LA CONVERSIÓN DE RAHMAN


LA CONVERSIÓN DE RAHMAN
 

 


Un vocero de la presidencia de Afganistán dijo que un ciudadano de ese país, a quien se juzga por convertirse al cristianismo, podría ser liberado próximamente. Abdul Rahman podría encarar la pena de muerte si se concluye el proceso en su contra.
Su suerte motivó la intercesión de líderes occidentales, como el presidente de EE.UU., George W. Bush o la canciller alemana, Angela Merkel. Sanjoy Majumder, de la BBC, analiza el caso de Rahman, quien vivió nueve años en Alemania y se convirtió al cristianismo mientras trabajaba para una organización humanitaria de Pakistán.

La creciente presión internacional en el caso de Abdul Rahman está forzando al gobierno de Kabul a ejecutar un delicado acto de balance entre los aliados occidentales y las fuerzas religiosas conservadoras en Afganistán.
Según la interpretación de la Sharia, o ley islámica, en la cual se basa la constitucón afgana, el converso encara la pena de muerte si no reniega de su nueva fe y vuelve al Islam. 

“El profeta Mahoma dijo varias veces que aquellos que abanadonan el Islam deben ser ejecutados si no vuelven a al Islam”, dijo el juez que lleva el caso, Ansarullah Mawlafizada.
“El Islam es una religión de paz, tolerancia, amor e integridad. Por eso le hemos dicho al acusado que si se arrepiente y vuelve al Islam lo perdonaremos”, declaró el juez a la BBC.
“Se lo merece”
Los comentarios de Mawlafizada son un indicador de por qué el presidente afgano, Hamid Karzai -quien tiene una reputación de pro-occidental, enfrenta opciones difíciles.
El mandatario no se ha pronunciado públicamente sobre el caso aunque declaraciones emitidas desde la sede del ejecutivo han dejado en claro que el gobierno “respeta los derechos humanos y la libertad personal”, pero que el país “tiene un sistema judicial independiente”.

 


En la práctica la situación es todavía más delicada. 
 
Mohammed Qadir, residente de Kabul
El sistema judicial afgano está dominado por un sector religioso conservador, con el que -en opinión de muchos- Karzai tiene dificultades de entendimiento.
Peor aún: al parecer la mayoría de la población considera que Rahman estuvo errado al convertirse al cristianismo y “merece” que se le ejecute.
Los sermones de las plegarias del viernes en las mezquitas de Kabul trataron el caso y la oleada internacional que ha despertado.
“No dejaremos que nadie interfiera en nuestra práctica religiosa”, declaró el clérigo Inayatullah en la mezquita Pulakasthy, una de las más grandes de Kabul.
“Lo que Rahman hizo está mal y merece el castigo”, añadió.
Opinión pública
El caso no ha alcanzado todavía la magnitud que alcanzó la reciente publicación en la prensa europea de caricaturas del profeta Mahoma. Todavía no se han originado protestas callejeras.
Pero hay pocas dudas de que las pasiones son volátiles y sólo falta que se prenda la primera chispa.
“¿Qué hay de malo con el Islam como para que él se convierta a otra religión?”, declaró exaltado un creyente que se identificó como Abdul Zahid Payman.
“El tribunal debe castigarlo y merece la muerte”, opinó.
Pocos parecían dispuestos a escuchar los clamores occidentales a favor del converso.
“La ley islámica dice que debe ser condenado porque Dios dijo claramente que el cristianismo está prohibido en nuestra tierra”, expresó otro fiel, Mohammed Qadir.
“¿Quién es Estados Unidos para decirnos lo que tenemos que hacer? Si Karzai los escucha habrá Jihad (´Guerra Santa´)”, agregó.
Grietas y contradicciones
Los gobiernos occidentales han ejercido presiones para la creación de un Afganistán moderado y democrático que destierre su pasado Talibán.
 
Los sermones de las plegarias del viernes trataron el caso.
Pero los analistas opinan que a veces se olvida el factor de que la sociedad afgana es profundamente conservadora con gran arraigo en la tradición tribal.
“Este es un país musulmán. El Estado es musulmán y musulmán es el 99% los afganos”, recordó el juez Ansarullah Mawlafizada.
La Constitución afgana de 2004 define que ninguna ley puede contravenir los principios del Islam.
A la vez establece el respeto a la libertad personal y a los tratados internacionales de derechos humanos.
“Se trata de un texto deliberadamente ambiguo que intenta enmascarar las grietas y contradicciones de Afganistán”, manifestó en privado un profesor de leyes afgano.
“Ahora las contradicciones se han puesto de manifiesto”, concluyó.
Fuente:BBC Mundo / Por:Sanjoy Majumder
Foto:BBC MUndo
24 Mar '06

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