CUESTIÓN DE LEYES

CUESTIÓN DE LEYES
Por Rubén Proietti

Es increíble cómo algunos temas vuelven de manera recurrente a los medios y a la discusión en las Cámaras. Al comenzar esta semana, la polémica se instauró en el nuevo proyecto de ley de “legalizar la prostitución” en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La decadencia de la humanidad es tal que seguimos pataleando para crear leyes que aprueben lo que Dios condena.
 
En lugar de atacar las causas profundas de este flagelo social, se lo acepta como un fenómeno inevitable y se lo reglamenta. Al reglamentarlo, se lo legitima, se esconde su naturaleza perversa, se consolida la explotación de la mujer y se soslaya la sordidez de una actividad que nace de la marginalidad y la falta de oportunidades, consideró el Diputado porteño Jorge Enríquez sobre este tema.
 
La Iglesia Católica propone penalizar con dureza a los clientes. Así surge del comunicado emitido por el “Primer encuentro internacional de pastoral para la liberación de las mujeres de la calle”. El documento, desde la página electrónica del Vaticano, reprime la conducta de los hombres que compran sexo, “para quienes se necesita algo más que una condena social. Deberían ser objeto del pleno rigor de la ley, dice una nota del diario La Nación del 4 de septiembre de 2006 

 
En pocas semanas fue convertido en ley un proyecto para autorizar la realización gratuita de vasectomías y ligaduras de trompas; se comenzaron a discutir diversas propuestas de legisladores para regular los tratamientos de fertilización asistida, y se presentó un proyecto -que comenzará a ser revisado esta semana en comisión- para que se autorice la entrega gratuita en los hospitales públicos del país de la llamada “píldora del día después”, algo que ya ocurría en los hechos en esta ciudad.

Además, el gobierno porteño continuó avanzando en su plan de educación sexual, y en otras provincias, como Buenos Aires y Mendoza, fue el tema del aborto -a partir del caso de dos jóvenes discapacitadas que quedaron embarazadas producto de una violación- el encargado de despertar las mayores controversias, aunque en este punto el Código Penal no dejaba, en principio, demasiados resquicios para el debate, aseguró Javier Navia de La Nación el 5 de septiembre.
 
Si somos conscientes que tenemos algo que decir ¿qué esperamos? Eliú, el más joven de los amigos de Job, esperó pacientemente para hablarle a su amigo y le habló diciendo que tenía algo para decir. Que, de no hacerlo, explotaría como vino que hace reventar odres nuevos. Con esa fuerza ¿estamos nosotros hablando de Jesús? Ante tantos flagelos disfrazados de avances postmodernos, el avance del pecado hace que nuestra sociedad se enferme más y engorde sus ojos con deseos desenfrenados. Al punto tal que se legaliza casi cualquier pecado, casi cualquier capricho. Pero como Iglesia, es hora de que hablemos. Es hora de que hagamos escuchar la voz de Dios a través de su Palabra.
 
Tenemos un glorioso patrimonio en Cristo que nos libra de las atrocidades del pecado. Somos un pueblo que no necesita esas leyes, no las busca, no las promueve, porque tenemos una legislación superior, que fue dada a todos los seres humanos, por cuya obediencia NO HACEN FALTA ESTAS LEYES. La ley del Reino de Dios nos hace amar primero a Dios por sobre todas las cosas y luego al prójimo; por consecuencia, viviendo bajo esta Ley de Dios, no necesitamos de leyes que avalen el pecado y el mal obrar del corazón engañoso del ser humano. Pero OJO, somos humanos, pero redimidos por la sangre de Cristo. Entonces nuestras rebeliones, nuestros desenfrenos, nuestros deseos excesivos son puestos voluntariamente a los pies de la cruz y allí transformados por nuestro Salvador para buenas obras. Por lo tanto, la ley de Dios me impulsa a buscar el bien del prójimo, NO A APROVECHARME DE ÉL en cualquiera de los sentidos. (acoso, explotación, violación, prostitución, pobreza extrema, discriminación en todas sus facetas).
 
Debemos exaltar lo que tenemos en Cristo, y de ahí el llamado es: VIVIR INTENSAMENTE ESTE PRECIOSO TESORO QUE TENEMOS EN ÉL. Es decir, podemos volver a los niños, para que brillemos como PADRES al ver lo que viene… lo que viene, en nuestra sociedad desquiciada; podemos desafiar a la JUVENTUD, a tomar bandera bajo el liderazgo de Cristo y, primero, vivir en santidad y segundo ser agentes del bien en medio de una sociedad caótica sin rumbo, cada vez más enroscada en su ombligo, en su pecado. Por último un mensaje a los ADULTOS, (familia, viudos, solteros, etc.) debemos trabajar denodadamente desde el lugar donde el Señor nos puso (el hogar, el barrio, la familia, la escuela, el trabajo, la universidad, la empresa, los medios, en las calles, en las plazas, donde sea que nos encontremos) de modo que, comenzando por los que nos rodean, TODOS PUEDAN VER QUE HAY OTRA MANERA DE VIVIR. Que cuando te pregunten ¿CÓMO PODÉS VIVIR ASÍ EN UN MUNDO COMO ESTE?, sea la buena ocasión de presentarle a CRISTO, el único que da sentido a la vida y que por su Espíritu nos capacita para vivir conforme al orden de Dios.
 
Es hora, es nuestro tiempo. Si no lo hacemos nosotros, puede que las piedras empiecen a hablar en nuestro lugar. Antes, tener un buen nombre lo era todo, eso se perdió, pero nosotros podemos y debemos hacer valer nuestro buen nombre en Jesús: ¡CRISTIANOS!

Fuente: Aciera
 

13 Sep '06

Deja un comentario

*