INFORME ESPECIAL

INFORME ESPECIAL

Telecinco ha emitido el pasado 18 de febrero –en horario infantil- un video que ya se había difundido por internet con el título “Jesús Christ, The musical”. Se trata de un claro escarnio hacia la persona y figura de Jesús, que baila en taparrabos en medio de las calles y entre personajes de Hollywood de forma denigrante, para ser finalmente atropellado por un autobús.
Telecinco se ha metido en un lío por la emisión de un vídeo denigratorio de la figura de Jesucristo en un programa emitido en horario infantil. Sucedió el sábado 18 de febrero. El programa era ese mixto de zapeo llamado ‘Visto y no visto’. La hora, entre once y doce de la mañana. El contenido, una parodia con bastante mala intención de diferentes aspectos de la iconografía cristiana –hay en Internet páginas que lo muestran-, parodia simplemente chabacana para los neutrales y sin duda ofensiva para los creyentes.

TELE5, A LOS TRIBUNALES
El episodio había sido silenciado, pero ahora se convierte en noticia porque hay asociaciones que se han propuesto llevar a los tribunales a los responsables del canal. En este caso hay tres problemas al mismo tiempo. Uno atañe al perfil de los programas de zapeo: los “programas batidora” son, en general, bastante reprobables, porque se limitan a una acumulación de imágenes impactantes sin más criterio que lo llamativo, lo violento o lo escandaloso, de manera que se convierten en trampolines para lo peor. El segundo problema es el del horario infantil: por mucho código que hayan firmado, la realidad es que todos los canales españoles –todos- violan sistemáticamente el horario protegido y parecen incapaces de hacer televisión adaptándose a las exigencias y necesidades de ese público. Y el tercer problema es el verdadero fondo del asunto: en materia religiosa, la frontera entre la sátira y la blasfemia es delgada como un hilo de alambre, y los canales deberían llevar cuidado cuando dan vía libre a los funámbulos.

JESÚS, MAHOMA Y LA SHOA
Como todo esto ocurre después del “caso Mahoma”, el episodio cobra unos colores mucho más intensos. Una cuestión de principio: no hay un “derecho a la blasfemia”; ni contra el Islam ni contra ninguna otra religión. Hay un derecho a la crítica y la parodia forma parte de él; pero la parodia, como es sabido, tiene su límite en conceptos como el honor, la dignidad, el respeto a las creencias, etc. No todo vale. De hecho, a nadie se le ocurriría en nuestros canales ridiculizar la Shoah o a Mahoma.

Sin duda, conviene que los que hacen comunicación reflexionen sobre la manera de gestionar este tipo de asuntos. Porque a fecha de hoy, y por lo que se va viendo, el único modo de que respeten tus creencias es reaccionar violentamente cuando alguien las pisa. Y eso, evidentemente, no puede ser la norma. Debería ser factible combinar el derecho a la crítica con el respeto a las creencias de la gente. Más allá de este caso concreto, los canales tienen que tomarse en serio de una vez sus responsabilidades en el horario protegido.
Fuente: Colpisa. Redacción: ACPress

11 Mar '06

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