EL MAGNIFICO DERRUMBE – Cap. 7



Capítulo 7

Rasgos escatológicos cristianos

El futuro es para la mayoría de las personas un enigma incómodo. Tanto para aquellos que, a fuerza de sufrir momentos malos y situaciones adversas, esperan un mañana mejor, como para quienes solo esperan que nada cambie, satisfechos de su situación presente, para todos ellos, la noción del paso del tiempo y la incertidumbre de lo que vendrá representan eventualmente una molesta expectación. Si la aparición inopinada de cambios en lo personal y familiar puede alterar la marcha de la vida de una persona, imaginemos los trastornos provocados por cambios o convulsiones sociales, nacionales o globales, y la inseguridad que viven las gentes cuando rumores de cambios de gran magnitud se elevan sobre el horizonte, acercándose inexorablemente como las nubes de una tormenta.

El pensamiento cristiano incluye la perspectiva de un futuro que ya está escrito, revelado y anunciado en los libros de la Biblia. El horizonte temporal de la fe y doctrina cristianas se extiende hacia la eternidad, y la cronología de eventos que la Palabra de Dios menciona tiene en parte el carácter apocalíptico que las gentes en general asocian con un futuro sombrío y convulsionado (Mateo 24:6,8,29; 2 Pedro 3:10,12), sin olvidar la profecía bíblica de la venida de un individuo muy maligno conocido como el anticristo (1 Juan 2:18) al que se asocia con una señal especial (Apocalipsis 13:18).

Todo esto según la Biblia. Estas cosas han sido tomadas para servir de base a guiones de producciones cinematográficas, de corte apocalíptico, tan diversas como variadas fueron las inventivas de sus guionistas y productores (La Profecía I, II, III, La Séptima Profecía, El Día Final, etc.); y ninguna, por supuesto, ajustada a lo escrito en la Biblia. Pero la escatología bíblica, la profecía acerca del futuro, tiene otra faceta además de los desastres, cataclismos y tragedias que acarrean sufrimiento al ser humano, y continuos reveses al progreso y bienestar de la humanidad. Esa faceta incluye la desaparición final del origen y la razón del mal, el agente personal de toda la malignidad desatada en el mundo (Apocalipsis 20:10), el final definitivo de las guerras (Isaías 2:4) y la renovación de la naturaleza (Isaías 11:6-7). También se incluye en esta faceta positiva del futuro según la Biblia la erradicación de la enfermedad que causa sufrimiento al género humano (Apocalipsis 22:2), la desaparición de las aflicciones, angustias, y de toda tristeza (Apocalipsis 21:4), y la restauración del estado primordial paradisíaco, sin tener que sufrir más los efectos del pecado (Apocalipsis 22:3).

Por lo expuesto, hay un futuro según la Biblia. Un futuro radiante para aquellos que han depositado su fe en el Cristo de las Sagradas Escrituras, el que murió en una cruz y resucitó al tercer día, el que ascendió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios, y “… juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino” (2 Timoteo 4:1).

De hecho, es positiva la suposición de que esta civilización global que estamos viviendo, la civilización de la informática y los viajes espaciales, de la alta tecnología médica y los electrodomésticos inteligentes, la era de la moral muerta y la ética de situación, con todo lo que esta época es y representa, caerá. Y caerá con violencia. La Biblia dice que el engaño del enemigo oculto sobre la humanidad llegará al extremo de reunir a todas las naciones en una guerra global contra Jesucristo en su regreso. Guerra que la humanidad rebelde obviamente perderá, en el único combate que dicha guerra tendrá, la batalla de Armagedón. Luego vendrá lo que la Biblia llama y la teología conoce como el milenio; mil años de paz, en que se verán cumplidas las promesas del Antiguo Testamento, dadas por Dios a Israel, acerca de la venida del Reino de los Cielos a la tierra, con el Mesías, Cristo Jesús, gobernando visiblemente sobre el mundo, imponiendo justicia y equidad a todas las gentes.

