COLOMBIA

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Aún cuando, para escapar de los grupos guerrilleros que se han adueñado de la selva colombiana, miles de aldeanos huyen a las ciudades, los misioneros autóctonos permanecen en medio de la tormenta, ministrando tanto a los más pobres como a los más peligrosos.
Los ataques recientes y comunicados realizados por los miembros del grupo izquierdista conocido como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) indican que no están disminuyendo su poder (como algunos esperaban). De hecho, según el líder de una misión autóctona localizada en zona rural de Colombia, de los 40 años que lleva trabajando en la zona, los últimos 10 años han sido los más peligrosos de su ministerio.
Aún así no se marchan del lugar. Éste señala que: “el Señor me ha llamado a compartir el evangelio con los miembros de las guerrillas. Por eso es que todavía estamos aquí”.

Las guerrillas espían a las congregaciones cristianas, y en ocasiones esto ha servido para traer a algunos de ellos a Cristo. Para asegurarse de que no se dice nada negativo sobre las guerrillas, los comandantes envían a sus encubiertos a asistir a los cultos; pero una vez allí, muchos han contestado el llamado del Señor.
Entre las guerrillas, el método más común de evangelismo es la construcción de una relación personal o amistad. Hace mucho años, “José”, un misionero, hizo a mistad con el comandante de un grupo guerrillero. Pasados unos menos del primer contacto, José supo que el comandante había asesinado a un miembro de su congregación. Inmediatamente fue a la casa del guerrillero y le habló, a él y a su familia, sobre el amor del Señor, sin embargo, las palabras no parecieron dar fruto. Poco después el comandante se mudó a otra aldea y allí continuó su vida de odio, violencia y venganza.
Con mucha regularidad José y su congregación oraban por ese guerrillero. Años más tarde vieron cómo el Señor contestó sus oraciones.

El misionero cuenta: “Cuando fui a otra aldea a compartir el evangelio, me encontré con el comandante de la guerrilla. Estaba bebiendo con algunos de su grupo, pero me reconoció, así que se me acercó y me ofreció una soda. Me pidió que visitara su casa y orara por su familia. Ese mismo fin de semana un hermano y yo visitamos su casa. Ahí compartimos la historia de la salvación. Este fue el primero de muchos viajes que hicimos a su casa. Luego de mucho compartir, todos aceptaron a Jesucristo como su Salvador. Fueron bautizados en el mismo río que tantas veces había navegado para visitarlos”.
Por favor, oren por el comandante, y por los guerrilleros para que, estos misioneros autóctonos los traigan a Cristo. Pues, una vez salvados para Cristo se enfrenten a la persecución de sus ex – líderes y compañeros.

Conversiones como éstas también atrae gran oposición al cristianismo: los líderes de la guerrilla, furiosos porque la “religión” hace que sus guerrilleros depongan las armas y deserten de los grupos que se oponen a la fundación de iglesias en las áreas que controlan.
Al azar han confiscado múltiples templos. Tal es el caso de dos aldeas en donde, ahora, como ambos pastores fueron expulsados de sus hogares, la congregación tiene que caminar todo el día para asistir al culto del domingo en una aldea vecina, o esperar la visita mensual que hace el misionero itinerante.
Oren para que el Señor continúe protegiendo a los misioneros autóctonos de la selva colombiana.

Fuente: “Primicias” de Christian Aid Mission

5 Abr '05

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