LECCIONES PARA EL ALMA


LECCIONES PARA EL ALMA

En las lecciones para la vida hemos aprendido algunas cosas muy interesantesacerca del sistema nervioso. Gracias a nuestro sistema nervioso podemos ver,oír, tocar, gustar y oler. Sin este sistema no podríamos funcionar paranada, aún se verían afectados nuestra manera de pensar, reaccionar frente a las cosas y nuestros sentimientos.

Gracias a todos los mensajes que giran en nuestros nervios es que podemos expresar emociones, tales como el placer, la tristeza, el temor, la ansiedad, las preocupaciones y otras.

Nuestro sistema nervioso puede brindarnos placer así como también traernos dolor y sufrimiento. De la misma manera nuestros sentimientos pueden ser muy positivos y felices o pueden ser muy negativos e infelices. Como seres humanos somos fácilmente afectados por lo que sucede a nuestro alrededor y por nuestras circunstancias.
Las cosas buenas y positivas nos traen placer pero a veces en un abrir ycerrar de ojos todo cambia y nos trae dolor y nos causa nervios, ansiedad, preocupación y temor.

Debes saber que si pasas la mayor parte de tu tiempo nerviosa y ansiosa, no sólo tendrás una vida infeliz sino que podrás llegar a enfermarte mucho. Tus sentimientos estás ligados a tu sistema nervioso el cual cubre todo tu cuerpo, así que si vives con constantes temores y preocupaciones, puedes llegar a desarrollar serias enfermedades como el cáncer.

Nadie quiere ser infeliz, estar ansioso, temeroso o preocupado, pero parece ser una manera muy natural de responder a ciertas cosas que suceden en nuestras vidas. Dios nos hizo con esta clase de sentimientos con algún propósito.

Hay veces que al estar bien temerosas puede darnos fortaleza física para hacer ciertas cosas que no seríamos capaces de hacer normalmente. A veces hemos dicho “no se de dónde saqué fuerzas pero lo hice”.

Una amiga me contó la siguiente experiencia de su niñez, me dijo “Siendo niña un día me encontraba en la granja de mi tío. Junto con mi primo salimos a caminar por un campo donde estaba pastando una vieja vaca. Ya no daba más leche pero tenía dos largos y filosos cuernos. Al pasar cerca de ella vimos que comenzó a correr directamente hacia nosotros. Fue tan terrible el susto que nos llevamos que ambos repentinamente sacamos fuerzas no sabemos de dónde y trepamos de un salto un cerco muy alto. Normalmente no lo hubiéramos
hecho”.
Dios nos ha hecho de una manera tan maravillosa que cuando estamos en un peligro una hormona llamada “adrenalina” que hace que nuestro corazón lata más fuerte y envíe fuerzas inmediatamente a los músculos. Es una respuesta de fuga o lucha. Es decir llegamos a ser lo suficientemente fuertes por un corto momento para luchar contra algo o disparar rápido. Pero si constantemente estamos con temores y ansiedades, nuestros cuerpos están bajo una constante presión y eso nos lleva a enfermarnos.

¿Qué podemos hacer si nuestras circunstancias nos hacen estar siempre ansiosas y temerosas?
Para responder a estas preguntas nos referiremos a una historia verdadera de la Biblia y que ocurrió en la vida de Jesús y sus discípulos. Si tienes una Biblia lee conmigo en San Marcos 4:35 “Aquel día cuando llegó la noche, Jesús les dijo: pasemos al otro lado del lago. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Jesús estaba en la parte de atrás, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron y le dijeron; Maestro ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose reprendió al viento y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento y se hizo grande bonanza.

Y les dijo ¿Por qué están así, tan asustados? ¿No tienen fe en mí? Y se aterrorizaron más aún y se decían el uno al otro: ¿quién es este, que aún el viento y el mar le obedecen?

Era muy natural que se hubieran asustado de una tormenta, especialmente cuando las olas golpeaban el bote hasta dejarlo casi lleno de agua.

¿Cómo te sentirías tú? Yo estaría muy asustada. Debido a que Jesús estaba durmiendo y no haciendo nada ellos pensaron que no tenía cuidado. Cuando le despertaron ellos estaban histéricos del susto y le gritaron: “Maestro; ¿no te importa que nos ahoguemos?” Jesús no se puso como loco, corriendo de aquí para allá como ellos. ¿Por qué no? Porque él sabía que tenía el poder sobre el viento y las olas.
Después de todo, la Biblia nos cuenta que cuando Dios hizo el mundo Jesús estaba con Él, creando todas las cosas.

Así que para el asombro de los discípulos, Jesús tranquilamente, se despertó y habló al viento y a las olas que se calmaran. Cual no ha sido la sorpresa en el rostro de los discípulos.
Ahora no estaban asustados del viento y de las olas sino que se llenaron de temor al ver que Jesús era tan poderoso.