Si acaso la nuestra fuera una civilización que, como la del Egipto de los faraones, la de los sumerios, babilonios, persas, o la de Grecia y Roma, estuviera destinada a caer y dejar lugar a otra que viniera después, al final del hilo de la historia humana se levantará una civilización final, no por el esfuerzo de los hombres, sino por obra de Dios.

“Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó … Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro” (Daniel 2:34,44,45a). Esta civilización final, gobernada según los principios absolutos de Dios, y regida por Cristo en persona, mostrará a los seres humanos cuál es la bendición de vivir sobre esta tierra en plena conformidad con la voluntad de Dios.
Para ese suceso portentoso, la cristiandad aguarda la segunda venida de Jesucristo, acontecimiento que está aún en el futuro

¿Un futuro próximo?
No podemos saberlo. Solo sabemos que, como creyentes, vivimos confiando en Dios y esperando que el desenlace de la historia humana nos alcance en cualquier momento; pues Jesucristo, el Gran Esperado por la Iglesia, dijo: “Ciertamente vengo en breve” (Apocalipsis 22:20).

Bibliografía del Ensayo EL MAGNÍFICO DERRUMBE


Las citas bíblicas fueron tomadas de la Santa Biblia, Versión Reina Valera, Revisión 1960 y 1995.

(1) Willmington H.L. La historia de Israel desde 70 d.C. hasta 1973 d.C. Auxiliar Bíblico Portavoz. Editorial Portavoz. Grand Rapids, Michigan, USA. 1995. Pags. 958-70.
(2) Vila S. El salto de la iglesia primitiva al establecimiento de la iglesia católica. Enciclopedia Ilustrada de Historia de la Iglesia. Editorial Clie. Barcelona, España. 1979. Pags. 51-58.
(3) Homo L. La catástrofe. Nueva Historia de Roma. Editorial Iberia. Barcelona, España. 1955. Pag. 403.
(4) Homo L. La catástrofe. Nueva Historia de Roma. Editorial Iberia. Barcelona, España. 1955. Pag. 425.
(5) Nelson W.M. Edad Media. Diccionario de Historia de la Iglesia. Editorial Caribe. Grand Rapids, Michigan, USA. 1989. Pag. 369.
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(7) Nelson W.M. Santo Imperio Romano. Diccionario de Historia de la Iglesia. Editorial Caribe. Grand Rapids, Michigan, USA. 1989. Pag. 940.
(8) Latourette K.S. La Europa Occidental: Decadencia y vitalidad. Historia del Cristianismo, Tomo I. Casa Bautista de Publicaciones. 1967. Pags. 731-94.
(9) Nelson W.M. Renacimiento. Diccionario de Historia de la Iglesia. Editorial Caribe. Grand Rapids, Michigan, USA. 1989. Pag. 904.
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(12) Sanz J.T. Editorial. El Islam. Estandarte de la Verdad. Fundación Editorial de Literatura Reformada. Madrid, España. Marzo de 1991. Nro. 12. Pag. 3.
(13) Kerkhof F.J. Isaac o Ismael: Dos proyecos paralelos. Estandarte de la Verdad. Fundación Editorial de Literatura Reformada. Madrid, España. Marzo de 1991. Nro. 12. Pags. 4-9.
(14) Baar M. Resurgimiento del Islam. Estandarte de la Verdad. Fundación Editorial de Literatura Reformada. Madrid, España. Marzo de 1991. Nro. 12. Pags. 42-46.
(15) Sanz J.T. Una aproximación a la mujer en el Islam. Estandarte de la Verdad. Fundación Editorial de Literatura Reformada. Madrid, España. Marzo de 1991. Nro. 12. Pags. 19-21.
(16) Reid J. Dios creó otros seres. Dios, el átomo y el universo. Editorial Caribe. San José, Costa Rica. 1976. Pags. 214-27.

29 Jun '06

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