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En un hecho histórico, el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet alista la creación de una Oficina de Asuntos Religiosos dedicada a las relaciones entre los diferentes credos y el Ejecutivo, tal como lo prometió en su campaña electoral.
Para la periodista Rocío Montes del diario El Mercurio, el tema reviste especial interés para la presidenta, tal como lo planteó en su programa de gobierno. “En el documento jamás se habla de una única Iglesia, evitando darle supremacía a la católica, sino que en todo momento se refiere a las iglesias”, indica.
La Oficina de Asuntos Religiosos, que se comenzará a diseñar una vez completadas las 36 medidas de los 100 primeros días de gobierno, promete un efecto “ecualizador” entre las diferentes religiones, sostiene Montes, y será una especie de “ventanilla única” para nivelar los vínculos de los diversos sectores religiosos con La Moneda.
Este hecho, refiere la autora, en coincidencia con algunos sectores de la Concertación, podría generar cierto impacto en la sensibilidad católica, del mismo modo que ocurrió con la Ley de Libertad de Culto de 1999, que provocó la protesta de la jerarquía.
La institucionalidad que creará el gobierno de Bachelet podría estrechar la distancia existente entre la Iglesia Católica y los grupos religiosos minoritarios en Chile, señala Montes.
Las relaciones de la presidenta Bachelet con los evangélicos no son nuevas, se remontan a los tiempos en que era ministra de Salud y después de Defensa.Los contactos con los evangélicos se mantuvieron durante la campaña presidencial de Bachelet y de hecho siempre se tuvo en cuenta que más de un millón 600 mil chilenos profesan este credo.
El obispo de la Iglesia Pentecostal Apostólica y coordinador del Comité de Organizaciones Evangélicas (COE), Francisco Anabalón, cuenta que cada vez que se han reunido con Michelle Bachelet, le piden autorización para orar. “Ella acepta, dice, y en silencio escucha las oraciones”.
A diferencia del ex presidente Ricardo Lagos, Bachelet no es bautizada. Proviene de una familia laica, y su padre y abuelo materno, pertenecían a la Gran Logia. Su único matrimonio no fue por la iglesia.
Por ello, dice la periodista, Bachelet no se impuso metas complejas desde el punto de vista valórico. “Con un gobierno de sólo cuatro años, ella determinó no enredarse con temas que, por ejemplo, la podrían complicar con la Iglesia Católica”, señala un asesor de La Moneda.
Ese hecho, según la autora, quedó demostrado esta semana, cuando el gobierno anunció que no insistirá en reponer el veto sobre la Ley de Clonación y Genoma Humano, en trámite en el Senado, y que amenazaba con ensombrecer sus relaciones con la Democracia Cristiana.
Fuente:ALC
 
 
19 Abr '06

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