MEDITACIONES

MEDITACIONES
“Estar por el otro”

“Yo reconozco que todo lo puedes y que no hay pensamiento que te sea
oculto..”
Lectura Job 42:1-6

Cautivado por el brillo de su lenguaje, he leído y releído el libro de Job.
Si orar es hablar con Dios, los cap.38 a 42 son una oración. Allí hay
diálogo “directo”, hay “intimidad” que implica verdadero conocimiento del
otro.

Muchas veces vemos solo lo que queremos ver del otro, la parte de la persona
con la que puedo manejarme bien, no sus temores o anhelos, así no hay
intimidad.
La intimidad implica escuchar con respeto e interés genuino. “estar por el
otro”.
Implica humildad para compartir los secretos del corazón y ser de ayuda.

La “necesidad de intimidad” es un problema de nuestra época, por eso hay
grupos de terapia, de “encuentros”, y aún la “comunión” entre cristianos.
Intentos por alcanzar intimidad, que muchas veces fracasan por faltar real
interés por el otro.

La oración de Job nos enseña a humillarnos y temblar ante Dios, y también a
sentirnos libres y acercarnos a su Persona.
En intimidad Dios lo escuchó y luego habló, Job se silenció y empequeñeció,
comprendió sus limitaciones. Dios nos conduce a aceptarnos como realmente
somos, y esto nos trae paz, pues El nos acepta y nos ama tal como somos.

Quiera Dios, que podamos orar como Job, y practicar una edificante intimidad
como Dios.-

————————————

“Hermanos míos”

Hermanos míos, que vuestra fe en Jesús sea sin acepción de personas.
Santiago 2:1

Un joven, homosexual, regularmente conversaba con una señora cristiana,
quién le habló del amor de Jesús por él, pero no por su pecado, y que en
Cristo hallaría la liberación que estaba necesitando.
El joven, portador de VIH, recordando tales palabras, buscó ayuda
espiritual a su problema, y decidió un domingo asistir a una Iglesia.

Allí, lo “identificaron “, lo trataron de endemoniado, de gran pecador,
lo incomodaron, lo escucharon poco, y lograron que se fuera con deseos de
nunca más volver….
El término griego “prosôpolêmsía” contenido en Santiago 2:1, implica
“levantar la cara a una persona”, como decirle a alguien que tiene la
cabeza baja por vergüenza: “TU ERES MI IGUAL”.

Esto fue lo que esa Congregación olvidó. Llamar al arrepentimiento, buscando
en amor restauración.
Esta discriminación, vemos a menudo con gente pobre, o de otro color, o con
capacidades diferentes.

Jesús dio ejemplo. Trató por igual leprosos, a pobres, al joven rico, al
ciego, a la viuda, cobradores de impuestos, a una mujer, de dudosa moralidad
y samaritana, etc.

Alguien dijo una vez que: “En presencia de Dios, las diferencias terrenales
son menos que polvo, y toda “dignidad” humana como trapos de inmundicia. En
SU presencia la humanidad es SOLO UNA “.

Levantemos pues el rostro caído de nuestros prójimos, como Jesús lo haría.

3 Dic '04

Deja un comentario

*