“SÍ, QUIERO… POR AHORA”



“SÍ, QUIERO… POR AHORA”

El “sí quiero” que cerró tantas películas de final feliz ya no es lo que era. La institución antaño más sagrada anda de capa caída. Al “sí quiero” le sigue como una sombra un “…por ahora”.
Cada 30 segundos alguien aborta en la UE. El continente tiene 20 millones menos de jóvenes que hace que hace 25 años, mientras que el número de ancianos se ha incrementado en 17 millones. Algo está cambiando en la vieja Europa, que ahora sí es vieja de verdad. La familia ya no es la unidad indestructible de hace dos décadas. O al menos se está transformando.
La sociedad del bienestar está viviendo dos procesos entrelazados: mientras el concepto tradicional de familia se desmorona, los europeos somos cada vez más viejos. Las jóvenes parejas se lo piensan cada día más para tener hijos. La estrechez económica, la escasa capacidad de ahorro y la quimera de tener una casa propia se han aliado para que la tasa media de hijos por familia europea sea de apenas 1,32.

Hace apenas unas semanas que Jaime Caruana, gobernador del Banco de España, alertó de que “los gastos de las familias siguen creciendo a un ritmo superior al de sus ingresos”. Señaló el creciente endeudamiento de las economías familiares, “cada vez más expuestas a variaciones desfavorables de su renta”.

Según un exhaustivo informe elaborado por el Instituto de Políticas Familiares (IPF), los últimos quince años han dejado 16 millones de niños afectados por la separación de sus padres. A fecha de hoy, la mitad de los matrimonios termina en divorcio, según el citado informe, que fue presentado en Bruselas, en el contexto del Parlamento Europeo. El “sí quiero” ha perdido la credibilidad. En nuestro país, el matrimonio ya no dura más de 14 años. Y eso que España es el Estado miembro de la UE donde más sólida es la pareja. En el resto los amores pasan a mejor vida mucho antes.

A la crisis demográfica, los países europeos han respondido con políticas familiares. Según el IPF, España tan sólo destina un 0,5% de su PIB a este apartado social, cuando el resto de estados miembros le otorgan una media del 2,2%, es decir, cuatro veces más.

Pánico al altar
Lo de pasar por el altar ya no es tan atractivo. O al menos ha dejado de ser un imperativo social. Según el informe Evolución de la familia en Europa 2006, en 24 años el número de matrimonios ha descendido en 663.600, es decir, un 23,5% menos. Y ello pese a que la población se ha incrementado durante este periodo.

Dinamarca y Suecia son los países donde los enamorados menos prisa tienen por hacer la visita de rigor al altar o al juzgado, con edades que rondan los 33. Eso sí, en toda Europa las mujeres se casan más jóvenes que los varones.

Y también tener hijos fuera del matrimonio es una opción cada vez más normalizada. Según IPF, uno de cada tres niños viene de padres solteros. En Suecia, Dinamarca, Francia y Reino Unido la mitad de bebés nace en brazos de madres sin anillo. En el otro extremo está Grecia, donde sólo el 4,9% de los hijos nace fuera del matrimonio.

Divorcio
Imagine un patio de colegio de la España de los ochenta. Todos teníamos un compañero cuyos padres se acababan de divorciar. El resto de niños le mirábamos con una suma de pena y extrañeza, porque entonces divorciarse era de raros. Un suceso como venido de otro planeta.

Pero esas estampas descoloridas han quedado ya muy lejos. En tan sólo una década el número de divorcios en nuestro país ha estallado hasta el 59%. Se trata de una explosión de rupturas que alcanza tintes desaforados en Portugal donde el crecimiento de separaciones se ha elevado un 89%.

Son diez millones de matrimonios rotos en 15 años a lo largo y ancho de Europa. La antaño institución nuclear de la sociedad se ha quedado desbarnizada y sin solemnidad. En casos como el de Chipre las parejas no se aguantan ni siete años.

Aborto
Más allá de consideraciones morales, el aborto es un martillo implacable contra la demografía europea. En 2003, un total de 995.976 niños dejaron de nacer en la Europa de los 25. Eso son dos colegios diarios a un ritmo de 120 interrupciones de embarazo por hora. Siguiendo el informe del IPF, uno de cada seis embarazos termina truncado en la mesa de un hospital o por merced de una píldora.

La legión de los niños no deseados se ha incrementado en un 9% en los últimos diez años. Los campeones en esta competición son Francia (208.759), Reino Unido (195.483), Italia (133.000), Alemania (128.030) y España (79.788). Estas cinco naciones chupan el 75% de abortos que se producen en Europa. Y aunque nuestro país va en un quinto discreto lugar, es el que mayor incremento ha experimentado en la última década: el bisturí y la farmacia han tenido un 75% más de trabajo de 1993 a 2003.

Madres viejas
Los niños ya no vienen con un pan debajo del brazo. Las jóvenes parejas temen subir ese escalón de responsabilidad. Pero, sobre todo, tener un hijo es caro. Es una odisea económica. Por eso en dos décadas, la edad media de maternidad se ha ido de los 27 a los 30 años. Además, España es el país donde más viejas son las madres, tras Irlanda y Dinamarca. En el extremo opuesto están Lituania, Eslovaquia y Polonia, donde el primer hijo suele tenerse a los 27 años.

Así de bien o de mal está la Europa del siglo XXI, un continente que, de no mediar el factor inmigración, alcanzará su pico demográfico en el año 2025. Después envejecerá y envejecerá.

Fuente: Semanal Digital / José Miguel Vilar Bou

www.iglesiaenmarcha.net

3 Jul '06

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