SIN HUMO DE TABACO ES MEJOR

 

SIN HUMO DE TABACO ES MEJOR

Cómo uruguayos estamos contentos de que se debata este tema en la hermana Argentina. En nuestro Uruguay durante años, los no fumadores estuvimos luchando (cómo en tantos otros países del mundo) en nuestros lugares de trabajo, en los restaurantes, en un comercio, dónde fuera, por el derecho a no respirar humo de tabaco.
A partir del 1 de marzo de 2006 en Uruguay se ha logrado que se decrete que está prohibido fumar en cualquier lugar público, tal vez porque nuestro presidente es médico oncólogo y de los efectos terribles del tabaco sabe mucho.
Por la importancia de este tema es que saludamos desde Iglesia En Marcha. Net, a nuestros hermanos argentinos y nos parece muy claro lo escrito por el Pr. Rubén Proietti en el el boletín de Aciera, por lo que a continuación lo compartimos con ustedes:

Nuevamente se ha instalado en la agenda de los medios la problemática referida a los efectos graves y nocivos que genera el consumo del cigarrillo.

Los titulares periodísticos mencionan la necesidad de “ambientes libres de humo”, estadísticas acerca de “demandas de fumadores contra las tabacaleras”, advertencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y toda una extensa gama de argumentos que nos muestran los inmensos alcances perjudiciales que producen la “nicotina y el alquitrán”.

Es triste ver cómo se recurre, a esta altura de la situación, al sentido común (quizás el menos común de los sentidos), que en su aspecto reflexivo básico determina lo absurdo que significa destruir el cuerpo, los pulmones y todo el organismo humano que es asolado por los efectos fulminantes del cáncer y otras enfermedades producidas por el consumo del cigarrillo.

Hoy en día, los defensores de la vida sana explican con estadísticas en mano que, por ejemplo, el humo del tabaco posee mas de 50 sustancias tóxicas que producen cáncer o que 100 fumadores mueren por día por el tabaquismo (diario Clarín, edición 31/05/06). Un verdadero genocidio. E incluso se reproduce, ya que solamente en la Argentina son 8 millones los adultos que fuman y 500 jóvenes por día se inician en el vicio del consumo del cigarrillo.

¿El genocidio tiene para rato?

Parece ser que la conciencia anti-tabaco ha madurado pero las conductas de los individuos no.

Ahora, muchos se rasgan las vestiduras ante la aplastante realidad de las estadísticas.

El 31 de mayo, con motivo del Día Mundial sin Tabaco, se hace un llamado de atención al advertir que el tabaco es mortal bajo cualquier forma o disfraz (cigarrillos rubios, suaves, light o negros, altos o bajos en alquitrán, en pipas y otras formas de consumo).

Aún, para citar hasta dónde llega el alcance de las iniciativas antitabaco, en las carreras de automovilismo de Fórmula 1, principal exponente de la publicidad tabacalera, está prohibida (al menos en Europa) la publicidad de marcas de cigarrillos en los autos. Debido a esto, se ha recurrido al traslado de la actividad a escenarios en latitudes más exóticas, como Bahrein, Malasia y China.

Es triste ver cómo se recurre, a esta altura de la situación, al sentido común (quizás el menos común de los sentidos), que en su aspecto reflexivo básico determina lo absurdo que significa destruir el cuerpo, los pulmones y todo el organismo humano que es asolado por los efectos fulminantes del cáncer y otras enfermedades producidas por el consumo del cigarrillo.

Hoy en día, los defensores de la vida sana explican con estadísticas en mano que, por ejemplo, el humo del tabaco posee más de 50 sustancias tóxicas que producen cáncer o que 100 fumadores mueren por día por el tabaquismo (diario Clarín, edición 31/05/06). Un verdadero genocidio. E incluso se reproduce, ya que solamente en la Argentina son 8 millones los adultos que fuman y 500 jóvenes por día se inician en el vicio del consumo del cigarrillo.

 
El 31 de mayo “Día Mundial sin humo de tabaco”, se ha instalado para presentar al tabaco como lo que es: un agente de muerte, sin importar su presentación, lo suave que sea, rubio, light, etc.

