VIETNAM

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Ante la persecución, evangelismo creativo

Los creyentes de Vietnam no se amilanan ante un gobierno que se opone al
cristianismo. Todo lo contrario, buscan diversas maneras de esparcir el
evangelio.
Un ministerio autóctono opera el “El Barco de las Buenas Nuevas” en el que,
a través del río, llevan a los misioneros a las regiones más alejadas del
país. El barco es una forma de transporte muy valiosa, permitiendo llegar a
lugares en las que no hay carreteras.
En un distrito en donde las autoridades ordenaron a los creyentes no
esparcir el evangelio o practicar el cristianismo bajo pena de multa o
cárcel, los cristianos van a los sembradíos de arroz o se reúnen en las
noches para motivarse unos a otros.

Los programas de alcance a los niños son especialmente fructíferos. Cuando
las autoridades ordenaron a una maestra de escuela dominical despedir su
clase, los padres, preocupados, fueron a recoger a sus hijos. Sin embargo,
luego de escuchar a la maestra, los padres no-creyentes, se convirtieron en
defensores del cristianismo, suplicando a las autoridades de la aldea que
permitieran que la clase continuara. Las autoridades cedieron y ahora a
muchos niños y adultos se les está predicando la verdad de Cristo.

En otra parte del país, la policía irrumpió en el hogar de una familia
cristiana y sacrificó un cerdo y una gallina que fue presentado como ofrenda
a los antepasados. Trataron de obligar a la familia a que se uniera al
ritual, pero los creyentes se negaron. Como resultado de este incidente,
los cristianos de la zona han dejado de criar ganado, para así no dar
oportunidad a la policía de utilizar sus animales para adorar a sus
antepasados.

Un hombre convirtió un momento de prueba en una oportunidad para predicar
sobre Cristo. Las autoridades lo obligaron a leer en público una
“auto-evaluación”, en la cual al obrero del evangelio se le obligó confesar
que había organizado una reunión ilegal. Antes de comenzar a leer la
evaluación falsa, el hombre levantó su voz y dio gracias al Señor. Según
cuentan los testigos, las autoridades golpearon la mesa con sus puños y
gritaban; “A usted no se le permite dar gracia a Dios en este lugar”. En
este lugar público el nombre del Señor fue glorificado de tal manera que de
otra forma no habría sido posible.
Estos son algunos ejemplos de creyentes que han dedicado su vida a esparcir
el evangelio en un país tan difícil como Vietnam.

Fuente: “Primicias” de Christian Aid Mission

21 Sep '04

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Cristianos sufren persecución

Recientemente un líder cristiano residente de Vietnam escribió a Christian
Aid informando sobre las tribulaciones y triunfos que ha experimentando en
su labor evangelística.
Su testimonio muestra la sed por la verdad entre las diferentes etnias
vietnamitas y cómo son saciadas por la Palabra del Señor.
El misionero relata: Un día estaba viajando para motivar y enseñar a los
nuevos creyentes de una aldea muy remota. De camino me encontré a un
hermano de la tribu Hmong que iba de camino a su casa cargado de material
evangelístico impreso. Nos sentamos juntos en la bus. Más adelante, un
policía detuvo el bus y exigió examinar los documentos de todos los de la
tribu Hmong. El oficial les preguntó: “¿Son cristianos?”, los que así lo
eran contestaron que sí. Entonces el policía dirigió la luz de su linterna
a la cara de estos en busca de Hmong a quien arrestar. El hermano Hmong que
estaba sentado junto a mi trató de pasarme las bolsas de tratados
evangelísticos diciéndome, “si algo me sucede, por favor, dile que estas
bolsas son tuyas”. Yo le contesté, “no te preocupes el Señor nos protegerá”
. Cuando el policía se nos acercó yo le dije “este hombre es de Hanoi, no
de una aldea, no es a quien buscas”. El policía se fue y aunque se llevó
arrestados a otros Hmong pudimos continuar nuestro viaje en paz.

Muchas veces en mis viajes debo escapar de las autoridades. En una visita a
otra aldea, cuando la policía me escuchó predicándole a un grupo de mujeres,
trató de arrestarme. Pero pude huir en un momento que estaban distraídos.
Los cristianos de la tribu Hmong me ayudaron escondiéndome en las montañas
hasta que el peligro había pasado. Las mujeres a quienes enseñaba me
suplicaron regresara a terminar la lección. Estaba totalmente exhausto pero
no me podía rehusar. Así que, aunque tenía fiebre prediqué medio día más.
La fe de los cristianos de la tribu Hmong es muy fuerte. A pesar de que las
autoridades los amenazan con torturarlos y hasta con asesinarlos ellos
siguen fielmente a Cristo, no dejan de reunirse, y continúan sus estudios
Bíblicos. Aunque yo los visito para motivarlos ellos son mi motivación.

Algunas veces para asistir a los estudios Bíblicos, los cristianos de las
aldeas más remotas salen de sus casas a las 4:00 AM. Se muestran muy
felices de escuchar mis enseñanzas, y cuando nos despedimos veo lágrimas en
sus ojos. Una vez, luego de visitar una aldea, me voltee a verlos y pude
divisar a varios creyentes Hmong de pie en el tope de una montaña observando
como me alejaba. Estas personas me rompen el corazón.
Fuente: “Primicias” de Christian Aid Mission

21 Sep '04

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