VIETNAM

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A pesar de que en noviembre el gobierno comunista de Vietnam aprobó la Ordenanza sobre Religión, la cual se supone garantiza libertad de religión a todos, las instancias de opresión a las que se enfrentan los creyentes de las etnias más remotas continúa siendo la misma. En algunas instancias hasta ha empeorado.

El líder de un ministerio autóctono informa que de los 179 creyentes (que se sabe están encarcelados por su fe), algunos han sido liberados, aunque, debido a las heridas que sufrieron mientras estaban en cautiverio, dos murieron poco después de regresar a sus hogares. El líder informa que por las golpizas que reciben constantemente, de aquellos que todavía están presos, muchos han quedado ciegos o paralizados.
Incidentes como estos ocurren a pesar de la ordenanza más reciente del gobierno hacia la religión. La nueva ordenanza fue efectiva el 15 de noviembre e indica: “Los ciudadanos tiene el derecho a la libertad de religión, de tener una religión, y la libertad a no creer en nada y a no tener una religión”. Sin embargo, la ordenanza procede a rodear esa “libertad de religión” con tantas cláusulas condicionales y requisitos que muchos se cuestionan si verdaderamente garantiza la verdadera libertad de religión.

La vida diaria de las etnias cristianas de ciertas áreas se ven afectadas por tales políticas. Simplemente por que sus padres son cristianos, los niños son expulsados de las escuelas. En algunas áreas a los creyentes se les prohíbe utilizar el agua de los pozos públicos. Por lo que se ven obligados a recoger agua contaminada de los ríos o tratar de cavar pozos cerca de las orillas del río para así poder obtener agua limpia del acuífero.
Miles de creyentes han sido obligados a abandonar sus hogares y aldeas, despedidos de sus empleos o arrestados. Para sobrevivir, las familias de los pastores encarcelados, incluyendo los niños, tienen que trabajar todo el día en los sembríos de café o arroz.

Aún así, la palabra del Señor continúa esparciéndose por todo Vietnam. Misioneros autóctonos llevaron un monje budista a los pies del Señor y ahora éste es una gran fuerza evangelística, testificando a todo aquel que alguna vez lo siguió. Hace poco, más de 700 cristianos se graduaron del programa de liderazgo del ministerio y han sido enviados como misioneros para discipular a sus compatriotas.
Oremos para que este crecimiento continúe, y para que los hermanos y hermanas en Cristo de Vietnam se mantengan firmes ante la persecución. También, recuerden las familias de aquellos que están prisioneros o han muerto por su fe.
Fuente: “Primicias” de Christian Aid Mission

10 Mar '05

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