 
 
“En lugares públicos (estatales o privados) o medios de transporte, se ha prohibido gradualmente el consumo de tabaco, un proceso que se intensifica cada día más, gracias a Dios. Y así podríamos citar muchas alternativas más en la lucha “secular” contra el tabaquismo, destacando la importante actividad de nuestros hermanos adventistas con sus cursos “para dejar de fumar en 5 días” que tanto bien han hecho a nuestra sociedad.

Pero la verdad es que varias generaciones han sido arrasadas por los efectos del tabaco.

En ese sentido, a los cristianos evangélicos toda la vida se nos juzgó por ser “agentes del NO”: NO al cigarrillo, NO al baile, NO al abuso del alcohol, NO al sexo fuera del matrimonio, NO a los juegos de azar… Nos han calificado como “La vanguardia del NO”.

Sin embargo, la realidad más cruda ha demostrado el rotundo error estratégico de ese juicio. Porque lo cierto es que la vida cristiana es la expresión mas profunda del SÍ… SÍ a la vida, SÍ al amor comprometido, SÍ a la felicidad de disfrutar de la esencia de la vida expresada en las relaciones humanas.

Tardíamente la civilización debe reconocer el error de la ausencia de principios rectores de la vida humana. Hoy las evidencias demuestran que los valores del Reino de Dios “son efectivos” para alcanzar la felicidad del hombre. Y estos valores ni siquiera distinguen raza o credo. No tiene que “hacerse” evangélico para abstenerse de fumar. No tiene que “hacerse” evangélico para abstenerse de practicar relaciones sexuales fuera del matrimonio (método preventivo universal y absoluto frente a los embarazos no deseados y la transmisión de enfermedades de índole sexual).

Como la Palabra de Dios no se equivoca al instruirnos sobre lo insensato de dañar nuestro cuerpo consumiendo tabaco, y hoy, ya no solo lo comprobamos los cristianos evangélicos sino las estadísticas mundiales, tampoco temamos en proclamar esta verdad frente a la despenalización del consumo de drogas, o frente al tema del aborto.

DIOS NO SE EQUIVOCA. Queda demostrado.

Así, queda demostrado también, que la “supuesta” libertad de aquel que vive ajeno a los principios rectores de la Palabra de Dios, experimenta en realidad una profunda esclavitud, como por ejemplo, la de miles de millones de personas frente al flagelo del tabaquismo. O de tantos y tantos individuos que detrás de “los burros”, la ruleta o la quiniela (a pesar de una máscara de cultura y coherencia) han debido afrontar la terrible experiencia de la ruina, por haber apostado todo al azar, especulando aun con la posibilidad de estar financiando “obras de bien”, según la proclama oficial. No tiene sentido. Las obras de bien se financian con el sacrificio de la generosidad. No apostando a la destrucción financiera por el azar.

Los valores del Reino de los Cielos son la expresión más cabal del AMOR de Dios, que establece principios para que quienes los abracen experimenten la felicidad de la virtud y el gozo de la libertad.

La Biblia es clara: “…todo me es lícito, pero no todo conviene, … pero no todo edifica” (1º Corintios 10:23).

He ahí la esencia del libre albedrío.

Amados hermanos, no solo seamos plenos beneficiarios de la gloriosa libertad que nos imparte nuestro Señor Jesucristo, también agotemos todos nuestros recursos en compartirla. Proclamemos los libertarios principios del Reino de Dios en todo ámbito, esfera o sistema social. Pongamos la luz de la Verdad en lo más alto, con esfuerzo y valentía, a fin de ser agentes permanentes de la transformación de Dios operable en la vida de los individuos y en las sociedades que, como vemos, lo necesitan con urgencia.

Contamos con todo el respaldo del poder de Dios para semejante empresa. ¡Ánimo! El mundo, sin darse cuenta, NECESITA EL ETERNO MENSAJE DEL REINO. ¡Y para eso estamos! (Pr.Rubén Proietti)

 
4 Jun '06

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