La oración importuna

LA ORACION IMPORTUNA

Lectura: Lucas 11.

¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice
“Amigo, préstame 3 panes, porque un amigo mío ha venido a mi de viaje y no
tengo qué ofrecerle?

Hacía 3 días que Frodo desapareció.
Ese domingo, mi hija menor (7) Josefina, amaneció llorando por su gato. Le
pregunté si había orado a Dios por Frodo. Respondió que no quería molestarlo
por un gato. Sin vacilar, le dije que orara. Luego de orar rápidamente por
toda la familia y amigos, oró largamente por su gato.

Días atrás, en mi Bufete, un señor apesadumbrado por problemas, me respondió
lo mismo, no quería molestar a Dios con lo suyo.

Respecto a la expresión el “Pan Nuestro de cada día dánoslo hoy”, Lutero
enseña que el Pan, a que hizo referencia Jesús, no es un pan espiritual, ni
guarda relación con la Santa Cena, sino que apunta a “nuestras necesidades”
de “cada día”: alimentos, ropa; salud, familia, trabajo, preocupaciones del
día, etc.

Necesidades, y no lujos.

En Lucas 11, luego del Padre Nuestro, Jesús nos anima a una oración tenaz,
importuna y constante.

Cuando volvíamos de la Iglesia, Josefina confiaba ver al gato nuevamente.
Llegamos, nos sentamos a almorzar, cuando íbamos a agradecer por los
alimentos, por la ventana apareció Frodo después de 3 días, el luto de Jose
se convirtió en alegría para todos.

Dios oye y responde, aún la oración más importuna, por que es un Padre muy
grande, que no se “desborda” por atender mayores tragedias.

20 Jun '05

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