUES NO VENIMOS DE LA NA POR QUE LA NADA ES NADA EL buscador de la realidad busca y encuentra pero por supuesto con la grcia del que lo ha creado todo si no lo has encontrado ve a la INDIA y busca por ti mismaoo misma
    pidiendo AL CREADOR DE TODO LO QUE CONOCEMOS Y DE LO QUE NO CONOCEMOS TODA VIA
    SE VALIENTE ABANDONA TODAS las ideas y religiones y entregate a EL busca haber si es verda que te gusta la verda no tines que dar cuentas a nadie ni fama ni popularidad mano a mano en el secreto de tu alma tu y el creador .espero encuentres lo que te falta en tu interior en esto no existe truco todas las religiones son un peldaño de la gran escalera que es la eternidad SIMPRINCIPIO EN PIEZA A PENSAR ASI DE LAS cosas que todo ya estaba aqui cuando nacistes ya esistia todo no se conoce el principio enpieza a pensar asi ALGUIEN TENDRA CONO CIMIENTO DE LA RELIDAD ABSOLUA ONO OSI OSI ONO SIN PRINCIPIO VE A INDIA………………………

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