CHAD

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En lo que las Naciones Unidas ha llamado el “peor desastre humanitario” en la región del oeste de Darfur, Sudán, los militantes árabes han asesinados a más de 50,000 sudaneses de diversas etnias y más de un millón ha sido destituido de su hogar.
Unos 200,000 de estos, la mayoría mujeres y niños, han escapado al vecino país de Chad, en donde viven hacinados en campamentos de refugiados sin comida, agua ni servicios médicos adecuados. Misioneros autóctonos de Chad, patrocinados por Christian Aid están trabajando para ayudar a estas personas tanto física como espiritualmente. Pero no cuentan con los recursos necesarios.

Lo que se conoce como la “Crisis de Darfur” comenzó en febrero de 2003, cuando tribus de africanos negros se sublevaron contra el gobierno central, en protesta por su exclusión del disfrute de los recursos naturales del país y demandando un trato justo. En respuesta, el gobierno sudanés armó a milicias árabes, llamadas Janjaweed, y les ordenó ponerle fin a la rebelión.
Estas milicias árabes están realizando esta tarea sin piedad, atacan las aldeas y asesinan a centenares de víctimas inocentes de una sola vez. Según testigos oculares, queman los hogares, las cosechas y las reservas de alimentos. Las personas son asesinadas al azar. Hay informes de que se tortura a las mujeres embarazadas y toda mujer en violada. En su intento por sacar a los africanos negros de la región de Darfur sea como sea, las milicias también se han concentrado en destruir o contaminar los abastos de agua.

Aquellos que sobreviven la masacre perpetrada contra su aldea tratan de ponerse a salvo huyendo a Chad. Muy pocos lo logran, estos o mueren de hambre o son atacados en el camino. Pero sus problemas no terminan cuando llegan a Chad, los refugiados informan que algunos de los residentes del lugar han atacado violentamente a mujeres y niños por “robar” leña y alimentos enviados por las agencias humanitarias.

No se espera que este genocidio termine pronto. Un cese al fuego que se firmó en abril fue ignorado por todos. Atrapados entre el fuego cruzado se encuentra un millón de personas, la mitad de ellos niños.
Misioneros autóctonos de Chad, movidos por el amor de Cristo, quieren ayudar a estas personas. También tienen la esperanza de poder llevar la verdad del evangelio a estas personas, muchas de las cuales son animistas.

El director de Christian Aid para África, planea visitar a Chad el próximo mes. El propósito de su visita es distribuir fondos entre las misiones autóctonas que están ayudando a los refugiados. Con estos fondos los obreros del evangelio pueden comprar alimentos, agua, ropa, sábanas y medicamentos.
Fuente: “Primicias” de Christian Aid Mission

1 Nov '04

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