TRIBU URBANA


TRIBU URBANA

Se les conoce como ´góticos´ o ´siniestros´ y se distinguen por sus preferencias musicales y/o por su forma de vestir: de riguroso negro, con ropa barroca y símbolos religiosos y cadenas. Les gusta también empalidecerse el rostro con maquillaje. Pero, al parecer, un estudio escocés ha destapado otra realidad: su culto por la autolesión y la muerte.

De hecho, la investigación ha constatado que el mero hecho de pertenecer a esta corriente está asociado a una proclividad a cortarse, arañarse o hacerse marcas imperecederas corporales y a intentar quitarse la vida.

Estas conclusiones emanan de un trabajo llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Glasgow, en Escocia (Reino Unido).

ENTREVISTAS
El estudio se basa en entrevistas que se realizaron a un grupo de 1.258 chavales cuando tenían 11, 13, 15 y 19 años.

Ser miembro de la tendencia gótica se relacionó con un 53% de frecuencia de autolesiones a lo largo del tiempo y un 47% de tentativas de suicidio. Entre un 7% y un 14% se produce cortes, quemaduras o golpes que se interpreta como un trastorno adaptativo, de su incapacidad para enfrentarse a emociones negativas como la ira, la ansiedad, la frustración o la culpa. Sin embargo, se sabe que las autolesiones se vinculan a un mayor riesgo posterior de suicidio y trastornos psiquiátricos.

Doce de los 25 chavales participantes en la encuesta que se identificaron como miembros de esta tribu reconocieron que se habían autolesionado. Cinco de ellos lo habían hecho antes de sumarse al grupo, dos después y cuatro en el momento de unirse.

Los autores barajan dos posibles mecanismos para explicar esta asociación. Por un lado, que las lesiones pueden responder a un componente normativo del grupo. Pero, alternativamente, sugieren que podrían ser también que los propios chavales, con una particular proclividad a estas conductas, son los que se sentirían atraídos expresamente por esa corriente autodestructiva dentro de la cultura del grupo. Todo un culto por la autolesión y la muerte.

Fuente: EL MUNDO. Redacción: ACPress
 
29 Abr '06

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