MYANMAR

MYANMAR
Refugiados son alcanzados con el evangelio

Los burmeses son una de las etnias más perseguidas del mundo.
Desde el año 1962 el gobierno burmés ha mantenido un esfuerzo dirigido a
expulsar a diversas etnias de sus hogares que se encuentran localizados en
las montañas del este de Burma, muchas de las cuales son predominantemente
cristianos. Debido a conflictos pasados que tuvieron con los regímenes
tiránicos y militares han sido tildados de insurgentes, por lo que estas
etnias son víctimas de violaciones, asesinatos, torturas y trabajos
forzados. A los jóvenes se les obliga a ingresar al ejército, pero para
evitar tener que asesinar a su propia gente muchos de ellos se suicidan o
desertan, escapando a la jungla. El ejército también captura a los hombres
mayores y los obliga a convertirse en cargadores para los soldados.
Convertidos en mulas humanas, deben cargar a pie, las pertenencias de los
soldados por montañas y valles. Los que colapsan debido al cansancio son
asesinados a mano armada o arrojados por el barranco más cercano. Algunas
veces los oficiales del ejército, los convierten en detonadores, haciendo
que caminen frente a las tropas para que sean ellos los que detonen las
minas terrestres.

Se conoce de instancias en que el ejército mismo ha plantado minas alrededor
de las granjas para que los agricultores sean asesinados cuando trabajen sus
campos. Las mujeres y jovencitas son violadas y torturadas, algunas mueren a
consecuencia de las golpizas que les propinan. Aldeas enteras son quemadas,
la comida confiscada. Para escapar al ejército muchas familias huyen a la
jungla en donde enfrenta hambre y enfermedades.
Por la cantidad de etnias burmesas que huyen a la vecina Tailandia, el
gobierno tailandés estableció campamentos de refugiados en donde actualmente
viven más de 140,000 personas. Cientos de miles más trabajan en factorías
por todo el país, bajo condiciones inhumanas. Para muchos, la vida en
Tailandia es como pasar del sartén a la olla. Los refugiados viven bajo
constante amenaza de ser deportados. Consistentemente el gobierno tailandés
ha ignorado el principio internacional de no-arriesgar. Es decir, no enviar
a los refugiados de regreso a un país en el que serán perseguidos. Si un
burmés perteneciente a alguna etnia es deportado o devuelto a Myanmar,
él/ella enfrenta cárcel, trabajo forzado y hasta son ejecutados.

Sin embargo, miles de personas arriesgan su vida en la jungla, enfrentan a
las patrullas armadas y las vicisitudes del viaje con tal de llegar a
Tailandia. Antes de vivir los horrores que les espera en Myanmar, prefieren
enfrentar las condiciones inhumanas en los lugares de trabajo y hasta la
prostitución.
Misioneros cristianos autóctonos están alcanzando a estas almas con el
evangelio. Celebran cruzadas en los campos de refugiados así como en las
ciudades tailandesas en donde se han congregado grandes poblaciones de
refugiados burmeses. En una de estas cruzadas, recientemente más de 100
personas aceptaron al Señor. Para sostener a los nuevos creyentes los
misioneros fundan iglesias dentro de los mismos campamentos de refugiados.
Los cristianos de las etnias burmesas que viven en estos campamentos, a su
vez, llevan la esperanza de Cristo a su propia gente.
Fuente: “Primicias” de Christian Aid Mission

21 Sep '04

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