ILEGALES


ILEGALES

Imposible dejar de ver en esta jornada, la cantidad de noticias que dan cuenta de la cada vez más acuciante situación de la inmigración a Europa: España, impotente ante la desesperación del norte de Africa; Francia, endureciendo leyes de cara a las elecciones e Italia, conmocionada ante la muerte y el dolor de una joven musulmana.
En un solo fin de semana casi 1.500 africanos llegaron a las costas de las Islas Canarias en más de 16 embarcaciones. “Ilegales”, así los denominan los diarios europeos y muchos del resto del mundo, como que detrás de esos rostros sufrientes y con apenas un resto de esperanza  no hubiera una historia,  un nombre, un pueblo.  La mayor parte de los inmigrantes provienen de Mauritania y Senegal.
Un nuevo tiempo se abre para este drama que pone en jaque a Europa, y que llevó al gobierno español a instar al resto del continente para tomar medidas urgentes con la afirmación de que España es sólo la “puerta de entrada” a todo la Unión Europea (UE).
La crisis adquiere dimensiones impresionantes ya que en lo que va del año, 20.000 africanos fueron interceptados por autoridades españolas, cuadruplicando la cifra del año anterior.
Un llamado a la Organización de Naciones Unidas (ONU) surgió del gobierno de Islas Canarias, calificando la situación de “catástrofe humanitaria internacional”.
Mientras tanto, Francia, preparando las elecciones para el 2007, intenta poner “orden” con los ilegales y opta por alimentar la ya recalentada discusión sobre el ingreso de extranjeros al país.
Grupos de derechos humanos franceses han sido muy duros con la política actual, denunciando manejo mediático y montajes para impactar a la sociedad.
¿Y qué pasa en Italia? Conmocionada la sociedad por el asesinato de una joven musulmana a manos de su padre y su familia, por considerar que se había “occidentalizado” y alejado del honor islámico de la familia. Se vuelve a poner en el tapete la discusión sobre si es posible integrar a grupos de inmigrantes musulmanes a la sociedad italiana.
Sabido es que Italia se divide fuertemente en este tema entre quienes proponen convivencia con respeto y tolerancia y quienes consideran que se trata “como amigo al enemigo”, en palabras de la periodista Oriana Fallaci.
Tiempos difíciles para el mundo; delicada situación la que le toca enfrentar a países otrora abiertos y en muchos casos con fuertes influencias religiosas y discursos de tolerancia, igualdad y respeto.
En estos países y en los de América Latina, donde las migraciones internas y externas son cada vez más frecuentes, existen voces que se levantan en defensa de los derechos humanos de quienes se ven obligados a partir después de haber perdido toda otra esperanza en su lugar de origen.
Al escuchar discursos de gobiernos y mandatarios, pareciera que la inmigración es una alegría para quien parte, pero no, salir con nada en busca de la vida, con suerte y de la muerte, con más seguridad, es camino sólo de quien ya no tiene nada que perder.
El pueblo de Dios en la Biblia, es un ejemplo de salida, búsqueda y esperanza contra-esperanza. Jesús mismo fue, de niño, un inmigrante en Egipto y en cada caso se ve que Dios elige defender esas vidas que sufren, huyen y son condenadas porque parece no haber lugar para ellos en este mundo.
Sería bueno que las naciones que hoy pretenden sacarse de encima a los “ilegales” vieran sus rostros, se tomaran el tiempo para saber su historia, tantas veces consecuencia de manejos políticos de quienes hoy los expulsan y lograran ver en ellos la cara de otro ser semejante a todos, semejante al Creador.

Fuente: ALC / Por Claudia Florentin

 

www.iglesiaenmarcha.net

 

4 Sep '06

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