RESEÑA HISTORICA

RESEÑA HISTORICA
Por: Ministerio de Turismo del Uruguay / Info:
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El territorio en el cual se asienta la República Oriental del Uruguay estaba
habitado, cuando lo descubre España (1516), por grupos indígenas de
primitiva condición, pero que demostraron poseer un innato e indomable apego
a su libertad e independencia defendiéndolas con bravura y tenacidad ante el
paso del conquistador, siendo famosos, entre ellos, los indios charrúas por
su intrepidez y agresividad en el combate, de donde provino la corriente
expresión de “garra charrúa” entre uruguayos cuando de coraje y hazañas se
trata. Por otra parte, se conservan en el Museo Histórico Nacional de
Montevideo algunos utensillos y piezas guerreras de la época indígena, que
ilustran sobre la misma. En época de las grandes conquistas y siempre en
busca del anhelado pasaje oceánico a “Las Indias”, Fernando V de España
envía al Nuevo Mundo una expedición al mando de su Piloto Mayor Juan Díaz de
Solís quien dirigiéndose con sus naves al sur del continente, arriba al Río
de la Plata descubriendo su cuenca y el territorio del Uruguay (febrero de
1516), tomando posesión en nombre de la Corona Española. Pero, apenas
desembarcados en el territorio descubierto, Solís y la mayoría de sus
hombres encuentran la muerte bajo las certeras flechas de los indígenas
habitantes de las riberas platenses.

Los sobrevivientes de la expedición, de regreso a España, bautizan el
anchuroso río que Solís llamo ” Mar Dulce”, y los indígenas
“Paraná-Guazú”(río grande como mar), nombrándolo ” Río de Solís”, en honor a
su descubridor, nombre que a su vez no tardaría en ser reemplazado por el
definitivo de Río de la Plata, motivado el mismo, por la falsa creencia de
que allí se encontraba, la inexistente ” Sierra de Plata”, imaginación de
los exploradores por los fabulosos tesoros hallados en México y Perú. En pos
de Solís el celebre navegante Fernando de Magallanes antes de consumar su
proeza a través de los mares, llega al Río de la Plata (1520) fondeando en
una bahía, y dice la crónica que a la vista de su cerro el vigía exclamó: “
Monte vide eu” (un monte vi yo), de donde se originaría el nombre de la
futura capital del Uruguay, fundada muchos años más tarde). La etapa de la
conquista en la Banda Oriental -como se llamaba entonces al territorio del
Uruguay por su ubicación al este del río Uruguay- fue sumamente lenta;
atareados y atraídos los conquistadores por otras promisoras comarcas como
el Perú. Es recién en 1617 que Hernando Arias de Saavedra, conocido por
Hernandarias, primer gobernador del Río de la Plata, descubre la riqueza
existente en las praderas del territorio uruguayo introduciendo en el mismo
los primeros ganados vacuno y caballar que bajo los beneficios del fértil
suelo y templado clima se multiplican prodigiosamente, siendo el origen de
la gran riqueza ganadera del Uruguay.

Entre las consecuencias del hecho -nuevos colonos, fuente de alimentación,
transporte- es de subrayar la aparición en medio de la “Banda Oriental” de
un nuevo arquetipo humano: “el gaucho”. Libre sobre su caballo, cazador
ecuestre del vacuno, el gaucho se enseñoreará del campo uruguayo, el cual
recorrerá a lo largo y a lo ancho, conllevando hábitos y costumbres que
todavía se cultivan, algunos de ellos, en el país. Otro hecho benefactor,
aunque de índole diferente, bajo Hernandarias, fue la conquista pacífica de
los indígenas emprendida por parte de los misioneros franciscanos y jesuitas
quienes a través de sus famosas misiones asumieron la evangelización,
defensa y promoción humana de los indios con quienes fundaron varios pueblos
en territorio uruguayo, entre ellos Santo Domingo de Soriano (1624), el más
antiguo del país, en el litoral oeste; y en el norte los siete pueblos de
las Misiones orientales del río Uruguay.