Si Jesús era sólo un buen hombre o un maestro o un profeta no podría controlar el viento y las olas como lo hizo. Él estaba demostrando en ese momento quién era realmente, era Dios en cuerpo de hombre.

Todas nosotras experimentamos tormentos en la vida. Puede ser que repentinamente hemos perdido la salud, o pasamos por alguna separación o divorcio. Puede ser que alguien en la familia haya fallecido, o hemos perdido el trabajo y no tenemos nada de dinero.

Es natural sentirnos temerosas y ansiosas. Y también puede ser que te sientas como que a Dios no le importa tu situación.

Pero, Jesús sólo quiere que hagas como sus discípulos, que le digas que tienes miedo.
Que te acerques, le llames y el cuentes que estás nerviosa y ansiosa. Si sientes como que Dios no tiene cuidado puede ser que Él está esperando que seas honesta y le digas tus sentimientos.

Y así como hicieron sus amigos lo que debes hacer es pararte y observar lo que Dios hará.
Puede ser que no calme la “tormenta” en tu vida pero él tiene poder para estar contigo a través de la tormenta y darte la calma que necesitas. Él quiere darte la paz en medio de las tormentas.

Hay algo muy importante que Dios quiere que todos hagamos: confesar nuestros pecados a Él. Que le contemos acerca de todos los errores que hemos cometido porque tiene todo poder para perdonarnos y limpiarnos de todo mal.
El quiere ayudarnos a triunfar sobre los sentimientos de ansiedad y temor y sustituirlos por sentimientos de paz y de calma.
A través de su palabra en la Biblia nos pide (Filipenses 4: 6y7) “Por nada estés afanosa, sino sean conocidas tus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará tu corazón y tus pensamientos en Cristo Jesús” -Amén
Tomado de www.proyectoana.org Material desarrollado para el programa Mujeres de Esperanza del Ministerio de Radio Tran Mundial Internacional.

 
 

31 Jul '06

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LECCIONES PARA EL ALMA


LECCIONES PARA EL ALMA

Todas seguramente tenemos problemas con el auto-control más de una vez. Quién puede resistirse a un postre extra, luego de la comida si alguien amablemente te lo ofrece. ¿Cuántas veces hemos tenido problemas para decir “¡no!”? Comernos un chocolate de vez en cuando está bien, pero que sucede si no podemos parar, si no tenemos la fuerza suficiente para decir ¡basta!, ¡no debo comer más! Y que sucede sin no se trata de chocolates sino de drogas. ¿Qué hacer entonces? Para quienes luchan con el auto control tenemos algo para decir.

