CHILE

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La ola que crece cada día

Entre coros alegres y vida en comunidad, los conocidos como “canutos” están arrasando en la captura de fieles. Según el último censo, ya son un 28,8 por ciento en la Octava Región, convirtiendo a esta zona en la capital evangélica de Chile.
Durante décadas tuvieron un bajo perfil, evitando incursionar en áreas ajenas a su religión. La mayoría provenía de un determinado sector socioeconómico y seguía reglas estrictas de cómo vestirse y peinarse. Ser evangélico, para la sociedad, sólo era sinónimo de aquel que predica en las calles con Biblia en mano, y exclamando “¡arrepiéntete, pecador!”.

No obstante, los también llamados “canutos” -nombre en honor al pastor extranjero Juan Bautista Canut de Bon- aseguran estar renovados, lo que para ellos ha sido importante en el incremento de fieles que han captado. Y esto último quedó en evidencia en el Censo 2002, donde la cantidad de protestantes aumentó más de tres puntos porcentuales durante la última década, alcanzando el 15,1 por ciento de la población chilena.
Y del total a nivel nacional, la mayoría pertenece a la Región del Biobío, quitándole el sitial que antes ostentaba la Novena Región como la capital evangélica de Chile.

“Somos un 28,8 por ciento de evangélicos en la región, lo que para nosotros fue sorpresivo, pues no pensábamos que éramos tantos. Creo que esta proporción seguirá subiendo, a diferencia de otras localidades del país, donde está estacionado o va para atrás. Lo que sucede en la zona nos entusiasma, motiva y da fuerza, pero tenemos el peligro de que nos tomemos el vaso del poder y nos movamos políticamente o económicamente en alguna dirección. Lucho contra eso, pues si somos grandes numéricamente, ello es para servir al prójimo”, señala José Hernán Mulato Henríquez, presidente de la Coordinadora Evangélica de la Octava Región.

CAUSAS DEL CRECIMIENTO
Sin duda, los protestantes están arrasando en la región. Según Mulato, hay seguidores de distintas edades y sexos, aunque “las mujeres y adultos jóvenes son mayoría. Ahora también hay profesionales y empresarios, por lo que ya no se podría decir que estamos focalizados a un cierto estrato social”, indica.
Y para la máxima autoridad evangélica en el Biobío, hay varios factores que influyen en el aumento de fieles. Comenta que entre ellos está que estas iglesias enfatizan el sentido de hermandad y vínculo, usando la palabra “hermano” hacia una persona que se une a una congregación.

“Hay lazos de solidaridad y un sentido de comunidad fuerte, no somos desconocidos entre nosotros”, sostiene el pastor.
Como otro motivo, cuenta que intentan que la gente tome contacto con la Biblia sin interpretaciones profesionales, agregando “ésta no debe estar en lugares de docencia especializada, sino en manos de todas las personas, con los riesgos de ser mal entendida”.
Otro aspecto es la dinámica de los cultos. Según Mulato, a la gente le atrae que éstos sean variados, contextualizados, muy libres, con expresividad, emotividad y una correspondencia viva.

A su vez, afirma que el pueblo evangélico ha perdido el temor. “Antes éramos muy discriminados, ya que cincuenta años atrás ser evangélico era sinónimo de ser ignorante, poco letrado y tener incluso problemas sicológicos. Hoy hay muchas personas de otro nivel cultural que ayudan a la investigación bíblica, al conocimiento y a la interpretación de la realidad. La gente ha perdido el miedo de acercarse y participar creativamente, es más abierta. Reconocemos que en un período fuimos muy confrontacionales, pero aprendimos a entender mejor las cosas”, manifiesta.

CIEN AÑOS DE HISTORIA
Pese a que no hay registros historiográficos escritos en la Octava Región, Mulato señala que por testimonios orales se dice que los evangélicos llegaron hace un poco más de un siglo a estas tierras, siendo las iglesias más antiguas la Presbiteriana, Anglicana, Metodista y Luterana, denominadas “históricas”, fundadas por misioneros extranjeros, básicamente de Estados Unidos, quienes llegaron a barrios muy modestos, por lo que éstos fueron los primeros en recibir el evangelio.
Después de unos diez años, cuenta el pastor, se gestó el movimiento nacional “Iglesia Criolla”, que hoy conocemos como el mundo Pentecostal, generado por chilenos y tomando muchos elementos de nuestra cultura.

Según agrega Mulato, “estos cien años han sido difíciles, porque hemos existido como pequeñas lucecitas en la oscuridad, luchado con discriminaciones. Primero legales, pues antes de la Ley de Culto no teníamos un estatus jurídico acorde. Segundo, de los medios de comunicación, que crean un estereotipo del evangélico loco que predica en la calle. Tercero, de los ejes de influencia y poder, ya que no nos dan los espacios para participar y opinar en diversos ámbitos”.

CIFRAS
Según el Censo 2002, la Iglesia Católica siguió en primer lugar en cuanto a cantidad de fieles en el país, pero bajó de un 76 por ciento en 1992 a un 70 por ciento diez años después.
Y el descenso de los católicos no sólo se explica por el crecimiento evangélico, pues la gente que respondió a la alternativa “ninguno, agnóstico o ateo” aumentó de un 5,8 por ciento a un 8,3 en el último censo.
A la vez, otros cultos tuvieron un incremento, pues en el catastro del 2002 se agregaron cinco credos: Testigos de Jehová, Judaico, Mormón, Musulmán y Ortodoxo, entre los cuales destacaron los primeros, que atrajeron el 1 por ciento de la población mayor de quince años. Quienes aseguraron creer en religiones no incluidas en el censo también aumentaron 1,6 puntos, pero es claro que el culto evangélico fue el que tuvo mayor crecimiento.
Mulato señala que es la Iglesia Católica estructurada la que ha perdido terreno, por lo que está sorprendida y se está revisando, incluso “ya cantan nuestros coritos”, dice. A su vez, para él las doctrinas más cercanas a la gente, como los Jesuitas, aún tienen influencia en la población.

Este fenómeno que les sucede a los católicos, según el pastor ocurre porque “no han desarrollado el factor familiar, de hermandad. Cristo habló de una comunidad de hermanos y debemos aplicarlo. Hay que saber interpretar la necesidad de las personas. Asimismo, creo que esta iglesia ha sido soberbia frente a algunos hechos sociales como el divorcio y planificación familiar”.
Fuente: © 2004 Todos los derechos reservados para Diario El Sur S.A. – Concepción, Chile

3 Dic '04

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