En cuanto a Montevideo, la ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo,
fundada bajo órdenes del rey Felipe V, por el gobernador de Buenos Aires,
Bruno Mauricio de Zabala, se levanta (1724-30) con el fin de contener la
expansión portuguesa hacia el Río de la Plata, tal como había sucedido años
antes con la fundación de la Colonia del Sacramento frente a Buenos Aires;
de ahí su carácter de plaza fuerte de España, ciudad fortificada y
amurallada con su ciudadela cuya puerta, aún en pie, puede verse emplazada
en la actual Plaza Independencia. Entre los sucesos que conmovieron el largo
período colonial están las invasiones inglesas al Río de la Plata
(1806-1807) que tuvieron por escenarios bélicos las ciudades ribereñas del
Virreinato, entre ellas Montevideo, que luego de heroica defensa es
conquistada, permaneciendo bajo el dominio inglés varios meses (febrero a
setiembre de 1807) hasta que los británicos son derrotados (en Buenos
Aires), obligados a capitular, restableciéndose el gobierno español.Las
luchas por la independencia, José Gervasio Artigas (1810-1820): Mientras
tanto, se hacía más perentorio, entre los hispanoamericanos, el deseo de
gobernarse por sí mismos, de ser dueños de su destino y de los de su tierra
natal, deseo que fue acompañado y favorecido por acontecimientos que
sucedían en el mundo los cuales sembraron vientos de libertad e
independencia que encontraron eco profundo en el corazón de los pueblos
hispanoamericanos.

Las luchas por la Independencia fueron largas y duras, extendidos sus campos
de batalla a través de cordilleras y llanuras de Hispanoamérica. En la Banda
Oriental, como todavía se llamaba al Uruguay, las ideas independentistas
encontraron quien las plasmara y encauzara en la persona de José Gervasio
Artigas, fundador de la nacionalidad uruguaya y su máximo héroe, así como
uno de los más notables estadistas de América, cuyo ideario político sobre
republicanismo, soberanía y defensa de los pueblos, mantiene plena vigencia.
Bajo la jefatura de Artigas marchó todo un pueblo, venido de la campaña y de
las ciudades, engrosando el ejército artiguista que obtuvo su más resonante
victoria militar contra los españoles en la Batalla de las Piedras (18 de
Mayo de 1811). A las luchas contra España se agregaron las disidencias con
Buenos Aires, y las entabladas por Portugal, que invaden el territorio
uruguayo por tres frentes (1816) comprometiendo a los ejércitos artiguistas
en denodadas luchas, alternándose triunfos y fracasos, hasta que vencen las
tropas portuguesas (Enero 1820). Por otra parte, Artigas, que había ejercido
su liderazgo civil y militar, que había conducido a su pueblo en instancias
decisivas, luego de haber sido proclamado “Protector de los Pueblos Libres”
en sus horas de gloria y apogeo, se retira, por desavenencias con sus
aliados, al Paraguay (Setiembre 1820), donde fallece el 23 de Setiembre de
1850. La Cruzada Libertadora (1825-1830), Uruguay independiente: Pero el
sentimiento patrio encendido por Artigas es prontamente retomado y se
cristaliza en “La Cruzada Libertadora” destinada a liberar el país, esta
vez, del dominio del Imperio del Brasil, independizado de Portugal.

Es entonces que “Treinta y Tres Orientales”, organizados sigilosamente, y
bajo el mando del jefe artiguista Juan Antonio Lavalleja, desembarcan en
suelo patrio el 19 de Abril de 1825, reuniéndose con los patriotas que les
aguardaban y desplegando su bandera de ” Libertad o Muerte”. Esta gesta
patria culminará, luego de diferentes acontecimientos y luchas, en la
declaratoria de la Independencia el 25 de Agosto de 1825, declarando el
territorio nacional “Libre de todo poder extranjero”, constituyéndose el 8
de Octubre de 1828 el Estado Oriental del Uruguay. El 18 de julio de 1830 se
jura la primera Constitución de la República, siendo el primer Presidente
constitucional el General Fructuoso Rivera. Le seguirá en la presidencia
Manuel Oribe, uno de los jefes de los “Treinta y Tres Orientales”,
generándose en ambas personalidades respectivamente, los partidos políticos
tradicionales del país : el Partido Colorado y el Partido Blanco que,
escribirán nutridas páginas de la historia del Uruguay.

Sorteadas las dificultades de la nueva nación – luchas internas, presiones
externas, incipiente economía-, fue perfilándose, con el paso del tiempo y
el insustituible aporte de destacados ciudadanos en el mundo de la política
y de la cultura, el Uruguay moderno que progresó en diferentes órdenes de la
vida ciudadana, afianzando su economía por varias décadas gracias a sus
tradicionales exportaciones de carne, lana y cuero. El Uruguay de hoy,
retomada su vocación democrática, está empeñado en una política de
integración latinoamericana, de expansión de su comercio y de avance
tecnológico para encarar con optimismo los desafíos del futuro.

3 Sep '04

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