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Talca – 13 de Abril 2005 – El pastor evangélico Luís Valdés Bravo nunca pensó que lo infraccionarían y menos que iría a parar a la cárcel por dar a conocer la palabra del Señor. Sin embargo, le sucedió y pese al tiempo transcurrido aún no le encuentra una explicación lógica a lo vivido.

Si bien el origen del caso se remonta al 2002, cuando se le cursó una infracción por haber vulnerado una norma sobre ruidos molestos en Talca, en las últimas semanas, sumó un nuevo capítulo a raíz del pago de la multa de 60 mil 300 pesos y previamente haber pasado 24 horas en la cárcel. Luís Valdés es pastor hace tan solo dos años de la Congregación Evangelica “Jesús Tu Amigo Fiel”, cuyo templo está ubicado en calle 7 Oriente, entre 1 y 2 Sur.

Relató que un día –no recuerda la fecha exacta, pero del año 2002- y mientras predicaba la palabra del Señor con un micrófono, parlantes y un teclado para las alabanzas, acompañado de 15 miembros de su iglesia, un carabinero –cuyo nombre no lo sabe- se le acercó y le cursó la infracción. Confesó que en ese momento no consideró grave la amonestación de parte de Carabineros por lo que no se preocupó mayormente, más aún cuando con posterioridad se cambió de domicilio desde la población Independencia a la Villa Las Américas.

Por lo mismo, nunca trató de aclarar la situación y menos pensó que ello podría significar un acto de rebeldía. El tiempo fue pasando y nada se sabía de la infracción que se le había cursado, hasta que este año, a mediados de marzo, y luego que la Policía de Investigaciones lograra localizarlo, Luís Valdés recibió una citación para comparecer al Segundo Juzgado de Policía local.

Fue así como el pasado 17 de marzo acudió al juzgado que está frente a la Plaza de Armas de Talca, donde un secretario le indicó que debía pagar una multa -60 mil 300 pesos-, a lo que el pastor se negó, solicitando antes una entrevista con el juez. Luís Valdés señaló haberle argumentado en esa ocasión al magistrado que como pastor predicaba en la calle y que por lo mismo no le resultaba lógico tener que pagar una multa, existiendo más encima la Ley de Culto que acoge a las religiones.

Su relato señala que ante la negativa a cancelar la multa, el juez le advirtió que si no lo hacía debería cumplir con reclusión nocturna. Y el magistrado cumplió su palabra, remitiendo al pastor a la cárcel por 24 horas, reparando en el comportamiento que éste había mostrado. Ese mismo día, Luís Valdés fue llevado hasta el recinto penitenciario ubicado en Alameda para que cumpliera con su arresto entre las 18:00 horas del jueves 17 y las 18:00 horas del día siguiente. Una vez recuperada la libertad y a pesar de estar convencido que no había hecho nada malo, decidió cancelar la multa, y continuar por cierto, predicando en la vía pública, tal como lo ha venido haciendo los días viernes durante los últimos cuatro años, incluso antes de que fuera pastor.

El juez Demetrio Bader explicó que la multa aplicada se basó en la vulneración del Decreto de Alcaldía Nº 210 del 25 de enero de 1994, sobre ruidos molestos, promulgado por el fallecido alcalde José Fernández Llorens. Precisó que la fiscalización en el cumplimiento de la normativa corresponde a Carabineros y la determinación de la sanción, al Juzgado de Policía Local.

Pero la experiencia vivida no terminó por ahuyentar a Luís Valdés. Es más, el pastor, señaló que continuará con su labor evangelizadora, esperando que las autoridades y la comunidad en su conjunto, comprendan lo que hace, más aún cuando –apuntó- hay locales comerciales en calle Uno Sur que instalan parlantes en sus accesos y emiten hacia el exterior música a alto volumen, mucho más que sus predicas. Por lo pronto, Luís Valdés espera reunirse con el alcalde Patricio Herrera (PS) para plantearle la insólita situación vivida a objeto de que no le vuelva a suceder a ningún otro pastor.
Fuente: AGENCIA DE NOTICIAS “ORBITA”

17 Abr '05

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