TESTIMONIO

TESTIMONIO

( Tsunami (del japonés tsu: puerto o bahía, nami: ola) es una ola o serie de
olas que se produce en una masa de agua al ser empujada violentamente por
una fuerza que la desplaza verticalmente. Este término fue adoptado en un
congreso de 1963.
El término correcto en castellano, según el Diccionario de la Real Academia,
es maremoto ).

Luego de la muerte de su esposa, en India un obrero del evangelio solicita
oración.
Según los informes de las pérdidas por el tsunami preparados por los
ministerios autóctonos en los campos del sur de Asia que continúan llegando,
Christian Aid sufre junto con los misioneros que han perdido a seres
queridos. Exhortamos a todos los cristianos del mundo a orar por los
hermanos y hermanas que tienen que resignarse ante estas pérdidas.
El líder de un ministerio que trabaja entre las tribus de las Islas Andaman
en la costa de India nos confirmó que uno de sus obreros, David Adhikesavan,
perdió a su esposa Ester en el tsunami. A continuación la carta que éste
escribiera solicitando oración: “En la mañana del domingo 26 mi esposa se
levantó a las 3:30 AM para orar y preparase para el culto navideño. La
promesa que el Señor nos había dado para el nuevo año se encontraba en
Isaías 12:2 “He aquí, Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré;
porque mi fortaleza y mi canción es Jehová quien ha sido salvación para mí”.
Mi esposa solía decir que este versículo era una gran fuente de solaz para
ella.

La furia del tsunami nos alcanzó a la misma vez que nos preparábamos para el
culto. Las personas de las áreas cercanas entraron corriendo al templo.
Todos nos aferramos a ventanas, puertas o lo que pudimos encontrar. Mi
esposa y algunos otros se asían de mis hombros y brazos.
De pronto la ola nos golpeó y sumergió a todos. Destruyó las paredes del
templo. Cuando éramos arrastrados pude ver a mi esposa. No la podía
alcanzarla así que le grité que se aferrara de cualquier árbol que flotara
en el agua. Esta fue la última vez que la vi.
Las aguas me ahogaban, pero pude salir a flote. Un árbol pasó flotando y me
aferré a él. La fuerza de la ola me arrastró media milla fuera del templo.
Fui golpeado en la cabeza, los pies y manos, pero el Señor me dio fuerzas
para mantenerme aferrado del árbol.
Entonces, la ola que me arrastraba tierra a dentro comenzó a regresar hacia
el mar. Durante todo este tiempo estuve orando y citando las Escrituras. En
ese preciso momento vi un árbol que todavía estaba de pie y brinqué del que
flotaba para agarrar a éste. Si no lo hubiera hecho estaría desaparecido.

El agua comenzó a bajar, así que, pensando que todo estaba bien me bajé del
árbol. De pronto, vi como otra ola venía hacia mí. No sé cómo tuve fuerzas,
pero, rápidamente me volví a trepar en el árbol.
Me quedé en el árbol hasta que las aguas bajaron. Como estaba muy mal
herido, algunos sobrevivientes que me vieron, me ayudaron a caminar las tres
horas que se necesitaban para llegar al hospital.
Por la gracia del Señor, pude conservar mi vida. Mis tres hijos, que están
en Port Blair (capital de las Islas Andaman), milagrosamente también
sobrevivieron. Pero nunca volvía a ver a mi esposa.
Le doy gracias al Señor por mi esposa. Ella fue una gran fuente de fortaleza
y motivación. Ella fue la razón de mi crecimiento en el ministerio. En esta
hora de dolor y sufrimiento humildemente les pido que oren por mí.”

Salmo 116:15 “Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos”.
Fuente: “Primicias” de Christian Aid Mission

Nota de Redacción
Iglesia en Marcha .net se une a nuestros hermanos y a la población de los
diferentes países afectados por esta catástrofe geológica, llamando desde
aquí a estar orando para que en esta trágica hora, el amor de Dios
representado en la persona de Jesucristo y reflejado por nuestro hermanos
allí, sea de consuelo y Salvación para muchos.

29 Ene '05

Deja un comentario

*