ESPECIAL

El 5 de diciembre de 2003 el Ministerio de Salud Pública (MSP) autorizó la
venta de Misoprostol, un fármaco indicado para el tratamiento de úlceras
gastroduodenales, también utilizado para producir abortos. El Misoprostol
tiene una alta eficacia abortiva durante los dos primeros trimestres del
embarazo y puede causar graves problemas de salud a las mujeres que lo
utilizan con fines abortivos. En Uruguay el aborto es un delito penado por
la ley.
El aborto químico, al igual que el aborto quirúrgico, es un crimen
abominable, ya que priva del derecho a la vida a un ser humano inocente e
indefenso.
La autorización de la venta del Misoprostol contribuye a facilitar el aborto
en el Uruguay, pese a las advertencias de la autoridad sanitaria.
Si bien la intención de evitar problemas de salud a la madre puede ser muy
loable, lo cierto es que supervisar profesionalmente el uso de Misoprostol
con fines abortivos es gravemente inmoral y equivale a colaborar con un
criminal en la comisión de un delito.

En un Estado de Derecho, es de esperar que los Ministerios contribuyan al
cumplimiento de las leyes, no que faciliten la desobediencia a la normativa
vigente.
En consecuencia, no alcanza con advertir sobre los efectos perjudiciales del
Misoprostol cuando se usa con fines abortivos. La venta de esta droga DEBE
SER PROHIBIDA. El Estado uruguayo no puede contribuir a la práctica
clandestina del aborto, sin hacerse cómplice de un delito que el mismo
Estado pena. Además, si la droga no se prohíbe, la advertencia del MSP puede
tener un efecto más propagandístico que disuasivo.

SON VARIOS LOS MEDICAMENTOS ABORTIVOS DE VENTA LIBRE

Pese a señalarse la situación de un medicamento en particular autorizado por
Salud Pública, las autoridades aclararon que no es el único. Autoridades de
Salud Pública confirmaron que el medicamento Misoprostol, indicado para
pacientes con úlceras gastroduodenales, tiene propiedades abortivas, al
igual que otros fármacos que se venden en plaza.
Según informó radio Universal citando fuentes médicas relacionadas al
Ministerio de Salud, el medicamento no es de venta libre como publicó el
diario Ultimas Noticias, sino que aclararon que “para comprar el medicamento
se requiere de una receta médica.”
“Es lógico pensar que un médico no va a indicar esta medicina a una mujer
embarazada”, señaló la misma fuente de Salud Pública citada por la emisora.
La polémica se genera porque es común que las farmacias soliciten la receta
sólo para la adquisición de los medicamentos que requieren receta verde o
anaranjadas.
Misoprostol, el medicamento sobre el que se discute, es vendido sin
necesidad de presentar ninguna de estas recetas. La droga está a la venta
desde marzo de 2003 según las autoridades, que por el momento siguen
analizando el tema y prefieren no realizar declaraciones.
“Tampoco es necesario generarle una publicidad adicional” explicó la fuente
a propósito de los informes divulgados en los que se mencionaba incluso la
dosis.
Pero la radio informó en base al Boletín Electrónico de la Red de la Salud
de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, que el reconocimiento
difundido de las propiedades abortivas de esta droga comenzó en Brasil a
finales de los años ochenta.
Para 1990, esta práctica se había vuelto tan frecuente que los profesionales
de la salud empezaron a documentar el impacto tanto en la salud de las
mujeres como en el uso de los servicios médicos.
En varios estudios se ha demostrado que el uso automedicado del abortivo por
parte de las mujeres brasileñas llevó a la reducción del número de mujeres
que acuden a los hospitales con complicaciones de aborto realizado en
condiciones de riesgo.
Sin embargo, en 1991, en respuesta a la publicidad en torno al uso de la
droga como abortivo, la compañía estadounidense que lo comercializa y el
Gobierno de Brasil, impusieron reglamentos para restringir el acceso a este
fármaco con propósitos ginecológicos y obstétricos. Pese a dichas
restricciones, la práctica continúa en muchas partes de Brasil.

14 Jul '04

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