PENSANDO “EN VOZ ALTA”


PENSANDO “EN VOZ ALTA”

 

¿TODOS VAMOS AL CIELO?
Estaba en Monterrey, México, cuando sucedió lo que es de público conocimiento: Se fue a estar con el Señor nuestro querido y famoso hermano JORGE PORCEL. Fui testigo del gran despliegue motorizado por Alberto Ávila, nuestro jefe de prensa que se encontraba allí también, y que ofició de portavoz de la familia del cómico argentino. Vi cómo, con un teléfono y una computadora, pudo informar a todo el mundo hispano de esta noticia. Eso no es todo, porque no es difícil de hacer, teniendo los contactos que suele tener un periodista, naturalmente. Lo asombroso fue la respuesta a ese anuncio. Cientos de medios no le permitieron comer y casi ni dormir. El hotel que lo alojaba, pareció convertirse en oficina de prensa para responder a todos los países sobre los detalles del acontecimiento. Luego, aprovechando la presencia de Palau en Miami por Expolit, Ávila monitoreó el culto especial de despedida a Porcel, que tuvo como orador al Dr. Palau.

Al regresar al país, el día de la inhumación de los restos, fui directamente del aeropuerto de Ezeiza al panteón de los actores en la Chacarita. Era casi imposible acceder al panteón de Actores, debido a la férrea presencia de periodistas de todos los medios de comunicación, los camiones de exteriores de todos los canales, el impacto de tantos artistas que se hicieron presentes conmocionados para rendirle el último adiós a nuestro querido “gordo”.

Aquí en Bs. As. fue el pastor Guillermo Prein del Centro Cristiano Nueva Vida, el pastor que lo bautizó a Porcel, quien dio el mensaje para una concurrencia sedienta de escuchar que hay esperanza para los que están en Cristo Jesús.

Pero particularmente, me llamó mucho la atención las expresiones públicas que en ese acto tuvieron los ex compañeros de Porcel, los artistas presentes, quienes entre otras cosas, ellos también expresaban que Porcel estaba vivo “porque no se puede morir nunca un hombre como él”. Decían que “ahora se había sumado a Olmedo y a tantos otros humoristas, que habían trasladado a los cielos ese don que Dios les dio”…

Y ahí volví a pensar: Qué gran necesidad tenemos como iglesia de volver y volver a proclamar el CLARO MENSAJE de salvación, porque son muchísimos los que están a nuestro alrededor que creen las cosas serias de acuerdo a la cultura o al entorno en que fueron criados o en el que se desarrollan profesionalmente, y no conforme a la FUENTE de esos temas profundos como lo es la Palabra de Dios.

¿Quién no escuchó decir que todos los caminos conducen a Dios…? Pero el mensaje del evangelio dice que hay UN SOLO CAMINO a Dios.

Quién no escuchó, como yo esa mañana, que al morir todos van al cielo, a descansar, a estar junto a Dios… Pero el mensaje del evangelio de Jesucristo dice claramente: que si confesamos con nuestra boca que Jesús es el Señor y creemos en nuestro corazón que Dios le levantó de los muertos, seremos salvos” Romanos 10:9.

Una cosa es decir, como dijo un actor, al enterarse de la muerte de Porcel, “que ahora, seguro que está haciendo reír a Dios y a los ángeles” y otra muy distinta es dar por sentado que ahora estará junto a todos los humoristas, no dando testimonio que aquellos hayan en algún momento rendido sus vidas a Cristo como lo hizo Jorge Porcel.

Por eso digo que estas expresiones y actitudes, como otras tantas de la vida de todos los días, nos lleven a no dar por conocido lo que para nosotros es muy sabido, y reconocer y entender que la gran mayoría de los que nos rodean NO CONOCEN las verdades elementales que libertan, traen paz, vida eterna, perdón y seguridad y que, por lo tanto, ES NUESTRO DEBER dárselas a conocer.

La gente cree que cree en Dios. Recientemente encuestas serias dan cuenta de que los argentinos somos más religiosos de lo que parecemos. Que solo un 2% se proclama “ateo”. Sin embargo, no existe mejor ejemplo que ver el comportamiento de nuestros compatriotas para darnos cuenta CUÁN ALEJADOS están de la presencia de Dios, de la Palabra de Dios, de creerle a Dios y ¡ni qué hablar de tomarlo en cuenta y obedecerle!

Si queremos cambiar de verdad, si queremos ser agentes de transformación en esta vibrante generación en la que Dios nos permite servirle, debemos mirar nuestro entorno con humildad, analizar nuestra vida y considerar nuestros anhelos. Y dejar tal vez de avanzar en pos de lo sofisticado, de “nuevas doctrinas”, dejar la búsqueda de sensaciones, de sentirnos bien, de acaparar dones, de crecer para adentro y tomar ejemplo de alguien como el legendario Dr. Billy Graham, que a la hora de presentar el evangelio, sin apartarse de las realidades del día presente, predica LA PARÁBOLA DEL HIJO PRÓDIGO con la unción de lo alto y con un índice de conversiones que produce escalofrío santo.
Pr. Rubén Proietti

Fuente: Aciera

www.iglesiaenmarcha.net

27 May '06

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