¿QUIEN ES EL LEON?

¿QUIEN ES EL LEON?

Cuando vi la sinopsis de Narnia por primera vez, me pareció ver una batalla épica, con personajes vestidos a la usanza medieval y seres fantásticos. Entonces pensé: se viene otra como El Señor de los Anillos. Tiempo después me enteré que la película Las Crónicas de Narnia está basada en un libro homónimo, escrito por C. S. Lewis. Ahí la cosa me llamó la atención, porque yo sabía que C. S. Lewis había sido un escritor cristiano.
De hecho, Clive Staples Lewis fue un crítico literario, novelista, poeta, filósofo y apologista, de origen inglés, nacido en Belfast, que vivió entre los años 1898 y 1963; cristiano anglicano, pasó por un período de ateísmo durante sus años universitarios, combatió en la Primera Guerra Mundial, y recorrió un peregrinaje espiritual hasta regresar a la Iglesia Anglicana. De él se escribió que tenía el “don poco común de hacer legible la religión”. Evitando las distinciones denominacionales, C. S. Lewis llamaba a su fe “cristianismo y nada más”. De su pluma surgieron, entre una multitud de libros, las siete Crónicas de Narnia.
Después de considerar, y llamarme la atención, que el autor de Narnia era cristiano, escuché al señor Daniel Lucas de Telemundo 12, hablando del, en ese momento, próximo estreno de esta película, refiriendo que en Inglaterra los ministros protestantes habían manifestado que el film volvería a llenar las bancas de la iglesia; también dijo que las iglesias evangélicas del Reino Unido estaban obsequiando entradas para que la gente fuera a ver esta película. Mientras el citado crítico cinematográfico hablaba, el canal ponía a las imágenes de la nota el subtítulo: “cine religioso”. Haciendo un breve paréntesis, esto es una pequeña muestra de que en lugares donde uno piensa que las cosas se hacen con profesionalismo, a veces se hacen a la apurada y sin pensar.
Porque cuando uno ve El León, La Bruja y El Ropero, en lo menos que piensa es en cine religioso. Dejando la crítica cinematográfica para quienes saben de eso, las Crónicas de Narnia nos cuentan la aventura vivida por cuatro niños, atrapados en la dura realidad de la Segunda Guerra Mundial, que a través de una puerta mágica acceden a Narnia, un mundo fabuloso gobernado por una bruja malévola, que lo ha sometido a un invierno que lleva cien años. En ese mundo, un ser majestuoso llamado Aslan está reuniendo a todas las criaturas para luchar contra la bruja, y así liberar Narnia de su malvado gobierno. La llegada de los cuatro niños (dos niños y dos niñas) marca el cumplimiento de una antigua profecía en la que se refiere que “dos hijos de Adán, y dos hijas de Eva” llegarían para derrotar a la bruja. Lo épico y lo fantástico se combinan en una monumental alegoría de la eterna lucha entre el bien y el mal. Aquella primera evocación de una cierta semejanza con El Señor de los Anillos halla en esto un punto de apoyo, sin olvidar que C. S. Lewis y J. R. R. Tolkien, el autor de El Señor de los Anillos, eran buenos amigos. En su obra, Tolkien nos muestra en Aragorn al legítimo Rey de la Ciudad Blanca (!) de Gondor, que regresa luego de una prolongada ausencia para librar la guerra definitiva contra Sauron, el Señor Oscuro (!), al que derrota impidiendo que conquiste el mundo y destruyendo para siempre su reinado, para luego tomar el reino y sentarse en el trono de la Ciudad Blanca.
En Narnia, C. S. Lewis va aún más lejos en su alegoría. Quizás la profusión de alusiones a magos, brujas y encantamientos, pueda hacer fruncir el ceño a los celosos y ortodoxos cristianos que ven en la magia y la brujería prácticas paganas abominables y condenadas por Dios, y por lo tanto algo con lo que no deben tener ningún contacto (NI HABLAR de Harry Potter, otra alegoría de la lucha entre el bien y el mal). Pero en Narnia C. S. Lewis introduce en ese mundo mágico la figura augusta e imponente de Aslan, un enorme león inteligente, valiente, puro y bondadoso. Durante el transcurso de la trama, uno de los niños traiciona a sus tres hermanos y a las criaturas que los han ayudado. En un pasaje de la película, la bruja malévola se presenta en el campamento de las huestes del bien y reclama la sangre del traidor, por virtud de una ley de Narnia. Aslan sosiega a la bruja, ofreciéndose a morir en lugar del culpable. Luego sigue la escena más removedora y conmovedora de la película. Cuando llega la noche, el gran león camina en silencio hacia un altar de piedra donde le espera la bruja. Una multitud de seguidores y esbirros de la bruja, a cual más demoníaco en su apariencia, lo rodean, se burlan de él, lo golpean, lo tiran al suelo, y Aslan no abre su boca. Atado, es arrastrado al altar de piedra, y una vez allí, la bruja maldita lo humilla, rapándole su cabellera; y Aslan no abre la boca. Luego, el gran león es asesinado. Las niñas, las “dos hijas de Eva”, lloran toda la noche sobre el cadáver de Aslan. Cuando amanece, mientras se van, sobreviene un terremoto; ellas vuelven, viendo que el altar de piedra está partido por la mitad, y el cadáver de Aslan no está. Momentos después, el gran león aparece vivo otra vez.
¿Quién es el león?
Casi al final de la película, uno realmente disfruta viendo el rostro de asombro de la bruja, al ver que Aslan está otra vez con vida, por lo que exclama: “¡Imposible!”
Espero que ustedes también entiendan, disfruten, y sean conmovidos sus corazones por el Gran Sacrificio de Aquel que Lewis representó tan bien.

Yo no me dije «Representemos a Jesús, tal como es en nuestro mundo, en la figura de un león en Narnia». No, yo me dije: «Supongamos que hubiese un país como Narnia y que el Hijo de Dios, así como se hizo Hombre en nuestro mundo, se hizo León allí y entonces imaginemos lo que sucedería». Si lo piensan bien, verán que es algo totalmente distinto. (C. S. Lewis)

Dr. Alvaro Pandiani
Uruguay

25 Ene '06

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