Lo cierto es que cuanto más conocemos a Dios más tenemos de estas cualidades en nuestras vidas. Ya hemos hablado en otros programas acerca de algunas de estas preciosas cualidades como lo son el amor, el gozo, la paz, la paciencia…
La Biblia le llama el “Fruto” del Espíritu Santo. Creo que es bueno comparar estas cualidades con un fruto. Cuando un árbol produce un buen fruto está cumpliendo su misión, está cumpliendo su propósito. Un árbol sano que se ha alimentado del suelo, con agua, y del sol produce algo que nosotros disfrutamos comiendo. ¿No quisiéramos ser como un árbol frutal sano?
Cuánto más confiamos en Dios y queremos agradarle más aprendemos y más fruto tendremos. Esto hará que nuestras vidas sean productivas, y otros gozarán del fruto que producimos.
Hablaremos de dos tipos de frutos que menciona la Biblia: mansedumbre y templanza o dicho de otra manera: auto control.
¿En qué piensas cuando escuchas la palabra “manso?”
¿Piensas en algo suave, como una brisa que acaricia tu rostro? o quizás en la piel de tu bebé si eres una mamá. Pero sabemos que este mundo no siempre es un lugar amable y agradable. Puede ser bien áspero, somos confrontadas con los desafíos de la vida cada día. Debemos trabajar para alimentar a nuestra familia, cuidamos de los que están enfermos, hacemos lo mejor de nuestra parte para asegurarnos que nuestros hijos y nietos están siendo enseñados correctamente. Todo esto y mucho más nos causan estrés. Vivimos en un mundo donde la gente está bajo mucha presión. Y cuando estamos muy presionados es difícil ser manso o gentil.
Nuestra primera reacción cuando estamos bajo mucha presión a menudo es un tipo de explosión emocional. Nos enoja algo y le gritamos a alguien o lloramos. Nos preguntamos ¿es posible ser suave y gentil en este mundo moderno?
Aunque el mundo es un lugar bien diferente hoy con todos nuestros negocios y tecnologías; el estrés no es algo nuevo.
Aún Jesús vivió momentos de mucha presión en su vida, sin embargo Él se mantuvo siendo gentil y manso. Leemos en la Biblia que Jesús tenía gran compasión por la gente. En una ocasión estando en un lugar alto Jesús observaba la ciudad de Jerusalén.
Su corazón se llenó de dolor y tristeza porque muchas personas de la ciudad no querían recibir el mensaje de Dios. Él exteriorizó su tristeza diciendo: “Oh Jerusalén, Jerusalén, ¡cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas, pero no quisiste! (Mateo 23:37)
¿No te parece una actitud amorosa? Jesús se compara a una madre que desea juntar a sus polluelos bajo sus alas para protegerlos. Estar bajo él cuidado de Jesús es un lugar donde puedes sentirte bien segura. Y en otro momento Jesús les dice (Mateo 11:29) “Dejenme enseñarles, porque yo soy manso y humilde…” Como ves podemos aprender de la mansedumbre siguiendo el ejemplo de Jesús.
La Biblia menciona varios beneficios que podemos tener al ser mansos. En los proverbios (15:1) dice así: “La respuesta suave aparta el enojo, pero la palabra áspera provoca disputas”. Cuando damos una respuesta suave en vez de áspera, los conflictos con otros pueden ser manejados más responsablemente, con una mejor salida para cada una de las partes involucradas. La Biblia nos enseña que debemos ser: “mansos y humildes, pacientes unos con otros y por amor tolerarnos mutuamente las faltas que involuntariamente podamos cometer” (Efesios 4:2) Debido a que Dios ha sido y es paciente con nosotros Él quiere que mostremos su amor siendo pacientes entre nosotros.
Cuando las situaciones son difíciles en nuestras vidas, se requiere tener mucho autocontrol para ser manso, especialmente cuando naturalmente el deseo es de pelear. El auto control es la capacidad para controlar nuestro cuerpo, mente y emociones cualquiera sea la circunstancia. Por ejemplo, si alguien me insulta, mi tendencia natural es insultarle también. En ese caso tener auto control me ayuda a tener mi boca cerrada, porque yo sé que nada bueno puede venir de un mal comportamiento, sólo porque alguien me lastimó.
Dios se complace con las personas que pueden controlarse a si mismas.
Aprendemos de la Palabra de Dios, la Biblia que: “La persona que no se domina se halla tan indefensa como una ciudad con murallas derribadas” (Prov. 25:28)
¿Tu y yo queremos ser indefensos? Es decir vivir sin seguridad. El auto control nos ayuda a tener el peligro lejos de nosotras, como las murallas protegen a la ciudad del enemigo.
Cuando se construyen esas murallas vivimos más seguras.
E2l auto control no sólo nos ayuda a evitar situaciones peligrosas, sino que nos posibilita vivir vidas que agraden a Dios. Quiero leerte esta enseñanza bíblica (Tito 2:12) “…hemos de darnos cuenta que Dios quiere que nos apartemos de la impiedad y de los placeres pecaminosos y que vivamos en este mundo una vida sobria, justa y piadosa”.
Tal vez te preguntes cómo hacer para tener la fuerza interior para ser suave, gentil y tener autocontrol. Te diré que no es fácil. Cometemos errores y a veces insultamos a los miembros de nuestra familia cuando hay temas difíciles de tratar. ¿Cómo entonces tener auto control? Puedes estar segura que Dios nunca nos pide que hagamos cosas que no podríamos lograr.
La respuesta se encuentra en tener una muy real y personal relación con Dios. Cuando confiamos en el Señor Él nos da la capacidad para ser personas diferentes.
La Biblia nos enseña que todos hemos nacido con una tendencia a hacer el mal (Romanos 3:12) Así dice el Apóstol Pablo “Todos hemos pecado, todos somos despreciables ante Dios, nadie vive correctamente; nadie.”
Por eso Dios envió a su Hijo Jesucristo para que muriera por todos nuestros errores. Sólo Jesús puede ser nuestro sustituto porque Él es Dios hecho carne y nunca pecó. Pero fíjate la buena noticia.
“Dios no envió a su hijo para que condene al mundo, sino para que los salve” (Juan 3:17) y nos dice cual es la solución: (Juan 1:12) “A todos los que le recibieron a los que creen en su nombre les dio el poder de convertirse en Hijos de Dios”. Dice aquí que nos concedió el poder. Es decir si crees en Cristo Jesús Él te da el poder para vencer en nombre del Señor.
Amiga cada vez que debas enfrentar situaciones difíciles reclama el poder del Señor por medio de la oración y una vida de entrega a Él.
¿Quieres gozar a partir de ahora de una relación personal con Dios? Te invito a que ores conmigo.
“Querido Señor: Te necesito, no puedo enfrentar la vida sola. Reconozco que debería ser más gentil y tener más autocontrol con las personas con quien trato y con mis circunstancias difíciles de cada día.
Gracias por Jesús que dio su vida por mí. Te pido que me des de tu poder, del poder del Espíritu Santo para vivir victoriosamente. Amén.”
Tomado de www.proyectoana.org
Material desarrollado para el programa Mujeres de Esperanza del Ministerio de Radio Tran Mundial Internacional.

www.iglesiaenmarcha.net

10 Jul '06

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